ROBERTO FABIÁN AYALA: “GRIGUOL FUE MI MAESTRO”

Gentileza: Marca

Vermouth Deportivo tuvo el honor de charlar con Roberto Fabián Ayala, defensor histórico y ex capitán de la Selección Argentina, y repasar junto a él toda su vida dentro del campo de juego. 

Seguimos dándonos lujos y en esta oportunidad, charlamos con el Ratón Ayala, quien se crió entre pelotas de fútbol, literalmente. Su abuelo, Camilo, era el encargado de arreglar los balones de todo el barrio en su querida Paraná y su padre, Roberto, fue un ex jugador de Atlético Paraná en la década del ‘70 y desde el 2006 se hace cargo del equipo Rojiblanco.

 Ese pequeño paranaense creció y llegó a convertirse en uno de los defensores argentinos más destacados de las últimas décadas. 

Empezando por sus orígenes, el Ratón pasó toda su infancia y parte de la adolescencia en la capital provincial, donde su abuelo le enseñó el oficio de arreglar pelotas. A sus 16 años, le propusieron irse a Buenos Aires para una prueba en Ferro Carril Oeste y quedó en las inferiores del equipo comandado por Carlos Timoteo Griguol. El 23 de febrero 1992 debutó en Primera División, partido donde el Verdolaga venció 2-1 a Belgrano de Córdoba. “Recuerdo con muchísimo cariño aquella época, que fue por el ‘89, donde decidí irme a probar al club. Encontré a un club que me acompañó en todo sentido, dentro y fuera del campo, y fue la extensión de una familia, la que dejaba en Paraná. Venía acá a Buenos Aires a intentar esa suerte de ir por detrás de un sueño”.

Gentileza: La Ferropedia

Ademas, contó lo que significa Griguol para él “La palabra ‘maestro’ lo define en todo. Como te decía antes, fui acompañado en todo sentido. Carlos me dio la mano, fue el que me dio la confianza para poder debutar, para empezar una carrera. Fue un hombre que estaba pendiente, no sólo por lo que me podía mejorar como futbolista, sino también ayudarme en mi vida de profesional, pero sobretodo a mi persona. Se fijaba mucho en eso. Yo creo que fue un adelantado para la época”. 

El entrerriano demostró tener grandes condiciones y, en el año 1994, los dos clubes más grandes del país se lo disputaron. Finalmente, se dio el arribo al Millonario, equipo con el que ganó el Torneo Apertura ese mismo año. “Fue una locura aquello que pasó, de ser pretendido por los clubes más importantes del país. En ese momento, no entendía nada y me dejé, un poquito, asesorar por mi representante en cuanto a qué hacer, qué decisión tomar, porque había que elegir entre uno de los dos. Y bueno, se optó por River porque era el club que más proyectaba jugadores al exterior en aquel entonces; y bueno, fue así que tuve ese paso fugaz por el club pero muy importante donde pude conocer el club desde adentro, uno grande de verdad, más allá de que yo soy hincha de ese club. No fue sólo por eso la decisión de ir ahí, simplemente fue proyectar una carrera a Europa. La fortuna de ganar un título con esa camiseta, digamos que la disfruté poco pero, ese año ‘y monedas’, fue muy intenso”, reconoció. 

Gentileza: Ser de River

Un año más tarde, fue transferido al Napoli italiano, el club en el que supo brillar Diego Armando Maradona. Cuando se le consultó sobre las sensaciones que le generó ese paso, Ayala nos contó: 

Gentileza: Wikipedia

“Tomar la dimensión, simplemente, de lo que fue Diego para esa ciudad, para ese equipo, lo que generó, lo que les dio… fue una linda experiencia. Si bien, por suerte, no coincidimos en el puesto (risas), porque hubiese sido otro cantar. Sin embargo, fui recibido muy bien desde el primer momento, acompañado en todo sentido. Cualquier argentino que esté en las filas del Nápoli va a ser siempre bien atendido, protegido, más allá de los resultados que les pueda dar uno en el campo, porque Diego le abrió las puertas a todos los argentinos ahí y hacen que los traten de manera diferente”. 

Vermouth Deportivo: Vestiste muchas camisetas en tu carrera, de clubes sumamente importantes. Pero el nombre de Ayala siempre es relacionado con la Selección. ¿Cuánto cuesta tener una identificación de esa manera con la camiseta de tu país? 

Roberto Ayala: Es verdad que en Argentina, por mi carrera hecha en el exterior, soy más recordado por ser jugador de selección que por jugar acá en mi país. Si bien, mi paso por Ferro, River y Racing fue corto, muy poco tiempo; pero tantos años en la selección -catorce ininterrumpidos- hicieron que la gente me recuerde de esa manera y me identifique con una camiseta. Eso está bueno.

El Ratón defendió la camiseta celeste y blanca en 115 partidos y marcó 7 goles. De hecho, es el cuarto jugador argentino con más presencias en la Selección Argentina después del Pupi Javier Zanetti, Lionel Messi y Javier Mascherano.

Gentileza: AFA

Su debut internacional se produjo el 16 de noviembre de 1994, en la goleada 3-0 sobre Chile. “Si bien formé parte de aquella eliminatoria, era el quinto defensor, fui sumando experiencia sin ir al mundial”Recién en Francia ‘98, con Daniel Passarella como DT, estuvo como titular. “Fue todo nuevo, sensaciones nuevas. Si bien teníamos gente que nos podía transmitir su experiencia, porque era una combinación con la generación del ‘94 y ’90, que se agrupó con el recambio nuestro, que teníamos al menos 20 partidos en Selección. Fue una experiencia bonita, un buen equipo; tal vez no tuvimos la cuota suficiente de suerte y fortuna que tenés que tener en determinados momentos para poder avanzar y crecer en la competencia”, recordó. 

VD: En el 2005 Pekerman sorprendió a todos cuando dio a conocer que no ibas a ser el capitán de la Selección, ¿Te molestó esa decisión? 

RA: Si. Tal vez fueron las formas lo que, en su momento, me molestaron. Pero bueno, después fue aclarado el tema y yo, más allá de que había sido elegido por mis propios compañeros como capitán, entiendo también que el técnico puede poner el capitán que él crea oportuno. Así que, al principio, si molestó, pero después fue aclarado.

VD: En tu último Mundial, te tocó ser compañero de Messi, que justamente hizo su debut en la Selección ¿Cómo viste su crecimiento? 

RA: Su primer Mundial fue para que vaya sumando experiencia; estaba en un buen momento, pero después, con el tiempo, se convirtió en lo que es hoy. Sinceramente, año tras año fue creciendo su figura en todo sentido, en su club, en la selección. Si bien, ahí no pudo tener tanto la participación que pensaban que iba a tener, no nos olvidemos que tenía recién 18 años. Ha pasado mucho, le han pasado muchísimas cosas muy buenas, le ha dado muchísimo al Barcelona, le ha dado muchísimo también a la Selección, y está, sigue vigente. Y lo bueno es que está con muchísimas ganas.

El 30 de diciembre de 2010 anunció su retiro de la actividad profesional, y con ello la incógnita sobre si le costó sacarte de la cabeza la rutina de futbolista. “Extrañé mucho más el vestuario. Esa rutina de llegar antes y de irte después. El partido en sí, el hecho de colgar los botines o dejar la carrera, no lo sentí. Pero si sentía la falta de compartir con la gente que compartía en el vestuario, ya sea la previa o unos mates. O en Europa lo mismo, la hora de hacer los trabajos preventivos, irte antes a los entrenamientos e irte dos horas después. En fin, esa rutina si me faltó”, reconoce. 

VD: Si tenés que elegir uno de los grandes torneos que jugaste (Copa América, Mundial y Juegos Olímpicos), ¿a cuál ponés por encima de los demás? 

R.A:A ver, elegir cualquier competición que juegues con la camiseta de la Selección va a ser importante, lo vas a sentir así. Evidentemente, una Copa Mundial, por la repercusión que tiene y por todo lo que mueve, puede llegar a hacer más ruido. Pero para el futbolista en sí, al final, cada partido es único porque no sabes cuándo vas a volver a vestir esa camiseta. Porque hay muchos jugadores que tienen muchas condiciones que pueden estar en tu lugar. 

VD: La mayoría de la gente le sigue recriminándole a Bielsa lo del Mundial 2002, pero algunos otros lo adoran y hasta lo tienen como el mejor DT de todos. ¿Vos qué pensás de Marcelo? 

RA: Bueno, yo tengo a Marcelo como un referente para mí. Un referente en todo sentido. He tenido una relación muy buena. Creo que me ha hecho un mejor futbolista y que, a partir de ahí, todo lo que pueda decir de Marcelo son palabras de elogio.

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De su persona, evidentemente, lo mismo, muchísimo respeto. Si bien no terminamos de conocernos, porque terminás conociendo al ‘Bielsa profesional’, ya que él lo determinaba así. El contacto entre nosotros siempre era por los entrenamientos y, por ahí, en alguna u otra charla que él hacía. Hay otros técnicos que, tal vez, puedan ser más cercanos, Marcelo no, pero era su forma de ser. Pero si que tengo un grato y hermoso recuerdo.

VD: ¿Creés que las críticas a la selección son más intensas ahora o siempre fueron igual? ¿Cuánto pesa en un jugador esa “obligación” instalada de ser campeones?

RA: Sí, la exigencia parte desde nuestra historia. Creemos que con nuestra historia ya es fácil ganar. Y no, no es fácil, se tienen que dar muchísimas cosas. Lo bueno que nosotros tenemos son los futbolistas que nos han representado en todo momento muy bien, lo siguen haciendo y los seguiremos teniendo. Sabemos que somos una sociedad futbolera en la que si no ganas, no servís. Pero hay que intentar aislarse de eso, buscar un proyecto, buscar una solidez, enganchar a la gente. Sobre todo a la de la Selección, intentar engancharla porque, evidentemente, la gente se engancha si ve ‘algo’ y yo creo que vamos por buen camino. Estamos con esa ilusión.

VD: ¿Con cuál compañero te entendiste mejor dentro del campo de juego?

RA: –Tuve muy buenos compañeros en selección y en clubes; pero si tengo que quedarme con uno que tuve un buen entendimiento, fue con Mauricio Pellegrino en Valencia.

VD: ¿Qué sensaciones te genera que la gente recuerde tu época de jugador y que te paren para una foto?

RA: –Hay veces que me da hasta vergüenza, por mi forma de ser y mi carácter. Pero bueno, está ahí y es el camino que uno ha hecho; la gente te lo reconoce y está bueno.

Gentileza: AFA

VD: Hablando de fotos, Wilfredo Caballero contó que una vez, en Atenas 2004, te sucedió algo con Yao Ming, estrella de la Selección China de básquet y de la NBA, la cual hizo que los que eran tus compañeros en esa época te cargaran mucho después, ¿Recordás qué había pasado?

RA: Lucho González quería una foto con Yao Ming y me había pedido si le podía preguntar, porque él no hablaba inglés. Yo menos, pero bueno, nos animamos a ir a buscar la cámara y pedirle la foto. Pero el problema fue cuando se la pedimos, porque estaba comiendo; se ve que no le cayó bien y nos dijo que no, en seco. Y esa fue la anécdota (risas), que nos cortó el rostro mal

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