LOS ANDES: A 20 AÑOS DE UN ASCENSO INOLVIDABLE

Foto: @clublosandes

Fue una campaña para enmarcar y no olvidar jamás. No sólo por haber conseguido el objetivo y el sueño de subir a Primera sino porque además contó con un plantel que quedó en la historia del fútbol argentino. La gélida tarde de un 16 de julio de 2000, hace exactamente dos décadas, el Milrayitas trepaba a la elite tras igualar con Quilmes en el Estadio Centenario.

Aquella corajeada de Fabio Pieters ante el Cervecero, pero también el gran trabajo hecho en Lomas de Zamora durante los 90 minutos iniciales con victoria por 2 a 0, le permitieron a Los Andes coronar una campaña formidable para codearse con River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo entre otros.

Esta temporada 1999/20 tuvo un justo campeón en el Nacional B que fue Huracán de Parque Patricios. Sin embargo, el Milrayitas dio pelea hasta las últimas consecuencias y se ganó un lugar en el octogonal para pelear por el segundo ascenso.

Ese Los Andes se apoyaba en las grandes atajadas de Darío Sala que también convertía tantos de penal. También en los goles de un imparable Rubén Darío Ferrer. En la sorpresa de un tal Martín Gianfelice y hasta, guardado en el cajón de los recuerdos, un tanto del ex Fénix, Sebastián Neuspiller, en una de las pocas incursiones que tuvo fuera del Cuervo.

Aquél Milrayitas de Jorge Ginarte también contaba con jugadores de cabecera como Gabriel Lobos, Germán Noce, Mauricio Levato, con apariciones claves como las de Gabriel Caiafa, y con la descollante promesa de Pieters que haría delirar a todo Lomas de Zamora con sus jóvenes 21 años.

En la temporada regular le fue muy bien pero quedó a un punto de Huracán que, finalmente, fue campeón. Los del sur, que no perdieron ni con Temperley ni con Banfield en todo el certamen, fueron a un octogonal donde vencieron a Independiente Rivadavia de Mendoza, a Almagro, y volvieron a sonreir frente al Taladro para alcanzar la famosa final.

El Eduardo Gallardón estaba teñido de rojo y blanco. Era una tarde de fiesta pero se sabía que después de ese 2 a 0 faltaban noventa minutos de oro a disputarse en casa del Cervecero que quería cortar, algún día, su racha de oportunidades desperdiciadas para subir a Primera. Sin embargo Pieters hizo esa jugada única, monumental, y empezó a despejar todas las dudas. El 1 a 1 final sobre Quilmes, aquél 16 de julio del 2000, depositaba a los de Ginarte en la elite del fútbol argentino. Y hoy se cumplen dos décadas de aquella proeza inolvidable de Los Andes que sueña con volverla a repetir algún día.

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