RACING: A 15 AÑOS DE AQUÉL AMISTOSO EN EL CENTENARIO CALAMAR

Foto: @lavozdeplatense

La última vez que se habían visto oficialmente fue un 21 de mayo de 1999. Esa noche de viernes, en el Cilindro de Avellaneda, El Calamar soñaba con la permanencia en Primera División y derrotaba a la Academia por 1 a 0 con gol de Pablo Erbín. Seis años y cuatro días más tarde, hace exactamente una década y media, los de celeste y blanco volvieron a encontrarse con el Marrón, en Vicente López, en el marco de un amistoso por el centenario de la entidad de Saavedra.

Es verdad que, por un lado, Racing no iba a cruzar la General Paz con intenciones de ahogarle la fiesta a Platense pero también fue cierto que Guillermo Rivarola optó por cuidar a mucha de sus piezas claves que estaban peleando bien arriba en el Clausura 2005 de la elite del fútbol argentino. Lo que pocos recordarán de esta tardenoche fue que, sin otros registros que lo desmientan, Maximiliano Moralez hizo su debut en el primer equipo que «capitaneaba» Diego Pablo Simeone, desde el banco de suplentes.

Como si se tratase de un presagio, del jugador a apuntar, del hombre que dejaría grandes recuerdos y haría un lindo tándem con «Frasquito», ese amistoso obviamente lo ganó el anfitrión, el dueño de casa, con un gol de Gonzalo Bergessio. La entidad que celebraba sus primeros 100 años de vida militaba en la B Metropolitana y tenía en «Lavandina» a uno de los delanteros más temibles del ascenso que estuvo muy cerca de dejaron en la segunda división.

La Academia fue invitado al centenario del Marrón, intercambiaron placas de homenaje mutuo, y jugaron sin pierna fuerte pero con la velocidad y el ritmo de un encuentro profesional. Y mientras el Calamar se daba el gusto de poner en la verde gramilla a Marcelo Espina y a Carlos Alfaro Moreno como para redondear la jornada, los de Avellaneda pensaban en cómo mejorar esa pálida producción de la fecha pasada que había sido un empate sin goles frente a Huracán de Tres Arroyos.

Cuidando muchos hombres y apostando a que el Clausura 2005 no estaba perdido, Rivarola presentó en Vicente López un mix con Gustavo Cuenca al arco. Una línea de fondo con Martín Vitali, Claudio Úbeda, Cristian Grabinski, y Cristian Fernández. En el medio, la experiencia de Milovan Mirosevic, y tres pibitos que todavía no habían debutado. Claro está, el objetivo era otro, y por eso daban sus primeros pasos José Shaffer, Matías Sánchez, y Maxi Moralez.

Uno de los delantaros fue Darío Husaín y el otro Marcelo Guerrero mientras Martín Cardetti, y un tal Lisandro López, eran cuidados entre algodones durante la semana y con todos los cañones apuntando al encuentro frente Almagro de la decimoquinta jornada de aquél torneo de Primera División. Si de algo le sirvió a Rivarola ese amisoto ante el Calamar fue para darle un poco más de rienda suelta a «Frasquito» que debutarían dieciocho días más tarde en el empate 2 a 2 con Colón de Santa Fe.

Fue un amistoso, pocos tal vez lo habrán recordado, pero mientras Platense festejaba sus 100 años, Racing le daba lugar a los grandes proyectos de su cantera. Quedaron encantados con Bergessio que, más temprano que tarde, llevó sus goles para el Cilindro. Pero esta noche, hace exactamente una década y media, también se fascinaron con Moralez que ya estaba en su último golpe de horno para demostrar lo que era capaz de hacer.

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