FÓRMULA 1: EL NACIMIENTO DE LA ODISEA DE WILLIAMS RACING

Gentileza: Reddit

El equipo fundado por Frank Williams en 1977 daba sus primeras muestras de querer ser uno de los históricos en la Fórmula 1 en el siguiente decenio, ganando cuatro veces el campeonato de constructores (1980, 81, 86 y 87) con Alan Jones, Keke Rosberg y Nelson Piquet como estandartes de aquellas conquistas.

Tal logro iba a ser superado en los 90 cuando consiguieran cinco títulos (1992, 93, 94, 96, 97) con corredores de la talla de Nigel Mansell, Alain Prost, Ayrton Senna, Damon Hill y Jacques Villeneuve entre sus filas, siendo indiscutiblemente el mejor equipo en la parrilla hasta ese entonces. Pero como todo éxito, en algún momento llega el final.

Adrian Newey, uno de los nombres más laureados en ésta categoría, dejaría Williams a finales de 1997 dándole su última obra maestra, el FW-19, conducido por JV en esa polémica definición en Jerez, obteniendo su primer y único título previo roce con Michael Schumacher.

Ese mítico Rothmans Williams quedaría en los libros rompiendo lazos con la tabacalera, haciendo opción de otra de su categoría en Winfield, por lo que el FW-20 (y 21) no solamente cambiarían de arquitecto sino que también de color. Del blanco y azul al rojo opaco, el diseño además incluiría al longevo dibujo animado estadounidense conocido como Pájaro Loco en el morro del auto, lo que lo hacía bastante vistoso y generaba una asociación a Ferrari en forma jocosa.

Hablando de materia deportiva, en los dos años que Williams presentó ese diseño, la escudería no consiguió victoria alguna y apenas se haría de dos podios, sufriendo cambios de pilotos entre temporadas y un sinfín de dolores de cabeza para el británico fundador.

Frank confesó que nunca le gustó el rojo en su auto y que jamás lo volvería a usar. Efectivamente, el equipo retomó el blanco y azul pero nunca volvió a tener los logros que supo cosechar entre los años 80 y 90. Incluso llegó a coquetear con abandonar la categoría por falta de patrocinio a comienzos de año junto a las malas decisiones a la hora de contratar pilotos, priorizando las arcas y, por consiguiente, las acciones en bolsa de valores de Williams a las habilidades de éstos últimos para obtener resultados en el mediano plazo.

¿Ironías del destino? Pareciera que dicho color terminó inyectándole una dosis de mala suerte al Sir.

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