AMÉRICA 1 – MONTERREY 3: FUE SIN QUERER, QUERIENDO

Foto: @Rayados

Los Rayados fueron al vencidario de las Águilas y privaron a los de Miguel Herrera de volver a la cima del campeonato. El conjunto de Antonio Mohamed dejó al dueño de casa con las manos vacías tras un formidable 3 a 1 en el Distrito Federal de México.

Los del equipo del Señor Barriga festejaron un triunfo de oro. Claramente al América no le simpatiza este resultado que se transformó en la segunda caída al hilo para una escuadra que venía bien firmen en lo más alto de la tabla de posiciones pero se quedó sin gasolina el domingo pasado ante Querétaro y, ahora, repitió ante el Monterrey en el mítico estadio Azteca.

Desde temprano, los del «Turco» empezaron a cobrar la renta en el DF. A los 8 minutos, Rogelio Funes Mori tuvo una gran oportunidad frente al arco completamente vacío pero el mordido remate del ex River fue salvado justo por el zaguero local, Bruno Valdez (sí, el mismo apellido de Don Ramón que alentaba al Necaxa pero, para evitar pagar el alquiler, se hacía hincha de los Rayados).

América era un equipo de mitad de cancha hacia adelante y otro en defensiva. Dejando muchos espacios, cometiendo errores, y permitiéndole al Monterrey hacer lo que quisiera, los de Mohamed consiguieron abrir la cuenta cuando el recientemente ingresado, Emanuel Aguilera, abrazó y derribó dentro del área a su compatriora, Nicolás Sánchez. Fernando Guerrero no tuvo más remedio que sancionar el penal y así la visita contó con la gran oportunidad.

Sánchez, ex Racing y Godoy Cruz de Mendoza, no perdonó desde los doce pasos y marcó el 1 a 0. El dueño de casa al son del «pipipipipí» mostraba su tristeza y volvía al barril de madera mientras los de traje azul y blanco inflaban su pecho y su panza en el Distrito Federal sin imaginarse que el show iba a continuar rápidamente.

Otro hombre con pasado en la Academia de Avellaneda, Roger Martínez, tuvo la gran oportunidad de empatar el pleito al encontrarse con una pelota en la puerta del área chica. El colombiano punteó el esférico pero, Hugo González, de magistral respuesta, evitó la parda. Y como las máximas del fútbol se crearon para cumplirse, la que no entró en una cueva ingresó en la otra ya que, instantáneamente, los de Mohamed ampliaron la ventaja cuando Jesús Gallardo conectó un córner pasado, Paul Aguilar salvó apenas en la línea, pero el holandés, Vincent Janssen, no perdonó al encontrarse con tamaño regalo boyando en la zona candente.

Con el reloj en contra, y en una complementaria donde los muchachos del «Piojo» Herrera no lograban amedrentar a González, Monterrey encontró espacios para liquidar el asunto de contragolpe o, al menos, para tener la caprichosa con más peligro que su rival. A los 24 minutos de la segunda mitad, Gallardo se filtró sin marcas en el área rival aunque no pudo frente a la providencial salvada de Guillermo Ochoa. En la contra, el América generó una buena situación con un misíl de Francisco Córdova que desactivó contra el césped el arquero visitante.

El árbitro, en una situación parecida al primer penal, peor en este apoyándose en el VAR, vio un empujón en un córner favorable al dueño de casa que le permitió descontar y meterse en partido a los locales. Aguilera, culpable de la pena máxima inicial, tomó la lanza desde los doce pasos y puso la historia 2 a 1. Sin embargo, la alegría duraría poco para las Águilas ya que, rápidamente, los Rayados sentenciaron la historia cuando el chileno, Sebastián Vegas, desobrdó por izquierda, metió el centro hacia atrás, y Maximiliano Meza colgó la redonda del ángulo superior más lejano del arco defendido por el «Memo» Ochoa.

Al partido le quedó tiempo nomás para calentar el ambiente entre dos grandes de México, dos entrenadores con pocas pulgas, y sendas escuadras que jugaban con diez hombres hace rato. Mohamed metió en cancha a su hijo, Shayr, pero el ex Huracán duró apenas algunos segundos porque pisó infantilmente a un rival y, sin transpirar, se fue a las duchas en el estadio Azteca.

América sabía que ganando recuperaba la cima en soledad del campeonato pero volvió a tropezar como le sucedió la semana pasada. Monterrey ganó 3 a 1 en vecindario ajeno y saboreó acercarse a los puestos de vanguaria. Esta vez no se burlaron del Señor Barriga. Esta vez el triunfo de los Rayados tuvo triple gusto, y no precisamente «Jamaica, Tamarindo y Limón».

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