Foto: Daily Star

Pasaron 16 años de la última vez que uno de los Pavos Reales habían jugado un partido en la elite de Inglaterra. El ascenso parecía ser una misión imposible para uno de los emblemáticos elencos británicos que arbitró todo tipo de medios para regresar a la Premier y recién pudo hacerlo después de más de cinco mil días, bajo la conducción técnica de Marcelo Alberto Bielsa.

Amado u odiado, no hay termino medio para este rosarino fanático de Newell´s Old Boys de Rosario que supo conquistar los torneos locales en Argentina no sólo con la Lepra sino también con Vélez Sarsfield. Su constante estudio por el deporte más apasionante de todos lo llevó a ser DT de la Selección Argentina en uno de los peores resultados que tuvo la Albiceleste en la historia de los Mundiales. Para muchos fue el fin de un romance. Hubo otros que, hasta el día de hoy, siguen ponderando su libreto, su honestidad, y su manera de ver la vida y el fútbol.

Bielsa tuvo revancha con su país dándole la primera medella de oro en unos Juegos Olímpicos pero, tras ese logro, optó por buscar nuevos rumbos. En Athletic de Bilbao le entregaron su corazón, el Olympique de Marsella el alma, en Chile la vida misma. Su escuela iba conquistando distintas latitudes y hasta el propio Pep Guardiola no gastó en reverencias cada vez que le consultan por el santafesino que admira el mundo entero.

El mánager de los Whites no ahorró en elogios para el argentino. Los fanáticos tampoco y menos el márketing que hizo hasta banderas escritas en castellano. Los hinchas se manifestaron en las adyacencias de Ellan Road. El rosarino solo atinó a decirle gracias en su inglés básico. Claramente los agradecidos eran ellos. «You are God» (Sos Dios) le gritó uno y él lo entendió. Le dijo que no. Quedó demostrado, una vez más, que es un hombre que entiende más de lo que uno cree.

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