FÓRMULA 1: EL TOQUE DE GLAMOUR CON LIGIER GITANES

Gentileza: Stats F1

Desde temprana edad, Guy Ligier era un joven con ambiciones desde su humilde posición en una Francia que de a poco iba reconstruyéndose a lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial a fines de los 40. Tras su fugaz pero efectivo paso por el rugby, a veces siendo convocado al seleccionado nacional, cambió de deporte. Con lesiones de por medio,  el frances terminaría volcándose al automovilismo para competir en las categorías nacionales, pasando por las 24 horas de Le Mans en 1964, a disputar trece Grandes Premios de Fórmula 1 entre 1966 y 1967 donde no logró victoria alguna pero dejando bien en claro su intención de ir a más en la máxima.

Para 1976, contando con ocho años de experiencia haciendo autos de competición, Ligier adquirió lo que era el equipo Matra Sports (marca de motores francesa) para renombrarla como Ligier Gitanes -debido a la patrocinadora tabacalera gala que lucía la figura de una bailarina gitana en los atados de cigarrillos- con el fin de cumplir el sueño de ser el mandamás de un equipo de F1. 

Los primeros cinco años fueron los más productivos, sobre todo entre 1979 y 1981, donde consiguieron su mejor performance con un tercer, segundo y cuarto puesto de constructores respectivamente, teniendo a su hijo pródigo, Jacques Lafitte, como el corredor francés que supo sacar lo mejor de la escudería ganando seis carreras en ese lapso.

Tras varios cambios de motorización y un chasis con falta de desarrollo, Ligier fue entrando en la mediocridad a fines de la década para luego. en los 90 con Renault como su proveedor, dar sus últimas muestras de existencia llevando a su dueño Guy Ligier a vender el equipo, el cual se mantendría como tal hasta 1996, con pruebas de manejo de un incipiente campeón Michael Schumacher en 1994, despidiéndose de la categoría con una recordada y accidentada victoria en Mónaco de la mano de Olivier Panis.

A fin de ese año, Alain Prost tomó las riendas de la escudería renombrándola a Prost GP, dándole un punto final al sueño de aquel adolescente rugbier francés, reflexionando en que la vida es una caja de sorpresas y que nunca sabemos donde se termina lo que empezamos.

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