SERGIO HERNÁNDEZ: “LEO GUTIÉRREZ SIEMPRE FUE UN LÍDER NATO”

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El entrenador de la selección argentina de básquet, Sergio Oveja Hernández, charló con «Los Martines» y repasó su carrera hasta el momento. En la siguiente nota, puntualizaremos sobre su paso por Peñarol de Mar del Plata, su visión del liderazgo de Leo Gutiérrez y la ruptura de éste con Martín Leiva.

Hernández conversó con Los Martines, el medio partidario de Peñarol, a través de Instagram Live y dejó muchos temas interesantes. En el inicio de la entrevista, lo primero que se le consultó fue si se acordaba de su llegada. “Cómo no me voy a acordar”, exclamó, “Me acuerdo absolutamente. Yo me tenía que ir a Las Vegas a jugar con la Selección. Llego al club y pensaba que la presentación era una conferencia de prensa en una oficina o salón. Pero cuando llego ahí, al club, ahí entre el gimnasio y al restaurant; no veía movimiento de ningún tipo. Me decía: ‘Que fracaso todo esto’, no había nada. Justo viene el Intendente, que llegó unos minutos más tarde que yo, me lo presentan y pensaba: ‘Pobre, éste viene y no hay nadie’.

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Yo encaré para las escaleras, porque pensé que la conferencia era arriba y me dice el presidente: ‘No, no, es acá’. Se abre la puerta del estadio, entré y explotó la cancha. Ese equipo venía de romperla el año anterior y con un técnico carismático, pero Peñarol es así. Había una mascota disfrazada de oveja. Una locura. Fue increíble, ahí tomé conciencia de a donde había caído realmente”.

Peñarol fue el primer equipo en lograr un tricampeonato en la Liga Nacional y el entrenador de ese equipo que logró algo imposible hasta ese momento había sido Sergio, a lo que se le preguntó sobre cómo fue armar el equipo que llegó al Tricampeonato: “Hay bastante mito con el manejo de los egos en el deporte y en la vida. Cuando uno quiere conseguir objetivos, aprende a poner el ego a servicio de algo. Tendremos cierta habilidad, pero lo que tenemos es conocimiento de nuestro laburo y el jugador, ¿qué quiere del entrenador? Que les dé las herramientas para jugar mejor, tanto en nivel individual y colectivo. Pero hablando de egos, no podemos dejar afuera de todo esto a Domingo Robles y sus secuaces. Él le da el comienzo a todo esto acá. Porque Domingo no cree en imposibles. A Leo (Gutiérrez) se lo había sacado al rival directo. Una cosa es agarrar un jugador libre, otra cosa es sacarle a un rival -a un equipo que no es directo- y que ese jugador llegó al momento en que le quedaba grande por el presupuesto, y otra es sacárselo a un rival directo tuyo. Domingo lo veía como posible, todo lo ve como posible hasta que le demuestren lo contrario. Domingo tenía asesores y le decían que traiga a un extranjero. Vino Domingo y me dijo: ‘-Tengo tanta plata, ¿traemos a un extranjero o a Leiva?’ ‘-Leiva’. Cuando nosotros logramos meter a Leiva y a Leo, éramos candidatos a ganar todo. Yo ya lo había vivido. Lo había vivido con Leiva en Boca. Lo había sufrido a Leo Gutiérrez toda mi vida. Peñarol lo había sufrido hacía dos años. Sabía que esa dupla iba a potenciar todo lo otro que teníamos. Y, además, ya había aprendido a ver a Peñarol y a su gente, y me había dado cuenta que Leo Gutiérrez y Leiva eran del paladar de la gente. No había jugadores más perfectos para Peñarol que Gutiérrez-Leiva para ese perfil. Y así se dio. Después, los dos tipos tenían tan en claro que lo único que importaba era ganar. ¿Y cómo hacían los demás para tener egos individuales o grupales? Te agarraban estos dos y te comían el hígado. Con esos líderes no se podían no hacer las cosas en serio, no hacer todo para ganar. Leo Gutiérrez es el más grande líder de equipo que dirigí en toda mi vida, parejo con Luis Scola. Era capaz de llevarte a lugares increíbles. A todo entrenador que quiera lograr cosas, le recomiendo, al fichar fíjense en eso. No fichar jugadores que te metan 15 triples, eso era un valor agregado de Leo, sino ese tipo de mentalidad, de compromiso, de personalidades que te llevaban a tu mejor versión siempre”, expresó.

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En su primera etapa como entrenador, Sergio se dio cuenta que Gutiérrez era ese referente del equipo por muchos motivos,  “Desde que llegaba un extranjero, él lo recibía muy bien, le daba la bienvenida y era el primero que ‘lo tenía cagando’ al tipo. Sea quien sea, le marcaba la cancha: ‘-Mira, acá el que manda soy yo y acá se trabaja todos los días en serio para ganar’”. También recordó el rol de liderazgo de Leo con Selem Safar y, posteriormente, con Facundo Campazzo: “Llegaba de Junín un pibito de 20 o 21 años que tenía potencial y le dijo: ‘Vos vas a trabajar conmigo. Cuando Sergio nos mande a entrenar en pareja, vos vas a entrenar conmigo’. Así lo tuvo como dos años en ‘la colimba’. Y así hizo que Safar pase del TNA a la Selección Argentina. Cuando nos vienen a avisar que Tato (Rodríguez) no podía jugar más al básquet por su problema en el corazón, le dijo a Safar: ‘Vos, ya está. Conmigo no entrenás más. Vení vos, Campazzo, conmigo’. Porque la vio. Vio que ahí tenía que empezar a construir al pequeño gigante que hoy es Campazzo. Que pasó de ser un chico que jugaba bien, revolucionario, con condiciones a ser lo que es hoy. Leo te potenciaba de una manera increíble

Más allá de ejemplificar el liderazgo con los otros jugadores, Oveja también contó cómo fue que el integrante de la Generación Dorada influenció en él, incluso, en épocas de éxito: “Ganar mucho, por mucho tiempo seguido, duele, no podía más, mucho estrés. Cuando tuve aquel episodio, se lo planteé al equipo en un hotel, ‘Voy a dar un paso al costado porque pasa esto, esto y esto, y les estoy haciendo mal a ustedes’. Termino de hablar, que habrán sido unos veinte minutos; ya les había aclarado que no iba a ser un diálogo, sino que iba a ser un monólogo mío, que yo les venía a informar algo. Entonces cuando terminé, Leo me dice ‘-Ahora que terminaste, ¿puedo decir algo?’ Entonces se da vuelta y habla para los jugadores. Y dice ‘-Bueno, ya escucharon a Sergio. Se va a tomar un tiempo. Ese tiempo, el ‘Tulo’ Rivero va a ser nuestro entrenador, o sea, lo que diga el ‘Tulo’ es palabra sagrada. Acá todo va a seguir como hasta ahora. El objetivo del equipo no va a cambiar, la forma de entrenar no va a cambiar, la disciplina no va a cambiar, el compromiso no va a cambiar’. Me mira a mí y me dice ’-Vos, tomate una semana, dos semanas, un mes, toda la temporada, volvé la temporada que viene. Cuando quieras. Este equipo sigue siendo tuyo y nosotros te lo vamos a cuidar’. Entonces, se da vuelta otra vez y dice ‘-¿Está claro?’ al equipo. Imaginate los compañeros, las caras. Cuando decía eso, miraba a los caudillos, miraba a los extranjeros. ¿Cómo terminamos? Campeones otra vez. Cuando te preguntan ¿Qué es un líder? Eso es un líder. La gente, a veces, cree o confunde que es un líder porque mete quince triples. No. Un líder es capaz de eso, de cuidarle un equipo al entrenador porque estaba estresado y esperar que el entrenador vuelva y entregárselo tal cual estaba o mejor. Eso es un líder”. Y sentencia su exposición con esta declaración: “El más grande de la historia de Peñarol es Leo Gutiérrez. Es difícil decirle esto a la gente de Peñarol porque lo del ‘94 es inigualable. Digamos así: Néstor García entrenador, Leo Gutiérrez jugador. Porque es muy fuerte lo que hizo Leo ahí, muy fuerte”.

Leo Gutiérrez y Martín Leiva fueron pilares importantes en aquel equipo del Milrayitas que ganó cuatro títulos de Liga Nacional en cinco años. Pero en la campaña 2013/14, una pelea tensó la relación y el pivot se fue a Regatas de Corrientes. Durante la entrevista, se le consultó si le había dolido ese distanciamiento entre ellos,

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“Me dolió mucho. Mucho más de lo que te imaginás. No sé cómo estará la relación entre ellos ahora. Espero que mejor, me dolería mucho que sigan mal. Pero bueno, cuando vos metes en un grupo y por tanto tiempo dos personalidades tan poderosas, tan fuertes, es una posibilidad que eso suceda. Me dolió, hubiese querido que se retiren juntos y que se retiren campeones de todo. No me acuerdo qué pasó en la temporada en que se pelearon.

Yo creo que, si Martín y Leo no se pelearan, y hasta que no se separaran, iban a seguir ganando la Liga. Sin ninguna duda. Esas peleas dejan huella. Son dos líderes muy fuertes y muy nobles. Tiraron siempre para el mismo lado. Y bueno, el día que un tipo tan noble, tan fiel, tan líder, tan poderoso explota, explota. Y explotaron los dos. La cosa ya no vuelve a hacer igual. Lamentablemente pasó, y hay que entenderlo. Y aceptar que todos tenemos nuestros momentos y todos nos llevamos bien con alguien hasta que nos dejamos de llevar. Al final, no fue nada más ni nada menos que una separación, un divorcio, digamos”, concluyó.

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