TODO TIEMPO PASADO, ¿FUE MEJOR?

Foto: AFP

Por Ariel Rotbard – @ArielRotbard

Aquellos que peinan canas conocieron un folklore en el fútbol argentino con muchas diferencias respecto al contemporáneo, ¿Mejor o peor?

Los cambios de hábitos de la sociedad y, en gran medida, el aumento de los hechos violentos han modificado notablemente varias de las costumbres que tenía nuestro fútbol  hasta apenas comenzado el nuevo siglo.

Hasta esos años era muy común que los espectadores madrugadores pudieran observar previo al partido de Primera a los jóvenes valores del semillero que jugaban el partido de Reserva, también llamada la tercera.

Era la oportunidad de tener un entretenimiento extra y además la chance de echar el ojo a jóvenes promesas que hacían ilusionar a sus hinchas con un promisorio y pronto ascenso para jugar junto al plantel profesional. El mayor costo de los operativos policiales y el cuidado de los campos de juego hicieron que estos partidos preliminares sean paulatinamente eliminados y los espectadores se quedasen sin ese aperitivo.

Otro importante elemento que perdió el fútbol criollo fue la presencia de los hinchas visitantes. El fútbol argentino se enorgullecía de mostrar estadios coloridos  con simpatizantes de los dos equipos presentes en gran número. Era un aspecto que nos diferenciaba, por ejemplo, del fútbol español, en el cual el espacio para los visitantes siempre se redujo a un puñado de hinchas.

Hacia finales de los años 90 con Mauricio Macri en la presidencia Xeneize Boca comenzó a limitar la cantidad de espacio destinado a los visitantes para permitir que su cada vez mayor masa societaria pudiera ingresar a la Bombonera. Esto fue imitado luego por los otros grandes y en algunos casos causó un efecto contagio en aquellos conjuntos de menor convocatoria, que empezaron a otorgar menos entradas a los mencionados anteriormente por falta de reciprocidad.

En 2007, en un partido por la Promoción entre Nueva Chicago y Tigre, se produjeron serios enfrentamientos que desencadenaron en la decisión de las autoridades de eliminar los hinchas visitantes de los partidos de ascenso. Reglamentación que continúa hasta el día de hoy con contadas excepciones.

En 2013, después de  graves incidentes en el partido entre Estudiantes y Lanús en el Único de La Plata, se determinó la suspensión de los simpatizantes visitantes también en  Primera División.

Esta prohibición se mantiene hasta nuestros días con algunas excepciones, para determinados partidos los organismos de seguridad autorizan el ingreso de hinchas de ambos equipos.

Aunque representa un fracaso para el Fútbol Argentino, son muchos los que parecen estar conformes, cómodos y aliviados con esta medida. Los dirigentes de los equipos grandes tienen mayor capacidad en sus estadios para brindar a sus socios y abonados; el natural crecimiento demográfico de  la población generó una mayor cantidad de hinchas y en forma inversamente proporcional, los estadios tienen una capacidad menor: las disposiciones de la FIFA,  en pos de una mayor seguridad,  obligaron a reducir las ubicaciones disponibles.

Los directivos de todas las instituciones lograron rebajar, en parte, los gastos de los operativos policiales (Aunque en varias oportunidades no pareciera) y además dejaron de tener la obligación de solventar los viajes y entradas de sus hinchas más caracterizados. También parte del público encuentra en la falta de los visitantes un alivio y mayor  seguridad  lo que  les permite estar más  tranquilos para poder concurrir e n familia a la cancha.

Incluso las cosas también han cambiado mucho  en lo que respecta a la Selección Argentina. Hasta finales de los 80, y principios de los 90, el país se paralizaba ante cualquier partido del equipo nacional, aunque el mismo fuera un simple amistoso.

La gente dejaba de trabajar por dos horas para poder ver en TV  los encuentros de aquellas giras en tierras europeas,  en la cual se cortaban los torneos locales para que los jugadores seleccionados pudieran vestir la celeste y blanca.

En la actualidad ya no existen las famosas giras, ya que el 95 % de los jugadores viven y juegan en el viejo continente, si incluso el DT Lionel Scaloni vive en España.

Al gran público futbolero, saturado de partidos de toda índole, le resulta muy poco atractivo ver un amistoso contra Venezuela en Madrid o un partido contra Guatemala en Los Ángeles. En líneas generales el interés por ver a la Selección se reduce a los Mundiales, y en una menor medida, a los partidos de Eliminatorias y Copa América

Y más: la actual pandemia a causa del Coronavirus nos impide poder tener fútbol en nuestro país desde mediados de Marzo, y no se vislumbra una fecha cierta para el retorno de la actividad. Es un hecho que al momento en que las autoridades permitan el regreso  los partidos se disputaran, por largo tiempo, sin la presencia de  espectadores.

Éramos tan felices y no nos habíamos dado cuenta…

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