BRASIL: DE CAMPEÓN DE AMÉRICA A UN TRISTE ADIÓS EN ITALIA 90

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Máximo ganador de la historia en los Mundiales. Fábrica de talentos que por nombrar a Pelé, Ronaldo, Romario, Garrincha, Ronaldinho, Neymar, o Roberto Carlos, sin dudas estaríamos dejando a miles de astros fuera de la nómina. Sin importar como llegue, la Verdeamarelha se prueba el traje de candidato en cada Copa del Mundo. No obstante, en Italia 90 el Scratch tuvo una de las peores participaciones en cuanto al resultado final.

Brasil tuvo asistencia perfecta en la cita máxima del deporte más hermoso del globo terráqueo. No faltó a ninguna y siempre fue ese gran animador que todos esperaban a diferencia de lo que sucedió en Inglaterra 1966 donde quedaron eliminados en primera ronda o, en las primeras dos ediciones cuando la forma de disputa era totalmente distinta a la actual.

La Canarinha llegaba a Italia 90 con la necesidad imperiosa de cortar dos décadas de sequía en los Mundiales. Se había quedado con la Jules Rimet tras campeonar en Suecia 1958, en Chile 1962, y en México 1970. No obstante, después participaron en cuatro campeonatos donde se ubicaron entre el tercer y el quinto puesto.

Aterrizaron en Fiumicino con la valija cargada de ilusiones pero rápidamente tuvieron que despacharlas prácticamente vacías. Campeones de América en 1989, clasificaron al Mundial con una eliminatoria casi perfecta. Un año antes de la máxima cita, y tras conquistar el continente, su gran nivel los llevó a jugar la Copa Artemio Franchi contra Holanda que era el dueño de Europa. Allí también se impuso la Verdemarelha.

Sebastiao Lazaroni tenía un plantel riquísimo que careció de suerte en Italia 90 y recién encontró la fortuna en Estados Unidos 1994. Muchos de los que tropezaron con Argentina en Turín por octavos de final terminaron alzando el preciado trofeo en Los Ángeles cuatro años más tarde. Para ser más exactos, diez muchachos del Scratch tuvieron su revancha y la gran mayoría de ellos con vital participación en tierras yanquis.

La Verdeamarelha armó un equipazo para medirse en un grupo relativamente accesible con Escocia, Suecia y Costa Rica. Lo que jamás imaginó fue que en octavos de final se encontraría con Argentina y que, más allá del dominio que tuvo del encuentro, todos los futboleros de ley comprenden que los clásicos hay que jugarlos. Siempre.

Doce profesionales que brillaban fuera del país y diez jugadores del ámbito local aparecieron en la lista de buena fe de Lazaroni. Un jóven Claudio Taffarel que, post Mundial, se iría del Inter de Porto Alegre al Parma de Italia. Un capitán como Ricardo Gomes que andaba bárbaro en el Benfica de Portugal. Dunga que era una de las grandes promesas de la Fiorentina, el «Chapulín» Romario que empezaba a romperla en el PSV de Holanda, y Bebeto que venía de ser el goleador de la Copa América 1989. Claro, también estaban los compañeros de Diego Maradona en el Nápoli como Alemao y Careca. ¡Equipazo!

Es cierto que el entrenador era bastante cuestionado, que tal vez los resultados en los amistosos previos le habían quitado algo de brillo a un seleccionado que tenía todo para llegar a instancias decisivas. Y en la zona de grupos no tuvo flagelos, parecía que estaba encontrando el andar esperado. Así, la Verdeamarelha despachó a Suecia por 2 a 1 con un doblete de Careca. Más tarde se cargó por la mínima diferencia a Costa Rica con un tanto de Müller y, cerró con otro 1 a 0 frente a Escocia.

La Canarinha no se movió de Turín. El añorado Delle Alpi parecía ser el hogar de un combinado que recibía a la Argentina de Carlos Bilardo que se metió, por la ventana, entre los mejores dieciséis equipos del torneo. Posiblemente Gianluigi Buffón, en cada entrenamiento de la Vecchia Signora, aún sienta la vibración de todas las pelotas que el Scratch estampó en los parantes la tarde del 24 de junio de 1990. Después, la historia, es archi-conocida. Se inspiró Maradona, frotó la lámpara, asistió a Claudio Paul Caniggia y se terminó el carnaval para los de amarillo.

Para muchos fue la gran eliminación Argentina de los últimos treinta años en un Mundial. Comparable tal vez con sacar a los locales en semifinales de aquella Copa, a Inglaterra de Francia 98, o a Holanda en 2014. Ese Brasil sufrió mucho con la temprana salida de Italia 90. Tenían plantel de sobra pero el destino los puso rápidamente con la Albiceleste. Y los clásicos hay que jugarlos. Siempre.

LISTA DE BUENA FE DE BRASIL EN ITALIA 90

1 – Claudio Taffael (Inter de Porto Alegre)
2 – Jorginho (Bayer Leverkusen de Alemania)
3 – Ricardo Gomes (Benfica de Portugal)
4 – Dunga (Fiorentina de Italia)
5 – Alemao (Nápoli de Italia)
6 – Branco (Porto de Portugal)
7 – Bismarck Barreto Faría (Vasco da Gama)
8 – Valdo (Benfica de Portugal)
9 – Careca (Nápoli de Italia)
10 – Paulo Silas (Central Español de Uruguay)
11 – Romario (PSV de Holanda)
12 – Acácio (Vasco da Gama)
13 – Carlos Mozer (Olympique de Marsella – Francia)
14 – Aldair (Benfica de Portugal)
15 – Müller (Torino de Italia)
16 – Bebeto (Vasco da Gama)
17 – Renato Gaúcho (Flamengo)
18 – Mazinho (Vasco da Gama)
19 – Ricardo Rocha (San Pablo)
20 – Tita (Vasco da Gama)
21 – Mauro Galvao (Botafogo)
22 – Zé Carlos (Flamengo)

DT – Sebastiao Lazaroni

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