IRLANDA 1 – HOLANDA 1: EL EJÉRCITO VERDE SORTEÓ TODOS LOS OBSTÁCULOS

Foto: Bob Thomas Sports Photography via Getty Images

Era el primer Mundial de la historia para el Ejército Verde y, desde el vamos, le pusieron misiones bastante complicadas. En diciembre de 1989 le tocó caer en un grupo con las durísimas Holanda e Inglaterra y, en Italia 90, batalló contra viento y marea para meterse en octavos de final de la cita máxima. Los de Jack Charlton, estuvieron cerca de quedar eliminados, pero rescataron un empate 1 a 1 con La Naranja Mecánica en Palermo y, después, el sorteo FIFA los acabó beneficiando con el segundo lugar del grupo.

Austria esperaba ansiosamente ese cruce en el Stadio Della Favorita. Se trataba del último cartucho para el Equipo Maravilla que buscaba colarse como el peor de los mejores terceros de aquella Copa del Mundo. Claro que había un resultado que no le servía y fue el que terminaron ofrendando Holanda e Irlanda.

Para los de Charlton se trataba de una prueba de fuego. Su esquema ultra defensivo y el último empate con Egipto ponían en riesgo el futuro del Ejército Verde en Italia 90. Para peor aún, la Naranja Mecánica, supo ofrendar algunos de sus destellos y ponerse en ventaja rápidamente en la lluviosa noche palermitana.

Iban 10 minutos del primer tiempo cuando una maravillosa pared entre Wim Kieft y Ruud Gullit dejó, sin marca, al «Tuilipán Negro» que hizo lo que mejor le salía. Velocidad y precisión tuvo el atacante del Milan que sacó un derechazo formidable y acomodó la caprichosa contra la base del poste diestro del arco defendido por Pat Bonner.

Holanda ganaba 1 a 0 y, para colmo, al cabo del primer tiempo, Inglaterra no pasaba de la igualdad sin goles frente a Egipto. Hasta ese entonces, los muchachos de Leo Beenhakker, trepaban al primer puesto y pensaban en recibir a Bélgica en octavos de final. Pero nada de ello sucedió y, en un parpadeo, se le vino a la noche a los Países Bajos no sólo con el tanto de Los Tres Leones sino con el empate de Irlanda.

Mark Wright le daba el triunfo a Los Creadores frente a los Faraones y ya no había un primer puesto asegurado. Sin embargo, en Palermo, también hubo otro cimbronazo para los campeones de la Eurocopa de 1988. El Ejército Verde, en una jugada inolvidable, consiguió el empate cuando iban 26 minutos de la segunda mitad. Bonner sacó de su retaguardia buscando el pelotazo largo para Tony Cascarino. Entre la lluvia, el césped resbaladizo y demás, sólo hubo forcejos para que Berry Van Aerle pudiese descargar con algo de violencia hacia su arquero. No obstante, lo que parecía no revestir peligro, acabó complicándole la vida a la Naranja Mecánica. Han Van Breukelen no pudo contener, se le escurrió la caprichosa, y allí estaba muy atento Niall Quinn para empujar la redonda al fondo del arco y poner la parda definitiva.

Holanda, que por un rato se sentía líder del grupo, terminó igualando en el segundo lugar del mismo con el oponente de turno tras el 1 a 1. FIFA debía dirimir por sorteo quién iba a octavos en esa posición y quién pasaba como uno de los mejores tereros. Y el premio acabó siendo para Irlanda que «sorteó» todo tipo de obstáculos para seguir con vida en lo que fue el primer Mundial de su historia.

IRLANDA (1) – Bonner; Morris, Staunton, Mc Carthy, Moran, Mc Grath; Sheedy, Townsend, Houghton; Quinn y Aldrige. DT: Jack Charlton.
HOLANDA (1) – Van Breukelen; Van Aerle, Ronald Koeman, Van Tiggelen; Wouters, Witschge, Rijkaard; Gullit, Kieft, Van Basten y Gillhaus. DT: Leo Beenhakker.

ESTADIO: Della Favorita (Palermo)
GOLES: 10´PT Gullit (H) y 21´ST Quinn (I)
ÁRBITRO: Michel Vautrot (Francia)

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