GIMNASIA DE MENDOZA: CUANDO EL LEGROTAGLIE AMANECIÓ TODO NEVADO

Foto: @GimnasiaMendoza

El día y la noche en una misma jornada. Tal vez uno de los mejores recuerdos que se convirtió en una de las peores tardes para el Mens Sana. Un 16 de julio de 2017, hace exactamente 3 años, el Lobo perdía una final por el ascenso al Nacional B pero aquél domingo había tenido un amanecer de ensueño en el Parque General San Martín.

Aquél invierno, el clima hizo de las suyas en la zona cordillerana de la República Argentina. De hecho, muchas rutas de La Patagonia habían quedado complicadas y hasta el aeropuerto de Bariloche tenía complicaciones con sus vuelos en plena época de turismo. Mendoza no fue la excepción y desde la noche del sábado 15 que se largó una nevada épica en las zonas céntricas que puso en jaque el partido que debía asumir Gimnasia ante Mitre de Santiago del Estero.

Despertar ese 16 de julio de 2017 fue soñado. Las autoridades del Consejo Federal y los dirigentes de ambos equipos temían que no pudiese llevarse a cabo la segunda final por el ascenso al Nacional B en el Víctor Antonio Legrotaglie. Sí, los copos habían pintado de blanco el verde césped del Lobo. Había algunos optimistas, que finalmente fueron quienes estuvieron en lo cierto, pero la primera impresión era que nadie creía que pudiesen dejar en condiciones la verde gramilla para la hora del partido.

Las condiciones climáticas influyeron demasiado. Paró de nevar y en el club trabajaron a destajo para que la fiesta del fútbol tuviese un capítulo en el coqueto estadio de Gimnasia de Mendoza. El resultado, en esta historia, no tiene sentido. La belleza de la nota ha sido que el verde pasó a ser blanco para graficar una de las imágenes más notables que pueden ofrendar solo algunos equipos de la República Argentina.

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