EDITORIAL: SEIS AÑOS SIN JULIO GRONDONA

Foto: Córdoba Times

Amado u odiado. Respetado y admirado por quienes lo conocían, aborrecido por el futbolero que supo adjudicarle a él todos los fracasos deportivos de su institución. El hombre del anillo del «Todo Pasa» falleció un 30 de julio de 2014, días después de perder la final de un Mundial, y hace exactamente seis años.

Como cantaba el «Nano», Juan Manuel Serrat. El «Todo pasa y todo queda» fue, para este caminante que hizo camino al andar, asumir la conducción de AFA y, a su manera, manejó las riendas de Viamonte 1366, uno de los edificios más calientes de la República Argentina que tranquilamente podría ser el Ministerio del Fútbol.

Era el rey de la unanimidad. Las votaciones, en su mayoría, terminaban 100 a 0. Y a él claramente no le gustaba cuando alguna oveja negra entraba en disidencia. Quisieron ir por él y no pudieron. Ni Raúl Gámez, ni Daniel Vila que se autoproclamó presidente en octubre de 2011. Ni el potencial de un Vélez ganador de todo en los noventa, ni el interior representado en un peso fuerte de Mendoza lograron desbancarlo.

Hubo un Grondona familiero, muy amigo, de perfil bajo. El ferretero de Sarandí, el que fundó Arsenal y que lo vio transitar por todas las categorías del fútbol argentino, ser campeón local e internacional. Y así, también, a nivel popular su imagen se vio varias veces contrastada con las presidencias de Joao Havelange y Joseph Blatter en FIFA. Dos versiones de un mismo «Don Julio» para los que optaban por quererlo o los que se empecinaban en denostarlo.

Su mínima presencia en los pasillos de AFA generaba un respeto absoluto. Siempre le tendió una mano al ascenso y se preocupó por la federalización del deporte más maravilloso de todos. Durante 35 años condujo con firmeza, con aciertos y errores, el fierro caliente de la dirigencia deportiva. Superó las llagas a base de críticas, protestas, enojos. Ya le había tomado tanto la mano a ser el mandamás en Viamonte 1366 que, ese metal hirviendo, lo manejaba con sus propias manos. No le quemaba. Había hecho camino al andar. Amado u odiado, marcó una época. Y hoy se cumplen 6 años de su partida.

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