DEFENSA Y JUSTICIA: ¿POR QUÉ SE CELEBRA HOY EL DÍA DEL HINCHA DEL HALCÓN?

Foto: Fotobaires

Ver para creer. Frotarse los ojos, abrazarse con el desconocido que tuviesen a su costado. Eran, claramente, otros años para el Halcón de Florencio Varela. Los promedios le jugaban una mala pasada en el Nacional B y debía dirimir si permanecía en la categoría jugando una promoción con el Deportivo Morón. Y, un 3 de junio de 2006, la escuadra del sur del Gran Buenos Aires consiguió salvarse de manera épica y cinematográfica cuando todo estaba realmente perdido.

El Gallo tenía un equipazo pero por impericias propias no pudo obtener lo que hubiese sido un merecido ascenso. En el mítico y ya derribado Francisco Urbano, igualaron 1 a 1 en el cuentro de ida y, con ese score, Defensa y Justicia empezaba a relamerse sabiendo que la pesadilla quedaría en el olvido incluso empatando en el «Tito» Tomaghello.

El mediodía de aquél 3 de junio de 2006, Florencio Varela era un carnaval. Un sinfín de hinchas en la cabecera visitante apostando a salir del letargo y volver a la segunda división así como también un lleno total de camisetas amarillas y verdes en el resto del estadio. Como en las actuales épocas de Copa Libertadores y subcampeonatos de Primera División, pero en una promoción entre la B Metropolitana y la B Nacional.

Era un otoño invernal y los de Rubén Agüero parecían liquidar el asunto desde que pitó Federico Beligoy. Un gol tempranero de Rubén Darío Ferrer le daba al dueño de casa la permanencia con un 1 a 0 que empezó a complicarse y hasta casi termina en escándalo. Antes del cuarto de hora, los muchachos de Salvador Daniele ya habían torcido por completo la historia en el Tomaghello.

Damián Akerman empató a los 11 del primer tiempo y Ceferino Denis estiró cuando recién iban 15. Apretados para no descender en su propia cancha, Defensa y Justicia adelantó líneas, resquebrajó su retaguardia, y de esa manera el partido se rompió prácticamente desde el amanecer. Los neutrales, sumamente agradecidos viendo una película de esas que no permiten levantarse del sofá.

Deportivo Morón marcó el 3 a 1 en el arranque de la complementaria pero su rival no se daba por vencido. La fiesta era toda del elenco del oeste que inexplicablemente se comía goles prácticamente hechos en los pies de Javier Grbec o del «Escobillón» Adrián Guillermo.

Los del «Gato» tenía todo para que celebre el «Gallo». La tribuna visitante era un delirio, pura emoción. Pero a los 46 del segundo tiempo, cuando ya el Halcón estaba en la agonía y el descenso se contaba en cuestión de segundos, apareció la cabeza de Marcos Ramírez para conectar un centro de Mario Saccone y clavar, con el 3 a 2, algo de suspenso en el «Tito» Tomaghello.

La gente del Deportivo Morón se preguntará eternamente porque nadie la pateó afuera, enfrió el partido, o hasta incluso hicieron trampa invadiendo el campo de juego para asegurarse el ascenso. Es que faltaba tan poco que parecía irreal que el premio se les escape de las manos. Hasta que a los 49 minutos, Ezequiel Miralles, quien luego pasó por Racing, Huracán y Colo Colo, ejecutó un tiro libre que se coló contra el parante derecho de Maximiliano Gagliardo para desatar el delirio de todo el pueblo de Florencio Varela.

Aquél 3 a 3 agónico, de película, de suspenso, maravilloso, permitió a Defensa y Justicia quedarse en el Nacional B. Fue un 3 de junio de 2006, hace exactamente 14 años, y desde ese entonces, quienes lograron bajar las palpitaciones de ese lluvioso encuentro, decidieron considerarlo el Día del Hincha de Defensa y Justicia.

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