RACING: A 32 AÑOS DEL CABEZAZO DE FABBRI QUE LO LLEVÓ A LA FINAL DE LA SUPERCOPA

Foto: @diegodeolivos

«Vamo´ a ganar la Supercopa para que lloren todos los de Boca, los de Boca» cantaba la Academia en el Monumental a pesar que el eliminado era el Millonario. El 1 de junio de 1988, hace exactamente 32 años, Néstor Fabbri saltó más alto que todos y marcó el tanto que metió a los de Alfio Basile en la final de la Supercopa.

Se estrenaba un nuevo torneo en Sudamérica. Eran épocas de Nicolás Leoz que buscaba darle a los campeones de la Libertadores una chance extra de participar en otro certamen continental. Y, en la primera edición, claramente debía ser el primer tricampeón local y el primer campeón mundial argentino el que finalmente acabase levantando el trofeo.

Racing debutó en la Supercopa de 1988 despachando al Santos con un global de 2 a 0 gracias a los tantos del «Toti» José Raúl Iglesias y de Miguel Ángel Colombatti. Tras eliminar al elenco brasilerño, los del «Coco» quedaron libres en cuartos de final, y recién volvieron a participar en semis.

El rival para la Academia era el durísimo River Plate. El 25 de mayo la escuadra de Basile se impuso por 2 a 1 en Avellaneda con un doblete de Walter Fernández. Sin embargo, la vuelta se jugó el 1 de junio, en el Monumental, y el Millonario estuvo a punto de eliminar del mapa a los del sur del Gran Buenos Aires.

Los de la banda apostaban a los avances con los jóvenes Claudio Caniggia y Pedro Troglio sumada a la experiencia de Antonio Alzamendi. El 0 a 0 le servía a los de Avellaneda pero, promediando la complementaria, Carlos Espósito sancionó un penal para el dueño de casa. El uruguayo, Nelson Gutiérrez, batió la resistencia de un Ubaldo Matildo Fillol que venía siendo figura en el Antonio Vespucio Liberti.

River, con el 1 a 0, llegó al tiempo cumplido sabiéndose que lo esperaba una nueva final internacional. Iban 45 minutos de la complementaria cuando Nery Pumpido tuvo una salvada providencial mandando el esférico al córner. Sin embargo, de ese tiro de esquina llegó el cabezazo de la «Tota» Fabbri que se coló por encima de todos y significó el 1 a 1 con el que la Academia eliminó al Millonario y se metió en las instancias decisivas.

Porque llevaba 21 años de sequía, por el gol en la agonía, por la manera en la cual llegó a ese par de encuentros con el Cruzeiro, por ese plantel que merecía mejor suerte y más títulos. Racing festejó aquél 1 de junio, hace exactamente 32 años. El resto de la historia es conocida. El gol de Omar Catalán en Belo Horizonte, el delirio, y ese canto que quedó para siempre… «vamos a ganar la Supercopa».

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