El Parque de los Príncipes Foto:@SEFutbol

El caso de París es excepcional en el fútbol europeo, ya que es la única gran capital nacional que no cuenta con al menos dos equipos en la máxima categoría. Incluso su club referente, el Paris Saint Germain, va a cumplir en unos meses únicamente medio centenario de vida.

El primer encuentro de relevancia disputado en la región de la Isla de Francia fue el celebrado en 1895 entre una selección de jugadores parisinos y otra de futbolistas de Folkestone (sudeste de Inglaterra).

Al año siguiente, se creó la sección balompédica del Racing Club de France, que alcanzó grandes éxitos en los años 30 y 40 (con un título liguero y cinco coperos). Sin embargo, a pesar de su rica historia, no volvió a alcanzar preponderancia hasta una fugaz época dorada en los 80. Analizar su desempeño es sencillo. Cuando era un club relevante jugaba en el Parque de los Príncipes y cuando, como actualmente, vive una época de vacas flacas, compite de local en el Estadio Yves-du-Manoir. Este coqueto y casi centenario recinto, tiene un pasado significativo ya que aquí salió campeón en los JJ. OO. de 1924, Uruguay, y en la Copa del Mundo de 1938, Italia.

Un año después, el padre de la Copa del Mundo, Jules Rimet (entre otros) fundó en París el Red Star, con el fin de divulgar su discurso entre las clases populares (el anticlericalismo de izquierdas). El club tiene su sede en Saint-Ouen, un suburbio de la capital. Conviene aclarar que a pesar de sus orígenes y aunque en esta localidad desde la Segunda Guerra Mundial ha ganado las elecciones el Partido Comunista, el nombre del club se debe a que una institutriz inglesa cercana a los fundadores, sugirió la estrella por la compañía de barcos Red Star Line que cubría el trayecto entre las dos orillas del canal deLa Mancha. Juega de local en el conocido popularmente como Stade Bauer, en honor a un médico comunista abatido por los nazis en sus proximidades. Aunque pareciera que en este equipo los resultados son lo de menos, vivió su época de oro en el periodo de Entreguerras en el que conquistó 5 Copas de Francia, con el héroe de la Resistencia Rino Della Negra en sus filas (en la última de ellas). Tras este periodo exitoso empezó a pasear su aura de equipo contracultural y por supuesto, muy alejado de lo que empezó a representar el PSG por las categorías inferiores del fútbol francés. No fue hasta el último lustro que empezó a reverdecer viejos laureles con sendos ascensos a la Ligue 2 en 2015 y tres años después. Sin embargo, a la temporada siguiente perdió nuevamente la categoría.

La capital francesa demoró en volver a tener un equipo relevante,  en parte porque el rugby eclipsaba al balompié. En 1969 se empezaron a poner los cimientos con la fundación del Paris FC, que un año después se fusionó con el Stade saint-germanois (del vecino departamento de Yvelines). Sin embargo, para las instituciones públicas no era aceptable que llevara el nombre de la ciudad (y jugara en el Parque de los Príncipes) un equipo que parte de sus orígenes estaban fuera de la ciudad. Tan solo dos campañas después de la unión el club se escinde. El conjunto capitalino mantiene la plaza en la máxima categoría, mientras el conjunto del extrarradio tiene que empezar a remar desde el tercer escalón. En ese mismo año se inaugura el por entonces mayor estadio galo, el nuevo Parque de los Príncipes y el club que ejerce de local inicialmente, es la entidad capitalina. Dos años después, el PSG también comienza a disputar sus choques en el recinto del oeste parisino.

Desde entonces las trayectorias de ambos clubes han sido opuestas. El Paris FC disputó 3 campañas en los 70 en la máxima categoría para luego bajar hasta la quinta categoría. Esta caída en picado, tiene su explicación en que tras la compra del club por el empresario Jean-Luc Lagardère se produce una fusión con el histórico Racing Club. Tras ella, la plaza en la segunda categoría es ocupada por los Racingmen, mientras que el club azul pasa a competir en la cuarta división. Tras la partida del mecenas, el mítico equipo celeste y blanco se vio empujado al abismo por los problemas financieros y, a pesar de ser subcampeón de la Copa de Francia en 1990, cae en picado hasta competir actualmente en el quinto escalafón del fútbol francés. Ni siquiera la ayuda económica prestada por su hermano rugbístico, el Racing 92 (seis veces campeón de Francia), ha logrado frenar el declive.

El Paris FC, lejos de los focos del que fue su hijo futbolístico, va escribiendo su propia historia y tras los vaivenes de las dos últimas décadas del siglo pasado y la primera de este, en que alternó entre el tercer y el quinto escalafón del fútbol del hexágono, ha logrado ascender a la Ligue 2, donde ha competido en las tres últimas temporadas.

El club amateur de la localidad de Saint-Germain-en-Laye dio paso a un gigante que acumula 9 títulos de la Ligue 1, además de 12 Copas y 8 Copas de la Liga. Sin embargo, el PSG tiene un único título europeo que llegó en 1996, tras conquistar la extinta Recopa. En ese plantel azulgrana destacaban el arquero Bernard Lama, el central Bruno N´Gotty y la creatividad de Youri Djorkaeff y del brasileño Raí. En 2011 tras la llegada a la presidencia de Nasser Al-Khelaifi, comenzó un dominio casi absoluto en el fútbol local con siete campeonatos y dos segundos puestos en el torneo de la regularidad. Sin embargo, para el inversor qatarí que ha desembolsado más de 540 millones de € para contar en sus filas con Neymar, Mbappé, Cavani, Di María e Icardi, es un resultado insuficiente tras no haber podido disputar hasta la fecha, ni siquiera una semifinal de la Liga de Campeones.

Por último, como curiosidad y para evidenciar el papel que juega el rugby en París, quiero citar un estudio llevado a cabo por el diario Le Parisien, en el que se refleja que los equipos preferidos en la región son dos conjuntos del deporte del oval: el Stade Français y el Racing 92.

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