BANFIELD: UNA «STONE» EN EL CAMINO

Foto: @CAB_oficial

Se había retirado del fútbol, volvió, confesó que su padre soñaba con ese momento, y se calzó orgullosamente la casaca del Taladro. Sin embargo, al igual que le pasó el último tramo de su carrera, las inconductas de Daniel Pablo Osvaldo le jugaron otra mala pasada al ex delantero de la Fiorentina, la Roma, el Espanyol de Barcelona y el Southampton de Inglaterra.

Cuando el atacante decidió regresar a su país natal, un lustro atrás, le fue bastante bien. Boca le abrió las puertas a un hombre que era pieza del Seleccionado de Italia y que venía de ganar un Scudetto con la Juventus un año atrás a pesar de sus escuetas actuaciones en la Vecchia Signora.

Recuperando esa cuota de pasión por el fútbol, volvió a irse a Europa donde tuvo un fugaz paso por el Porto para regresar al elenco Azul y Oro donde completó 400 minutos sin pena, ni gloria, ni goles, ni destellos. Estaba más en los programas de la farándula que los deportivos y, por eso mismo, colgó los botines.

Sin embargo, de la noche a la mañana, el sentirse con mucha cuerda aún y la ansiedad de volver a romper redes lo depositó en Peña y Arenales. Osvaldo había estampado la rúbrica en Banfield y causó revuelo. La temporada 2019/20 esperaba por un jugador que había causado furor en Italia y que era una de las piezas más mimadas del viejo continente.

Pero en el Taladro tan sólo jugó 60 minutos. Un puchito (no precisamente el cigarrillo al que tanto le cuesta dejar) contra River, y otro tanto contra Banfield. Sin goles, una amarilla, e intermitencias de lo que es capaz de hacer con una pelota si realmente se propone convertirse nuevamente en un futbolista y no en un rockero.

Y la última noticia de Osvaldo fue su ausencia reiterada en las prácticas a través de la plataforma Zoom que obligaron a terminar el vínculo con el atacante en Peña y Arenales. El sueño propio y también el de los hinchas se transformó en una piedra en el camino. Será cuestión de olvidarla rápidamente mientras Huracán irá a la carga por los servicios de uno de sus hijos pródigos.

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