ITALIA 90: DOS AMISTOSOS DE MAYO QUE SE REPITIERON EN LA COPA DEL MUNDO

Foto: Imagen de TV

Nunca imaginaron que iban a cruzarse dos veces en el transcurso de un mes. Tal vez, de haberlo sabido, muchos de esos entrenadores que juegan al misterio hubiesen cancelado el amistoso para evitar que el rival pudiese pispearle tácticas o realizar un análisis exhaustivo de los jugadores. Sin embargo, lo cierto fue que un 26 de mayo de 1990, con el Mundial a la vuelta de la esquina, España derrotó 1 a 0 a Yugoslavia y Alemania se impuso por el mismo resultado frente a Checoslovaquia.

Liubliana en este entonces formaba parte del emblemático y ya extinguido país de Los Balcanes. Allí, los Azules recibieron a la Furia en un viejo encuentro con pica y rivalidad por situaciones del pasado. Sin compartir el grupo en Italia 90, las probabilidade de verse las caras en octavos de final existían pero no fue problema para que midiesen fuerzas antes de la cita máxima.

España ganó 1 a 0 con un gol del enorme Emilio Butragueño. Esa jornada en lo que hoy sería Eslovenia no tuvo el brillo que Dragan Stojković mostraría, justo un mes más tarde, en la soleada tarde de Verona. En Itaia 90 la historia fue otra porque Yugoslavia, por los puntos, triunfó por 2 a 1 con un doblete del ariete de la Estrella Roja de Belgrado.

Así como entre La Roja y Los Azules se dio a la inversa de un pleito al siguiente, para el otro amistoso de aquél 26 de mayo la historia fue una fotocopia de lo que sucedería en Italia 90. En Düsseldorf, Alemania Occidental batió a Checoslovaquia por 1 a 0 con un tanto de Uwe Bein tras un magistra pase de Lothar Matthäus. Justamente, el nacido en Baviera, sería el que anote el tanto para que los teutones superen por la mínima diferencia al mismo rival el 1 de julio por los cuartos de final de la Copa del Mundo.

Un entrenador de esos misteriosos hubiese programado otro tipo de encuentros en la previa de un Mundial. En este caso se trataban de cuatro elencos europeos que se conocían prácticamente de memoria. Para los germanos fue repetir en el Mundial. Tal vez el dolor mayor haya sido para España que llegó con otro tipo de confianza a esos octavos de final con Yugoslavia pero el desenlace nada tuvo que ver con el que un mes atrás habían tenido en Liubliana.

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