RACING: A OCHO AÑOS DEL DOBLETE DE SAND Y EL BAILE DE CENTURIÓN

Foto: @RacingClub

La Academia ha vivido clásicos que se tornaron inolvidables. Sin ir más lejos, el último que se disputó en febrero donde le ganaron con nueve hombres al Rojo, quedó para muchos en el top tres de los más gozados. Sin embargo, un 19 de agosto de 2012, hace exactamente ocho años, se daba otro triunfo que difícilmente olvidarán los hinchas por el contexto, el resultado, y el destello de algunos jugadores.

Se trataba del octavo partido en primera de un tal Ricardo Centurión. Para gran parte de la prensa, hasta ese entonces, a «Ricky» lo llamaban Adrián, por su primer nombre. El nacido en Avellaneda conocía muy bien de qué se trataba ese derbi, lo había vivido no sólo en inferiores sino también en las calles de su barrio. Y, posiblemente, fue el encuentro que lo posicionó como una de los talentos del nuevo milenio en el fútbol argentino.

Independiente llegaba al Cilindro muy complicado con la tabla de los promedios. Sin embargo, aún con público visitante, su gente se burlaba como cada clásico hasta ese entonces de aquél 1983. En contrapartida, Racing estrenó algunas calculadoras de cartulina, y sobre el final de asomaron algunos fanáticos disfrazados de fantasmas. Sería el último encuentro entre sí, en el estadio pintado de celeste y blanco, antes del descenso de sus vecinos en junio de 2013.

Los dirigidos por Cristian Díaz amenazaban en el once titular con Federico Mancuello, la experiencia del colombiano Fabián Vargas, y la clase goleadora de Ernesto Farías. El dueño de casa, apelaba a un equipo que tenía entre sus filas a José Sand, a un campeón del mundo junto a la Selección de Italia como Mauro Camoranesi, y al intrépido Gabriel Hauche. La ventaja la tenían los locales desde el punto de vista psicológico frente a un rival que necesitaba sumar para evitar padecer la pérdida de la categoría.

Antes de la media hora inicial, el «Pepe» anotó el primero de los dos goles que hizo con la camiseta de Racing. De un avance de Independiente, apareció la figura del eterno, Iván Alexis Pillud. El zaguero recuperó el defensa y descargó rápidamente por banda derecha. Centurión hizo de las suyas y tocó para Hauche que, pisando el área grande, descargó hacia el medio y halló al máximo artillero de Lanús que no perdonó a Hilario Navarro.

Con el 1 a 0, los de Luis Zubeldía se florearon. «Ricky» se puso en rol de juguetero en quiebra y empezó a tirar chiches. Que bicicletas, que chicles, que pisaditas, que piques en velocidad. Los plateístas se ponían de pie. Y los de la popular, en puntitas de pie. Era una locura tan grande que él mismo generó que expulsen a Claudio Morel Rodríguez antes de irse al descanso. Los de Díaz habían perdido la brújula por completo.

Centurión siguió haciendo de las suyas y participó en el tanto definitivo del clásico. Entre él y Hauche fueron a buscar a pura velocidad una pelota para que el actual volante de Vélez toque hacia la solitaria aparición de Sand que hizo delirar a la Academia, se sacó la remera y festejó como si fuese el increíble Hulk sin imaginarse que, para un goleador de su talla, ese sería su último tanto en la escuadra de Avellaneda.

Los de Zubeldía se preocupaban por la lesión de Sebastián Saja y el ingreso de quien hoy está en Platense, Jorge de Olivera, pero gozaban. Su gente también lo hacía. Aquél mediodía del 19 de agosto de 2012, hace exactamente 8 años, Racing derrotaba a Independiente por 2 a 0 en una función inolvidable de dos personas que ya no están en el club: Sand y Centurión.

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