MARIANO MORAMARCO: «EL INTERIOR ME ATRAPA MUCHÍSIMO»

Foto: CB Fotografías

Por: Marcelo Patroncini

Aún no cumplió 40 años pero su carrera deportiva, tanto dentro como fuera de la cancha, ha sido astronómica y maravillosa. Campeón con Acassuso en un equipo recordadísimo que le permitió a los de San Isidro subir de la Primera C a la Primera B metropolitana, Mariano Moramarco se ganó un lugar en la galería de las grandes personalidades del fútbol de ascenso en la República Argentina. Nacido un 13 de septiembre de 1980, el «Colo» colgó tempranamente los botines para sumarse al cuerpo técnico de un DT que nunca bajó los brazos y hoy está en boca de todos: Fabián Nardozza. Junto al actual coach de Defensores de Belgrano, recorrieron muchísimos clubes y tuvieron grandes satisfacciones. Sin embargo, el camino del ex mediocampista continuó por su propio rumbo. Y así emprendió la experiencia de calzarse el buzo por su propia cuenta para dar indicaciones del otro lado de la raya de cal. Tras conducir las riendas de Juventud Unida, San Miguel, Acassuso y el Margarita de Venezuela, el DT espera una nueva oportunidad para seguir demostrando sus condiciones una vez que la pandemia afloje y la pelota vuelva a entretener a todos los amantes de este deporte

Vermouth Deportivo: Después de varios años estando en el cuerpo técnico de Fabián Nardozza, ¿cuánto aprendiste de él y cómo analizás tu camino como entrenador?
Mariano Moramarco: Así es, trabajé con Fabian Nardozza seis años. Una gran persona, un tipo honesto y laburador. Aprendí muchísimo, en todos los clubes que pasamos dejamos una marca y, eso en el fútbol actual, es muy importante. Desde el ascenso con Los Andes hasta dejar afuera a River con Estudiantes en Copa Argentina. Conocimos muchísimos jugadores y nos fuimos preparando para cada desafio. Fabián fue un docente en ni preparación y hoy es un amigo. Estoy convencido que va a dirigir Primera en cualquier momento. Desde el primer momento que me llamó Fabián yo sabía que en algún momento me iba a abrir para ser técnico principal. Todos los dias trato de aprender cosas nuevas, soy un técnico jóven, con muchas ganas de crecer, y sinceramente, en lo personal, estoy muy contento con el tiempo que llevo dirigiendo. Considero que mi camino va en forma creciente, así que tengo que estar siempre preparado para lo que venga.
VD: Tuviste una debut muy bueno en Juventud Unida en la D. Rápidamente saltaste a la B Metropolitana. ¿Cuánta espalda hay que tener para aguantar la presión de una categoría tan brava y donde se te exigen resultados constantemente?
MM: Sí, en Juventud fue muy bueno. Ese plantel tenía que haber ascendido pero, por esas cosas del fútbol, me fui antes. Fuimos protagonistas del torneo y muchos jugadores de ese plantel hoy están en categorías superiores. Hicimos un trabajo muy profesional, debido a ello fui a la B Metro, una categoría que conozco muchísimo, y que tiene su complejidad como las demás. Apenas llegué a San Miguel el objetivo era claro: salvar la categoría. Y lo logramos cuatro fechas antes, con números muy buenos. Fue un segundo semestre intenso y bueno. Nosotros hicimos un punto menos que Barracas Central que finalmente fue el que ascendió, terminamos con la valla menos vencida igual que ellos y con 11 partidos sin perder. Después nos llamó Acassuso, club al que quiero mucho y tengo gente amiga. Sinceramente creo que no era el momento de llegar al club, pero lo bueno es que muchos chicos que llevamos hoy estan muy bien ahí, sumado a que quedaron amigos, como Ale (Friedrich) y Lucas (Mazzulli), y un directivo como Marín (Francisco Javier) que se desvive por el club. Yo estoy agradecido a Acassuso porque esa experiencia me hizo crecer mucho, en lo personal y en lo deportivo, y deseo de corazón que le vaya muy bien siempre.
VD: ¿Cuánto aprendiste de las carencias de la Primera D y cuánto te llevás de tu paso por la tercera división del fútbol argentino?
MM: Tuve la posibilidad de trabajar y de recorrer todas las categorías del ascenso, sumado a que fui jugador. Y te diría que si bien existen carencias, para mi tenes que trabajar como si fuera Primera A. Obviamente tomando algunos casos en particular, pero insisto, en lo personal todo desafío es indistinto a la categoría. Tenés que intentar trabajar con tu idea y sin guardarte nada. La Primera B es sumamente competitiva y tiene su dificultad deportiva pero, sin dudas, es muy atrapante y hoy en día tiene una repercusión muy importante e interesante.
VD: Naciste en Roque Sáenz Peña, provincia del Chaco… ¿cómo ves el fútbol del interior después de tener experiencia en el área metropolitana?
MM: El fútbol del interior está en crecimiento. Hace unos años que vengo estudiando tanto el Federal A como el Regional. Cada equipo tiene una provincia atrás, y una estructura importante. Para todo técnico, es una plaza importante. En mi caso particular, cuando me llamó mi representante (Hernán Narinsky) y me comentó que existía una posibilidad fuerte en Atenas de Río Cuarto, yo le dije que sí rotundamente. El interior me atrapa muchísimo, es una vidriera muy buena e importante. Te repito que hace años vengo estudiando el Federal. Si algo aprendí en este tiempo es a estar preparado y estudiar todos los días porque, conocer jugadores y observar entrenamientos, es también parte de nuestro trabajo.
VD: ¿Qué recuerdos tenés de haberte ido a Venezuela a iniciar tu carrera como técnico? ¿Cuáles son tus objetivos de aquí al corto plazo?
MM: Lo de Venezuela fue muy bueno. Fui a segunda división y logramos el objetivo primario. Futbolísticamente los chicos se brindaron al máximo. El tema de la situación social me hizo pegar la vuelta pero, sin dudas, dirigir en el exterior fue muy buena. Mis objetivos en el corto plazo son poder arrancar a trabajar lo antes posible, que pase todo esto y poder arrancar a trabajar. Pero, sin dudas, mi objetivo mirando más allá del presente, es salir campeón y dirigir Primera División.