SACACHISPAS: QUE EL RECUERDO DEL ASCENSO SEA LO ÚNICO POSITIVO

Foto: @SacachispasOK

Los clubes de divisiones menores suelen ser noticia cuando hay disturbios en algún partido, sufren algún daño climático o, en el mejor de los casos, meten un batacazo deportivo frente a uno de los grandes en la Copa Argentina. Lo cierto es que en las últimas horas Sacachispas apareció en todos los medios porque un jugador se contagió con coronavirus. Pero desde Vermouth Deportivo apostamos a que lo único positivo en el Lila sea recordar aquél ascenso a la B Metropolitana que hoy cumple exactos tres años.

La tarde del 9 de junio de 2017, el inolvidable equipo de Norberto D´Angelo recaló en el Polo Petroquímico para rescatar ese puntito que lo consagre campeón en la C. Era la ilusión de todo Villa Soldati que se había metido en el bolsillo al corazón de todos los futboleros rompiendo con todo tipo de esquemas gracias a la alegría que presentaban los protagonistas de ese plantel en cada contienda.

Cobraron fama por posar de manera alocada ante los flashes de Gabriel Palladino, Aldana Larrosa y Omar Próspero. Era el ascenso, la cuarta categoría, no habían muchas más cámaras y menos para un equipo que arrancó la temporada con un empate ante Cambaceres y una derrota en casa frente a Luján. Sin embargo, los deportistas lograron formar una familia dentro de los camarines y lo demostraron dentro del rectángulo de disputa.

Se alinearon como atracadores de la Casa de Papel, como criollos para celebrar un 25 de mayo, como conejos de Pascua, como Papá Noel. Esa comunión los llevó a cosechar siete triunfos en fila para mirar a todos desde lo más alto. Once encuentros sin derrotas hasta que Sportivo Barracas le ganó 2 a 1 en Soldati. Y sin embargo la felicidad de ellos jamás claudicó.

El olfato goleador de Maximiliano Quinteros y Eduardo Dos Santos, la seguridad defensiva de Carlos Arancibia, Darío Carpintero y Leonardo Domínguez. La custodia de Hugo Acevedo que cerró su cueva como pocos. La clase profesional de Julio Serrano y Raúl Pérez. Las soberbias actuaciones de Gasón Arrieta y un histórico como Gonzalo Minguillón. Y un plantel que acompañó en todo instante y fue una rueda de auxilio cuando se lo necesitó.

«¡Qué sí, qué no, qué cómo putas no! El Lila, el Lila, rá rá rá. Lechuga, palmito y salsa golf, lechuga, palmito y salsa golf. Al Lila se lo respeta» gritó Dos Santos con sus amigos en el vestuario y salieron al verde césped el Estadio de los Inmigrantes. El sol otoñal y ténue de aquél 9 de junio acompañó el doblete de Quinteros. Dock Sud lo igualó antes del entretiempo. La complementaria sobró. Sacachispas con el 2 a 2 estallaba de felicidad por lograr el objetivo.

Hace exactamente tres años, todo Villa Soldati celebraba un soñado ascenso. La afonía de apoderaba de las gargantas en la Dársena Sur para viajar en un colectivo escolar hasta Lacarra y Barros Pazos. Los medios claramente no lo recordaron y hablaron del contagio que sufrió Mariano Klaus, jugador de la institución e hijo del utilero. Le deseamos prontísima recuperación. Y que lo único positivo que tenga Saca hoy sea rememorar esos festejos de un plantel que quedó para la historia.

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