GRECIA: EL ORIGEN DE LAS ÁGUILAS BICÉFALAS

La final de Copa de 2019 entre AEK y PAOK Foto: FocusImagesLtd

Tras el final de la Primera Guerra Mundial y la derrota de las Potencias Centrales (de las que formaba parte el Imperio otomano), comenzó la desmembración de este. Los griegos, con el apoyo de los Aliados, invadieron Esmirna (Izmir en turco) en 1919, ciudad mediterránea con mayoría de población helena.

Al año siguiente, se firmó el Tratado de Sèvres donde se acordó que esta ciudad pasara a estar administrada por un gobierno autónomo, pero que siguiera formando parte del Imperio otomano y que, tras el transcurso de un lustro, se celebrara un referéndum para determinar si su población quería formar parte de Grecia o de la futura Turquía. Sin embargo, al prolongarse la guerra greco-turca hasta 1922 y concluir con la victoria de los turcos, que dio paso a la formación de la actual República de Turquía, hubo de firmarse un nuevo tratado, el de Lausana, un año después. En este, se acordó el intercambio de población entre ambas naciones, por el que algo más de un millón de ortodoxos asentados en Turquía se trasladaron a Grecia y alrededor de 300.000 musulmanes emprendieron el camino inverso.

Este contexto es muy importante para explicar los primeros años de vida de varios equipos muy importantes en el balompié heleno: el AEK de Atenas y el PAOK de Salónica, fundados en dichas ciudades en 1924 y 1926 respectivamente, en los que la `K´ de su nombre hace referencia a su fundación por parte de refugiados procedentes de Constantinopla (actual Estambul). Por otro lado, está el Panionios —cuyo nombre quiere decir: todos los jónicos—, constituido en 1890 en Izmir y que, tras el Tratado de Lausana, se instaló en Atenas y unos años después en el distrito de Nueva Esmirna, uno de los barrios capitalinos donde se asentó la población procedente de Constantinopla y Jonia.

El AEK y el PAOK, disputan el `clásico de las águilas bicéfalas´, por los escudos de ambas entidades, aunque tienen alguna diferencia. En el caso del club de la capital, ambas cabezas del ave portan una corona, que es el emblema de la Iglesia ortodoxa griega y que lo fue del Imperio bizantino, mientras el conjunto tesalonicense tiene como símbolo a un águila sin coronas y con las alas retraídas, reflejando la pérdida de las tierras que durante muchos siglos fueron griegas y bizantinas.

Mientras el Panionios es un equipo secundario, a pesar de su extraordinaria historia, los dos elencos de las águilas bicéfalas, forman junto con el Olympiakós, el Panathinaikós y el Aris de Salónica, el grupo de los cinco grandes del fútbol griego.

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