RIVER: A 17 AÑOS DEL TÍTULO EN BAHÍA BLANCA

Gentileza: La Página Millonaria

17 años atrás, River bordaba una nueva estrella a su escudo tras obtener el Clausura 2003. El 29 de junio de 2003, el conjunto dirigido por Manuel Pellegrini se imponía por 2-0 en Bahía Blanca a Olimpo con gritos de Victor Zapata y Diego Barrado para terminar dando la vuelta olímpica.

Hace 17 años, River y Boca definían el campeón del Torneo Clausura 2003. El Xeneize, que venía como puntero hasta la jornada N°16, sólo había sumado uno de los seis posibles y el Millonario, de gran sprint final para lograr superarlo en la tabla, dependía de un triunfo en la fecha 18 para dar la vuelta.

Con 40 puntos conseguidos hasta el momento, el rival de los de Núñez en el encuentro que podía resultar determinante a disputarse en el Roberto Carminatti de Bahía Blanca, sería Olimpo de Julio César Falcioni, de inolvidable campaña donde finalizaría en el 5° escalón de la tabla.

Para este cotejo, el 11 elegido por Pellegrini estuvo compuesto por: Franco Costanzo; Ariel Garcé, Horacio Ameli, Martín Demichelis, Matías Lequi; Daniel Ludueña, Guillermo Pereyra, Luis González; Andrés D’Alessandro, Fernando Cavenaghi y Estebán Fuertes.

Con arbitraje de Gabriel Brazenas, comenzó un encuentro se desarrollaría de manera pareja y cerrado. Las ocasiones más claras llegarían desde pelotas paradas, contando River con un tiro de Demichelis y un cabezazo de Fuertes desviados y Olimpo con un remate de Cristian Castillo contenido por Costanzo.

En la complementaria, la historia no cambiaba. De hecho, fueron los Aurinegros los que desarrollaron la jugada más clara en una vaselina de Castillo que rebotaría en el travesaño. Esto obligaba al DT visitante a mover su banco de suplentes, enviando a cancha a Diego Barrado, Diego Husaín y, más tarde, a Víctor Zapata.

Y justamente éste último sería el que se vista de héroe dado que, a los 35 minutos, desbordó por izquierda y, al no encontrar compañeros dentro del área para enviar un centro, decidió sacar un furibundo remate de zurda que se colaría en el ángulo, lejos de la volada de Jorge Vivaldo, para significar el 0-1.

Cuatro minutos después, y con la tranquilidad notoria por haber abierto el marcador, River daría el golpe de gracia con asistencia de Cavenaghi para el disparo a la carrera de Barrado, estableciendo el 0-2 que sería definitivo y consagraría al Millonario, una vez más, como el mejor de Argentina.

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