AUSTRIA SALZBURG, EL CLUB QUE SE FUNDÓ PARA AFERRARSE A SUS RAÍCES

Si en Argentina hay algo que aún resiste al paso del tiempo, y a los cambios que proponen los poderosos del deporte rey, es que los clubes son de los socios. Distinta fue la historia de muchas entidades históricas de Europa cuyas voluntades pasaron a manos de magnates que simulan llevar las riendas de la pasión a todos lados. Sin embargo, los fanáticos del Austria Salzburg supieron reinventarse a pesar de los golpes que lograron propinarles aquellos maletines llenos de dinero.

La bebida energizante emblemática a nivel mundial supo meterse en el fútbol. Conquistó otros países como Alemania y Estados Unidos que cedieron el ADN deportivo a los empresarios que llegaron para cambiarlo todo. Los dos toritos colorados pudieron colarse en la Fórmula Uno, en las publicidades de las calles, en la vida cotidiana e irán por más siempre que se lo permitan.

La companía austríaca irrumpió el mercado del fútbol un 6 de abril de 2005 cuando se adueñó de un club nacido en 1933 bajo el nombre de Austria Salzburg que, ya a fines de la década del setenta, había cambiado su nombre por pedido de un spónsor para denominarse Casino Salzburg. Así, todo parecía indicar que la historia de los hombres de violeta tenía su fin.

Los de la bebida energizante le pusieron claramente los dos toros rojos, la razón social de la empresa, y trastocaron todo lo que podían de las raíces de aquella institución nacida en tiempos de entreguerra. Aquellos socios que habían vivido otras épocas pidieron que el «nuevo equipo» luciera de púrpura pero los magnates se negaron. O al menos ningunearon la petición aceptando que sólo los arqueros pudiesen utilizar ese color en las medias y cuando atajen en condición de visitante. Es decir… la nada misma.

Sin embargo, aquél 2005 no estuvo perdido del todo. Los fanáticos comprendieron que era hora de refundar al club de sus amores, de empezar de cero, por amor a la camiseta, a sus antepasados, a esos que hicieron grande a la escuadra violeta con el paso del tiempo. Y exactamente, medio año después que la firma de los animalitos se haya llevada puesto hasta el último latido de cada hincha, crearon el SV Austria Salzburg.

De poseer un estadio gigante que hasta sirvió para Eurocopa, esta «nueva vieja» institución montó una cancha con capacidad para dos mil espectadores. A puro esfuerzo, con el corazón en la mano, techaron las tribunas. Y las pintaron de violeta, como corresponde, para que el libro del conjunto púrpura no lo cierre ninguna empresa. Y para que las ilusiones vuelvan a tener el color que se merecen desde hace una década y media.

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