PRIMERA PARTE: UNA GRAN FAMILIA «SOÑORA»

Dos jóvenes promesas: Alan (21) y Joel Soñora (23). Ambos con una capacidad nata de disfrutar del fútbol. El primero, dando sus primeros pasos en Independiente, donde demuestra día a día que tiene la habilidad de poner la número cinco bajo la suela en un momento infernal del club. El segundo ya hizo experiencia en Alemania, jugó para las juveniles de la Selección de Estados Unidos y actualmente juega en Arsenal. El padre es nada más ni nada menos que el ganador de cinco títulos en la primera de Boca Juniors y pionero de la Major League Soccer: Diego Soñora, más conocido como “Chiche”. En medio de un contexto de cuarentena obligatoria debido al surgimiento de la pandemia del COVID-19, tuvieron la gentileza de brindar una cálida charla en familia a Vermouth Deportivo, donde dejaron entrever la importancia de la unión familiar y su pasión por el “Soccer”.

El Aislamiento volvió a unir a todos los integrantes de la familia en una misma casa.  El único que vive solo es Joel pero la cuarentena hizo que el hogar tuviera cartón lleno otra vez.  “Soy de venir mucho en mi tiempo libre. Como un asado, paso tiempo con la familia. Por eso, no extraño mucho. Me acostumbré a vivir solo y tener mi espacio pero ahora que vine a pasar la cuarentena”, reconoce el jugador de Arsenal y agrega el mediocampista del Rojo: “A veces lo extraño y es un poco aburrido sin él. Antes jugábamos al ping pong, al fútbol tenis, o a la play”.

El fútbol es un sinónimo en los tres hombres de la casa y casi todas las charlas se direccionaron hacia una pelota.Predomina el fútbol. Este tiempo vimos partidos viejos. Los comentamos u opinamos sobre situaciones del juego”, afirma “Chiche”.

Al igual que su padre, los hermanos iniciaron las divisiones inferiores en Boca pero, de un día para otro, el Xeneize los dejó partir y cada uno encontró su propio sendero. A Joel le salió una oportunidad en el Stuttgart de Alemania y la aceptó en su afán de crecer en el fútbol. “Vivir mi camino solo en Alemania me fortificó. Soy muy independiente, me las arreglo solo y no tengo miedo al error. Perfeccioné mi inglés, aprendí cierto nivel de alemán. Me ayudó a soltarme en la vida. Después tuve un buen paso por Talleres y ahora llegué a Arsenal”, repasa el mayor de los hermanos.

La historia futbolística de Alan se mantuvo cerca de La Boca e inmediatamente encontró un destino rojo. “Después de estar tanto tiempo en un lugar, es feo que te digan que te tenés que ir, pero salió una prueba rápida en Independiente y quedé”, cuenta el menor. La reserva del Diablo lo cobijó y se bancó la presión de jugar en el primer equipo en un presente complicado. “El grupo de reserva venía hace ya ocho meses entrenando con primera. De alguna forma uno se va acostumbrando. Nosotros no tomamos esto como “los pibes” y “los grandes”, sino que somos un grupo en el que todos tratamos de dar lo mejor para sacar esto adelante”, explica Alan.

Como todo padre, Diego Soñora vive los partidos de sus hijos con muchos nervios a pesar de su amplia experiencia futbolística. “Cuando los veo jugar me pongo híper nervioso. Es tremendo lo que se vive desde afuera. Obviamente, en el post partido, charlamos de lo bueno y lo malo. Trato de ser imparcial. Jamás les grito en una cancha.  Lo demás lo hablamos cuando termina todo y estamos en casa. El día de partido no emito una palabra, me quedo en silencio y miro nervioso”, sostiene el ex futbolista de Boca que también recuerda el único encuentro en el que se enfrentaron ambos (NdeR: Independiente vs Talleres en Reserva): “Fue muy lindo, los dos hicieron goles y jugaron muy bien. Es algo insólito pero festejamos los dos goles (Risas). La gente nos miraba y no entendía nada”.

El nerviosismo de “papá” no influye en los “chicos” a la hora de saltar a la cancha y hacer lo que más les gusta.Yo, personalmente cuando entro a la cancha, tengo oídos sordos, no escucho nada. No me afecta. Sí, me ha tocado ver cómo vive los partidos de Alan, y me di cuenta de que se pone muy nervioso”, confiesa Joel y retruca Alan: “Cuando juega Joel, sufrimos los tres: mi mamá, papá y yo. Queremos que le vaya bien. Por mi parte, cuando juego en reserva a veces cruzo miradas con mi viejo, hay menos gente y puedo encontrarlo”.

Los hermanos aprenden del padre. Y Chiche también aprende sus hijos. “Es nuestro ejemplo a seguir. De su mano pudimos aprender lo que era el fútbol y qué es ser profesional”, describe Joel el papel de Diego en su vida y Alan agrega: “De chiquito siempre nos brindó apoyo, tanto él como nuestra mamá. Nos inculcaron valores como el esfuerzo, no dejar de luchar nunca y saber que siempre va a haber una posibilidad”. Sin embargo, los halagos no solo son de los más pequeños de la familia. “Aprendo de ellos día a día. Me ayudan a estar actualizado con respecto al fútbol actual, desde el juego, los ejercicios y las formas de hablar. Hasta el léxico cambia en estos contextos y también hay que estar al tanto”, descubre el ex jugador de Boca y lo equipara con los noventa: “Antes se entrenaba de otra manera. Éramos todos “Robocop”, todos duros (entre risas). Las velocidades y los trabajos han cambiado. Antes el que tenía velocidad era por naturaleza. Si hubiera sido trabajado hoy, Caniggia hubiese sido muchísimo más veloz. Antes andábamos a nafta, y hoy se anda con Premium”.

LA VIDA MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL

JOEL SOÑORA

“Me interesan los idiomas. Tuve profesores de inglés y alemán cuando estuve en Alemania. Perfeccioné un poco el inglés, terminé comprendiendo el alemán y también me llama la atención el italiano. Si tuviera que estudiar algo, sería por ese lado”

ALAN SOÑORA

“A mí me gustaría ser abogado. Me gusta pelear mucho, discutir, siempre me lo dice. Me gustó siempre el estudio de las leyes, así que creo que me inclinaría por la abogacía”

DIEGO SOÑORA

“Si no terminaban el colegio, los mataba (se ríe). Pero queremos que sigan estudiando con la madre que  tiene el rol más importante que es aguantarnos a los tres”.

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