ITALIA 90: WRIGHT Y VAUTROT, LOS QUE SE ANTICIPARON A CODESAL

Foto: Bob Thomas Sports Photography via Getty Images

La derrota de Argentina en la final de Italia 90 generó polémica en un país con 33 millones de entrenadores por ese entonces. No obstante, en la mayoría de las charlas futboleras se lo cuestionó por demás al árbitro mexicano, Edgardo Codesal, sin tener en cuenta que hubo dos jueces que también hicieron de las suyas en semifinales.

Michel Vautrot, nacido en Francia, fue el encargado de impartir justicia en Nápoles. El mismo colegiado que, en el partido inaugural, permitió que todos los jugadores de Camerún castiguen a patadas a Diego Armando Maradona. El que no tuvo más remedio que echar dos africanos cuando Claudio Caniggia ya les estaba complicando la existencia.

El galo convalidó el gol de Italia en offside que dejaba fuera de la final a Argentina. Más tarde empató el «Hijo del Viento» y el encuentro de semis se fue al tiempo extra. Allí expulsó a Ricardo Giusti y, de manera inédita, se olvidó de pitar el final del primer suplementario. Sí, de quince minutos que debían disputarse, terminaron jugándose veintitrés ante los reclamos constantes de la Albiceleste. El árbitro adujo que «se olvidó» de mirar el reloj.

Más allá de los palos en la rueda, el elenco de Carlos Bilardo logró meterse en el encuentro decisivo dejando sin ese privilegio al dueño de casa. Sin embargo, debía esperar por un rival durísimo que saldría del cruce entre Inglaterra y Alemania que se disputaría, veinticuatro horas después, en Turín.

Nobleza obliga, los jueces ya venían complicándole bastante la vida a los británicos. Un gol alevosamente lícito que fue anulado contra Bélgica en octavos, un penal inexplicable que no le dieron ante Camerún en cuartos (sí, después le pitaron dos a favor), y una situación que pasó por alto pero tranquilamente podía haber torcido la historia del encuentro más esperado de cualquier Copa del Mundo.

Die Mannschaft y Los Tres Leones igualaban 1 a 1 en el alargue cuando Paul Gascoigne le entró con dureza a Thomas Berthold. José Roberto Wright castigó a «Gazza» con amarilla. Sin embargo, no midió con la misma vara cuando minutos más tarde, Andreas Brehme revoleó por el aire al británico mereciendo la roja pero siendo solamente amonestado.

Afirmar que Alemania no fue un justo campeón sería demencial. Los germanos tuvieron un torneo majestuoso y dieron cuenta de ser mejores que todos los demas. Echarle la culpa completa arbitraje de Codesal tampoco correspondería. Y, en todo caso, habría que viajar un poco más al pasado para ver qué hicieron los jueces en las semifinales. Al menos, si Brehme era expulsado, no hubiese anotado el gol decisivo de aquella Copa del Mundo.

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