WERDER BREMEN 0 – HEIDENHEIM 0: LOS GOLES NO ESTABAN EN «PROMOCIÓN»

Foto: @werderbremen

Se jugó la promoción de ida en Alemania entre un equipo de la Bundesliga y otro de la segunda división. En casa del primero, porque venía con más descanso que el elenco del ascenso, y bajo una lluvia torrencial, Los Isleños Del Río igualaron 0 a 0 con Die Legende en una contienda donde la visita mereció algo más que el elenco de Primera.

Tal vez constará explicar porqué el Werder Bremen no salió decidido a ganarlo desde el vamos y dejó que su rival manejase los hilos de la contienda a su antojo. En esta clase de partidos, a diferencia de cuando se disputaba en Argentina, no hay ventaja deportiva e incluso el gol de visitante valía doble. Por lo cual careció de sentido la pasividad y la tónica defensiva planteada por Florian Kohfeldt.

El Heidenheim contó con las chances más claras en el primer tiempo. A los 9 minutos, Tim Kleindienst sacó un remate que se fue cerca del palo derecho de la retaguardia defendida por Jiri Pavlenka. Más tarde, el guardameta tuvo que salvar como pudo su valla tras un error defensivo de sus compañeros que volvieron a regalarle la redonda al diez de la visita.

El conjunto Verdiblanco recuperó apenas la memoria reclamando una mano, sin intención, de Sebastian Griesbeck. Lo poco que generaba pasaba por la inteligencia japonesa de Yuya Osako y, algún destello que otro, de Milot Rashica. Pero era Die Legende el que aniba la noche teutona y quedaba cerca de la apertura del tanteador gracias a una linda acción de Maurice Multhaup que la empezó muy bien y la terminó realmente mal.

El Werder Bremen cambió de tónica en la complementaria. Tuvo la pelota y obligó a su contrincante a replegarse en defensa. Rashica asustó con un tiro desviado mientras que, en el área opuesta, Patrick Mainka no llegó a empujar un buen centro de Marc Schnatterer. Heidenheim comprendía que, a esa altura, el 0 a 0 era un buen resultado pero que más que fútbol parecía una partida de ajedrez.

Pieza por pieza, Niklas Dorsch no tuvo puntería frente al arco para darle el triunfo a la visita mientras que, en el local, Fin Bartels sacó un tiro rasante que halló justo Kevin Muller. Y la jaqueca para Los Isleños del Río fue mayor cuando Niklas Moisander vio la tarjeta roja producto de una doble amarilla. El zaguero de Finlandia dejaba con diez hombres a los de Kohfeldt que, de todos modos, siguieron yendo al frente pero estuvieron cerca de perderlo cuando, en el descuento, un cabezazo de Timo Beermann le sacó astillas al parante derecho de Pavlenka.

De ser boxeo, Heindenheim hubiese ganado la velada por puntos. No titubeó ante un rival de una categoría mayor, le jugó de igual a igual, intentó, se calzó el traje de protagonista cuando pudo y debió conformarse con el 0 a 0. Ahora la historia la deberá torcer el Werder Bremen si quiere justificar su permanencia en la Bundesliga. Eso sí, por ahora, los goles no entraban en esta promoción.

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