BAYERN MÚNICH: EL DÍA QUE MARADONA JUGÓ EN EL GIGANTE DE BAVIERA

Foto: @diarioole

Los Rojos tendrán motivos de sobra para disfrutar de este 26 de mayo. No sólo despacharon al Borussia Dortmund en el superclásico del fútbol alemán para encaminarse rumbo a la obtención de una nueva Bundesliga sino que, además, un día como hoy pero del año 2000, Diego Armando Maradona jugaba un partido vistiendo la casaca del Gigante de Baviera.

Pasaron dos décadas del encuentro despedida de uno de los jugadores más emblemáticos de Bayern Múnich. Lothar Matthäus, cinco veces mundialista con Alemania, campeón en 1990 del máximo trofeo del globo terráqueo a nivel selecciones, decidió colgar los botines con 39 años. Su fiesta fue cuando aún estaba en actividad y todavía quería gastar algunos cartuchos en la creciente liga de los Estados Unidos.

El Estadio Olímpico de la hermosa ciudad muniquesa se llenó para despedir a un héroe nacional cuya trayectoria había comenzado en el Borussia Mönchengladbach y que también tuvo sus momentos de destello en el Inter de Italia. A lo largo de sus 21 temporadas como profesional hizo amigos de sobra y, la gran mayoría, tuvo su invitación especial para el partido despedida del astro germano.

Fue la fiesta de Lothar Matthäus pero, dos veces, hubo que interrumpir la contienda para permitir que las casi 50 mil almas ovacionen a Maradona. «Pelusa» que ya se había retirado algunos años atrás, viajó desde Cuba para jugar al menos 45 minutos en el homenaje al mediocampista teutón. Y cada vez que tocaba la redonda, el estadio entraba en ebullición completa.

El sobrepeso y la falta de fútbol le permitió al «Diego» tirar algunos destellos pero sólo jugar un tiempo. Después pasó por las duchas y se dirigió a la platea del Estadio Olímpico para ver como el gran jugador de Alemania gastaba sus últimos cartuchos frente a su gente. La número 10 transpirada del pibe de Villa Fiorito fue una de las tantas reliquias que conservó en su memoria el hincha del Bayern Múnich que hoy celebra el liderazgo en la Bundesliga pero, dos décadas atrás, gozaba con dos de los mejores de este deporte luciendo la misma camiseta en el mismo escenario.

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