DETROIT PISTONS: NUEVO PASO EN FALSO

Gentileza: Getty Images / @gettyimages

El conjunto de Dwane Casey es otro de los que no viajarán a Orlando para la reanudación de la temporada 2019-20, ya que finalizaron en el puesto 13 de la Conferencia Este, con 20 victorias y 46 derrotas. Repasaremos los puntos clave durante la campaña.

Muy lejos ha quedado aquel equipo que fue protagonista en la primera década del Siglo XXI. Tras lo hecho por los Bad Boys a fines de los años 80, la franquicia resurgió con un nuevo protagonismo, hasta obtener un nuevo campeonato en 2004, cuando vencieron a Los Ángeles Lakers. Luego vendrían otras Finales, donde caerían ante San Antonio Spurs (2005) y tres Finales de Conferencia consecutivas. Desde el año 2009, los Pistons sólo estuvieron tres veces en Playoffs. Venían de clasificar el año pasado y supuso un puntapié para un nuevo comienzo, pero fueron barridos en primera ronda por Milwaukee Bucks, al igual que las dos anteriores: ambas por Cleveland Cavaliers.

Quizás el hecho más resonante de Detroit en la temporada fue el traspaso de Andre Drummond a los Cavs, finalizando una etapa de ocho años como figura máxima del equipo. El 6 de febrero lo intercambiaron por Brandon Knight, John Henson y un pick de segunda ronda del Draft. La decisión se llevó a cabo por el temor de que el pívot utilizara su opción como agente libre al finalizar el año, y prefirieron desprenderse de él a cambio de tres nuevas opciones. Fue un movimiento riesgoso, ya que Drummond es el mejor reboteador de la NBA promediando 15.8 en la 2019-20, además de 17.8 puntos y 2.8 asistencias por partido.

Quien se vio favorecido por esta situación fue Christian Wood, ya que tomó más protagonismo y fue importante en la última recta de la liga antes de la suspensión por la pandemia del nuevo Coronavirus. Desde sus inicios como profesional no pudo establecerse en un plantel, pasando por Philadelphia 7ers, Charlotte Hornets, Milwaukee Bucks y New Orleans Pelicans. No tuvo demasiada participación hasta que cayó en el Estado de Michigan. En los últimos trece duelos, donde fue titular, promedió 22.8 puntos, 9.9 rebotes, un bloqueo, 56% de campo y 40% en triples. En el total de su campaña también los números son muy buenos: 13.1 puntos y 6.3 rebotes, en 21.4 minutos por partido, además de un 57% de campo y 39% en triples.

Un aspecto clave del equipo fue Derrick Rose, quien actúa como sexto hombre, saliendo desde el banco de suplentes. El ex Bulls es el líder de la franquicia con 18.1 puntos, 5.6 asistencias y 49% de cancha, en sólo 26 minutos. Si tomamos sus números cada 36 minutos, tenemos a un digno All-Star con 25.1 tantos y 7.7 asistencias. Su poca participación desde el arranque es algo llamativo, pero puede ser que el coach no quiera desgastarlo, tras una serie de lesiones que sufrió a lo largo de su carrera y más viendo que ahora se siente en plenitud.

La tercera temporada de Luke Kennard fue más que positiva, aunque sufrió una lesión en su rodilla a finales de diciembre. A pesar de eso, el escolta tuvo un gran progreso, disputando sólo 28 partidos, de los que fue titular en 25. De cara a futuro deja 15.8 puntos, 4.1 asistencias y 3.5 rebotes por encuentro, con 40% en triples y 89% en libres. Venía de promediar 9.7 puntos en 2019 y 7.6 en 2018, así que es claramente el mejor año de su corta carrera. Con esta proyección, la franquicia tiene un dueño claro para la posición, que aun cuenta con un contrato de novato.

No podemos obviar la decepcionante temporada de Blake Griffin. No por lo hecho dentro de la cancha, sino por los factores externos. Comenzó perdiéndose el inicio por una lesión, regresó para 18 juegos, pero luego volvió a tener complicaciones en su rodilla izquierda y se sometió a una cirugía. En los partidos que disputó tuvo un promedio de 15.5 puntos, 4.7 rebotes y 3.3 asistencias, con un 35% de campo y 24% en triples. Estos contratiempos relacionados a su salud pone en jaque su carrera como profesional, así que su evolución será importante.

Su mejor racha ganadora fue de apenas dos triunfos, mientras que la perdedora llega hasta hasta siete caídas seguidas. Lo cierto es que hasta el momento de la partida de su estrella, los Pistons tenían un récord de 19-34 y se encontraban cerca de la lucha por el octavo puesto de Playoffs, pero desde ese momento clave todo fue para mal. De los trece partidos siguientes, sólo ganaron uno, frente a Phoenix Suns. Pasaron de estar al acecho de un lugar en la postemporada a quedarse con las manos vacías. Habrá que ver cómo se manejarán en el mercado de transferencias y en el Draft, para tratar de cambiarle la cara a un equipo que supo ver años mejores.

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