La familia Gissi tiene una historia a puro fútbol. Son cuatro hermanos (dos varones y dos mujeres) y todos se dedican al fútbol en sus respectivos clubes. Dylan (29), el mayor, defiende los colores de Atlético Tucumán y Kevin (27) juega en Deportivo Morón y es una de las figuras de su equipo, al igual que su hermana, Shadya (26), que se luce en Defensa y Justicia y lleva la cinta de capitán. La menor de los cuatro es Maylis (23) que se desempeña como delantera y es goleadora y capitana de Independiente en el Torneo Rexona.

El jugador del Decano disfruta compartir la misma profesión que sus hermanos. “Es algo lindo e inusual, está bueno tener también el tema laboral en común, en algo que es tan lindo como el futbol. Hablamos de las experiencias vividas en distintos clubes”, comparte el defensor del club tucumano y Kevin –el hombre del Gallo- se une a su hermano mayor y recuerda momentos familiares “Evidentemente es lindo, tuvo mucho que ver la infancia que tuvimos, de estar siempre en la cancha cuando jugaba mi viejo. Tenemos una relación muy linda, cada uno vive en su casa pero nos juntamos todos en lo de mis viejos para los cumpleaños y fiestas”.

Las chicas también disfrutan de esta hermosa relación entre cuatro personas tan futboleras. “Es algo muy lindo que vivimos desde siempre viendo a mi viejo como entrenador, disfrutando los momentos que te da el fútbol y que para mí son momentos en familia”, se emociona Shadya y Maylis la acompaña: “Es una sensación muy linda poder compartir el mismo amor por la redonda entre todos, compartir historias y anécdotas de cancha. Son muy importantes para mí y se volvió algo natural para nosotros”.

La pasión del padre se trasladó a sus hijos e hijas y se convirtieron en una familia futbolera con el paso de los años. “Es un poco atípico, desde muy chicos estuvimos distanciados físicamente por la profesión, hace mucho que no convivimos todos en la misma casa pero siempre buscamos la manera de poder compartir esos momentos donde coincidimos. Además, de ir a ver jugar al otro cuando se puede, es difícil porque en un fin de semana común son cuatro partidos diferentes pero a medida que va pasando la semana y vamos conociendo las fechas intentamos coordinar en lo posible”, reconoce Maylis, la jugadora del Rojo y Shadya completa: “En la convivencia en general siempre nos llevamos bien como hermanos. Cada uno está en una ciudad distinta, pero nos mantenemos siempre en contacto”.

Los consejos van y vienen entre los hermanos y los cuatro concordaron en las consultas constantes entre la familia. “Intercambiamos mucho, sobre todo las chicas que casualmente una juega de 2 y la otra de 9. Y respectivamente, nos preguntan cosas de los puestos específicos”, afirma Dylan y opina Kevin: “Cada uno da un poco su parecer sobre algunas situaciones y cómo manejarlas. Es más parecido a sesiones de psicología deportiva que a charlas bien tácticas”. Las más pequeñas del apellido Gissi también reconocen el contacto permanente para buscar recomendaciones. “Estamos en contacto constante y siempre que me pasa algo o enfrento una situación nueva para mí, lo primero que hago es compartirla con ellos y escuchar sus ideas”, cuenta Maylis y se sincera Shadya: “Por mi posición en el campo de juego me apoyo más en los consejos de Dylan”.

Son cuatro partidos de cuatro equipos diferentes. Pero ellos están informados. Miran las campañas y partidos de cada uno. Buscan resúmenes para estar al día con la temporada de cada hermano.

“Nunca pensé que los cuatro llegaríamos a Primera. Después a medida que pasaban los años cada cual tomó su camino y llegó a cumplir su sueño. Y es algo que me enorgullece y me pone contento por todos los obstáculos pasados”, asegura Dylan y Kevin sostiene: “Que las mujeres puedan vivir de esto es algo bastante nuevo. Si bien cuando era chico y mis hermanas jugaban, no pensaba en ellas como jugadoras”.

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