GABRIEL FERNÁNDEZ: “LA GENERACIÓN DORADA PUSO AL EQUIPO POR ENCIMA DE TODO”

En Vermouth Deportivo nos dimos el gusto de charlar con Gabriel Fernández, uno de los integrantes de nuestra Generación Dorada y que ha dejado su huella no sólo en el básquet nacional sino que también en la Selección Argentina.

Gaby fue uno de los basquetbolistas más importantes de nuestro básquet argentino y por ese motivo quisimos repasar un poco de su carrera, no solo como jugador sino como la de entrenador.

Vermouth Deportivo: -A los 20 años ganaste tu primer título en la LNB ¿Cómo fue tu camino hasta ese momento y qué recuerdos tenés de aquella temporada en Boca, tanto dentro como fuera de la cancha?

Gabriel Fernández: –Fue una buena temporada, la primera con Boca, porque era muy chico y tuve compañeros que me enseñaron un montón; fue la primera temporada mía en la Liga Nacional, después de la de Ferro ¿no? Digamos, la primera temporada en un equipo que iba a pelear un campeonato. Y se logró ese campeonato, no fue poca cosa.

Fue de mucho aprendizaje, después de lograr un nivel muy bueno rápidamente, creo que fue mejor ese año que el segundo, en cómo llegar. Llegué muy rápido, muy alto, estaba en un nivel físico muy bueno; y después, cuando arrancó la segunda temporada, tuve una lesión en un pie. Creo que eso me hizo bajar un poco de nivel físico y, después, me costó bastante volver a encontrar el lugar, porque era Boca. Siempre estaba rodeado de los mejores jugadores y costaba agarrar ritmo de juego. Así que la temporada con Boca fue, tal vez, mi llegada al máximo nivel y a empezar a demostrar que era un jugador a tener en cuenta para la selección. Ya venía jugando y había debutado en la selección mayor, pero bueno, me empecé a afianzar un poco en general en todo eso.


V.D.: -En el 2000 pasaste a Estudiante de Olavarría, donde te convertiste en figura y protagonista de la Liga ganando cuatro títulos en un año, ¿Qué hubo de distinto del Gaby que vino del Xeneize, así como también de un Campeonato a otro en ese proceso?

G.F.: –Si, la temporada de Estudiantes de Olavarría creo que fue una temporada espectacular para mí. Fue mejor que la de Boca, obviamente, jugando de titular todo el año, estuve en el quinteto ideal de la Liga. Quizás estuve poco valorizado por la prensa del momento ¿no? o muy valorizado al principio pero después no recordado. Creo que fue la última Liga fuerte que se jugó; porque después la Liga entró en un bajón de varios años hasta que se pudo retomar el nivel en 2007/2008, y la última Liga importante antes de que se vayan todos los jugadores a Europa, y hay que entender lo que pasó. Fue real y todo el mundo empezó a emigrar. Esa fue la última Liga, tal vez, donde le sacabas uno o dos jugadores a un equipo y ya no era lo mismo, por eso tuvimos una final con Libertad de Sunchales tan rara. Fue donde pude demostrar realmente que estaba en un nivel espectacular; jugando contra Boca, creo que en los dos partidos de visitante que ganamos estuve en un nivel altísimo, y recuerdo mucho eso. Venía de Boca después de jugar cuatro años en dónde tuve una gran temporada, donde me pude afianzar, donde me había podido mantener pero no había podido triunfar como me hubiera gustado. Y en Olavarría, en un año pude lograr ese nivel para después arrancar mi carrera en Europa y estar varios años jugando en la liga europea.

V.D.: -Desde el 2001 hasta el jugaste en Europa 2008 ¿Te costó adaptarte, ya que jugaste en tres países diferentes?

G.F.: –Si, fue más o menos del 2001 al 2009. Fueron casi ocho años, porque después jugué un poco en Boca, que fue un nivel muy alto mío, personal e individual, pero como equipo no estábamos muy bien en ese momento. Y después jugué un poco en Venezuela, para matar la bronca de no poder estar en la selección, ya que en el 2007 había renunciado y no volví a ser convocado -quizás- estando en el mejor momento individual de mi carrera. La verdad es que me costó bastante adaptarme, fue todo un proceso de cambiar físicamente, de cambiar como jugador. Empezar jugando como un cuatro muy abierto y terminar jugando de cuatro y de cinco, que realmente me hizo muy bien. Obviamente, tuvo mucho que ver Rubén Magnano en Italia, donde fui bastante figura del equipo y hoy todavía estoy considerado como uno de los jugadores históricos de Varese. Así que bueno, realmente estoy muy conforme porque fue un proceso largo, donde empecé como jugador de rol y terminé como jugador importante dentro de un equipo, lo cual de a poco le fui buscando la vuelta a todo y estoy muy contento y conforme con lo que hice. Porque la verdad, hasta el último momento en que me volví con el objetivo de volver a la selección argentina, tenía puertas para seguir en Italia. Y bueno, fue una decisión familiar, personal de volverme y de extender mi carrera acá, en Argentina. Cosa que realmente pude hacer, porque sacando ese intervalo que jugué en Temperley y no jugué la Liga Nacional, al final terminé jugando hasta los 41 años.

V.D.: -Estuviste dos temporadas en Peñarol pero la gente te sigue recordando de la mejor manera, ¿Qué recuerdos tenés de esa temporada y sobre la gente del Milrayitas?

G.F.: –Si, en Peñarol estuve en la 2013-14 y 2014-15 y tengo los mejores recuerdos. Fue mi vuelta a la Liga Nacional después del parate que tuve; estaba en un momento espectacular, físicamente muy bien y, lamentablemente, tuve una lesión. Quizás no tendría que haber hecho la pretemporada cuando llegué porque yo ya venía jugando y cada vez venía mejor. Estaba rodeado de grandes compañeros, amigos, de jugadores, se hizo todo muy fácil. Quizás, falto de ritmo al principio por no tener muchos minutos, pero después empecé a re-encontrarme con el juego y pude tener -en la primera temporada- un muy buen cierre, y la segunda temporada creo que fue buena todo el año, como jugador de recambio fue buena. Estaba para seguir jugando en la Liga, pero el tema de la enfermedad de mi hijo me hizo frenarme un poco y jugar un torneo donde no tenga que viajar tanto.

V.D.: -¿Qué fue lo que más te marcó de tu paso por Peñarol?

G.F.: –Siempre recuerdo mucho la relación que tenía con Leo Gutiérrez, Domingo Robles, Martín Leiva y todo Mar del Plata. La gente de Peñarol, realmente, me dio mucho, me ayudó mucho y fue con la cual me llevé muy bien. Así que, de allá me llevó mucho reconocimiento en lo humano.

Gabriel Fernández decidió no continuar jugando en la Liga Nacional por temas familiares, pero siguió ligado a nuestro básquet.

V.D.: -Desde 2015 hasta 2018 jugaste en Huracán de San Justo y en Burzaco Fútbol Club, respectivamente, ¿te costó adaptarte al Torneo Federal, ya que uno desde afuera la ve como más complicado?

G.F.: –Si, la verdad que la decisión final de jugar el Torneo Federal fue por el tema de mi hijo, para estar más cerca de mi familia, no tener que viajar tanto con la Liga ni estar muchos días fuera; y para poder continuar con los negocios que yo tengo acá en Buenos Aires, que uno siempre piensa que son más a largo plazo pero con este país uno nunca sabe. Entonces, estaba haciendo un poco de todo después de la segunda temporada en Mar del Plata, la 2015. Quizás, en ese momento pensé en jugar en Boca o volver a jugar en Buenos Aires la Liga Nacional, pero salió lo del Torneo Federal. Uno de mis hermanos estaba jugando ese torneo, sabía que era muy competitivo y que yo iba a jugar muchos minutos, tenía muchas ganas de jugar y la verdad es que me fue bien. Tome un rol muy protagónico dentro de los equipos que jugué; lo de Burzaco fue diferente. Fue clasificar para los torneos y hacer un poco de dirigente, jugador, entrenador, un poco de todo. Tomar un liderazgo exagerado, el cual me desgastó bastante, pero fueron años muy lindos donde lo disfruté mucho. Hubo mucha competitividad, todo el mundo se te venía a probar contra el jugador que había disputado la Liga y que había jugado en la Selección, y yo tenía que estar a la altura. Así que estaba súper entrenado, estaba como para jugar la Liga pero jugando a ese nivel y, bueno, lo disfruté jugando con mis hermanos. La motivación era jugar con ellos, competir y ganar lo que más se pueda. La verdad es que nos fue muy bien y la pasamos bárbaro.

La Generación Dorada fue una camada de basquetbolistas que jugaron en la selección argentina que, en un lapso de más de 15 años. Consiguieron gran cantidad de medallas de oro, plata y bronce en todos los torneos de mayor relevancia internacional: Juegos Olímpicos, Mundiales, FIBA Diamond Ball y Campeonatos FIBA Américas. Para muchos, se trató de los mejores equipos de la historia del deporte argentino.

V.D.: -¿Qué creés que le dejaste al básquet, tanto vos en particular como la Generación Dorada en conjunto?

G.F.: – Creo que nosotros le hemos dejado al básquet un legado más que importante a nivel de resultados y, más que nada, haber demostrado que Argentina podía enfrentarse a las potencias y ganarles. En un principio, con grandes individualidades; también en un juego de equipo distinto, con un juego de pases, con una gran rotación dentro de la cancha, con muchos jugadores interviniendo. Obviamente, las figuras fueron determinantes, como siempre, pero creo que Argentina ha superpuesto el nivel grupal, el nivel del equipo por encima de todo. Y bueno, el hecho de tener jugadores que también -por momentos- sean distintos a nivel mundial, no te voy a nombrar uno porque tenemos como a seis o siete, que han jugado en la selección y han triunfado en todos lados. Y bueno, hoy se han dado estas cosas y estamos viendo que cada vez se repite lo mismo.

V.D.: -¿Qué técnico te marcó más?

G.F.: –El técnico que más me marcó… la verdad es que fueron todos. Creo que Sergio Hernández fue un gran entrenador, Néstor García también fue un gran entrenador que tuve. Tuve a Manuel Comas, que fue un gran entrenador en Europa. Pero, quizás, el que más me marcó a nivel de juego de equipo, que quizás tuvo que ver en la conjunción en lo que él hizo junto a lo que nosotros pudimos hacer como jugadores, fue Rubén Magnano. El resto de los entrenadores han sido y son brillantes, junto con Rubén, pero creo que él logró que un equipo funcione a la perfección; con muchísimo desgaste también, peleando contra todos los egos y contra todos. Él tuvo muchísimo que ver con lo bueno que le pasó a Argentina a nivel de equipo y creo que nos ha dejado un legado lo que él hizo. Más que nada en la postura que los jugadores tomaron, de relegar su individualidad y poner al equipo siempre por delante. No hay que olvidarse que Argentina tenía muy buenos torneos internacionales, pero primero y segundo no volvió a salir nunca más. Solamente lo hizo con Rubén, y ahora con Sergio, y no es poca cosa que siempre que logró jugar una final -de un mundial o de una Olimpiada- el equipo jugaba con diez u once jugadores. Yo creo que eso no es casualidad y, al menos, ése es el legado que a mí me dejaron tanto Sergio como Rubén, en la rotación y lograr que el equipo se mueva, que todos se sientan parte, que todos cedan un poquito de su espacio para que el compañero también pueda estar bien. Elijo esa parte de la carrera de Rubén, que a mí me marcó muchísimo.

V.D.: -Si tuvieras que resignar una medalla o copa con la selección argentina ¿Cual seria, JJ.OO. o Campeonato Mundial?

G.F.: –La verdad es que no resignaría nada, pero me parece que es mucho más meritorio salir campeón olímpico que campeón mundial. Me parece que esa final (2002) podría haber sido Argentina campeón y, también, podríamos haber sido campeones en 2006, que estuvimos muy cerca de ganarle a España con un tiro y se dieron varias situaciones como para ganar, y hubiera sido mucho más fácil ganarle a Grecia que a España. Así que, hubiéramos tenido cosas como para resignar pero creo que haber salido campeones olímpicos fue espectacular.

V.D.: -¿Qué pensás de esta generación nueva de la selección argentina?

G.F.: –Creo que la nueva generación que se está viniendo, o que ya se vino, que ya está instalada en la selección argentina, realmente es un gran equipo hoy en día. Tiene buenas individualidades, jugadores que están jugando en Europa, situación similar a la que vivíamos nosotros en el 2002. Así que esperemos, dejemos desarrollar todavía, esperemos a que se curtan y poder seguir peleando los primeros puestos. Se va a ver, seguramente, en las olimpiadas el nivel que van a ir desarrollando en estos años; pero sabemos que en cada torneo, hasta que se retiren estos jugadores y se vayan renovando, ellos te pueden sorprender porque hay muchos jugadores que están jugando a un buen nivel en Europa y eso hace que compitan contra los propios jugadores que van a jugar los torneos internacionales. No es poca cosa. Tenemos un muy buen entrenador, tenemos buenos entrenadores para el futuro, para que también los puedan reemplazar. Así que veo a la camada que viene y a la que está ahora en la selección argentina con muchísimo futuro.

El año pasado, el interno que fue parte de la Generación Dorada se hizo cargo de Temperley, equipo del sur del conurbano bonaerense que jugó en el Torneo PreFederal de FeBAMBA.

V.D.: -¿Cómo se dio tu llegada a Temperley? ¿Cumpliste con tus expectativas?

G.F.: –Si, la verdad es que mi inicio como entrenador fue muy bueno, estoy muy contento con lo que pasó. El equipo terminó ganando siete partidos seguidos y terminamos en la fase más alta como para poder clasificar y entrar en el ascenso, así que vamos a ver cómo sigue todo esto. La verdad es que la parte del entrenador, por ahí, está un poco infravalorada y, bueno, tengo que ver mis tiempos. Obviamente, lo hago por pasión y porque me gusta transmitir todo lo que aprendí pero voy a volver a evaluar, después de esta cuarentena y este lío de salud que vivimos, a ver cómo voy a seguir en lo personal. En eso estoy ahora y calculo que tomaré la decisión cuando esto arranque. No va a ser rápido. Hasta después del verano, no calculo que se vaya a arrancar a jugar al básquet normalmente.

V.D.: -¿Seguís la Liga Nacional de hoy en día? ¿Qué análisis hacés del nivel y de la competencia en sí?

G.F.: –Si, estoy mirando la Liga Nacional. No mucho, pero la estoy mirando porque miro mucho el nivel en el que estoy ahora como entrenador, y lo que me resta de ver, lo estoy viendo en Liga Nacional. El básquet ha cambiado un poquito, jugando todo mucho más rápido, se está corriendo mucho más la cancha, quizás hay algunos equipos que toman tiros mucho más rápidos y donde se encuentra la ventaja, se define. La Liga Nacional sigue teniendo su mística, sigue siempre acoplándose bien al básquet FIBA. Esperemos que todo este problema que va a traer la pandemia y toda la parte económica no la afecte tanto, más allá de que los clubes ya venían afectados. Esperemos que siga mejorando, que siempre ha dado cantidad de jugadores, ya que ha estado cerca de la historia de la Selección, que a su vez, los últimos 20 años han sido mejor y cada vez más exitosos.

V.D.: -Cuando iniciaste a jugar, ¿te imaginabas todo esto que te paso en tu carrera deportiva?

G.F.: –Sí, de chico realmente soñaba jugar porque mi viejo lo hacía y yo siempre quise jugar, así que ese fue uno de los objetivos, poder vivir del básquet. Cuando fui más grande, ya soñaba con jugar en la selección y jugar en Europa. Nunca tuve el sueño de jugar en la NBA porque lo veía lejano. Después, me pude enfrentar a algunos jugadores NBA o con jugadores que han jugado en la NBA, entrenar con ellos. Pero mi objetivo fue siempre ese, jugar en Europa, aprender un idioma distinto como el italiano. Realmente fue un objetivo y un sueño cumplido.

Gentileza: Fotos Archivo

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