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ARGENTINA: CANI CON LA 14, SENSINI CON LA 8, Y LAS LOCURAS DE BILARDO

Foto: Imagen de TV

No había ninguna reglamentación ni tampoco motivio alguno para seguir alineando a los jugadores por orden alfabético. Lo cierto es que, para un entrenador lleno de cábalas como Carlos Bilardo, repetir algo que dio rédito en 1978 cuando la Albiceleste alzó la copa por vez primera, era una de las tantas cosas que mejor dejarlas como estaban.

Con esta premisa, Argentina repitió el título en México 86 a pesar de tener algún deslíz en la lista de buena fe. Los únicos tres jugadores de aquél seleccionado que podían plantarse con el «Narigón» y exigirle un cambio, lo tuvieron. Así fue como Diego Maradona usó la 10 en lugar de la 16, Jorge Valdano llevó la 11 cuando debía lucir la 22, y Daniel Passarella que ni jugó fue asignado con la seis en la espalda. El resto, de la A a la Z, por eso mismo llamaba la anteción ver a José Luis Cuciuffo transpirando la 9 o a Ricardo Bochini ingresando un ratito con la 3.

Y a Bilardo volvió a darle resultado. Campeones en el estadio Azteca, la cábala había que mantenerla, pero ya más jugadores se le fueron abriendo de sus locuras. Para Italia 90, los tres arqueros firmaron planilla con sus dígitos correspondientes. Pumpido volvió a ser el número, Sergio Goycochea el 12, y el ex Ferro, Fabián Cancelarich, aparecía con el 22. Eso sí, todavía quedaban algunos casos del fetiche técnico como Sergio Batita con la 2, Abel Balbo con la 3, Gabriel Calderón siendo delantero con la 6, y Néstor Fabbri, zaguero de Racing, con la 11.

La idea estaba y la lista de buena fe ya se había entregado un par de días atrás. Sin embargo, el DT aprovechó el amistoso con Israel y le cambió los números a la mayoría de sus jugadores en Tel-Aviv salvó a Maradona, al «Checho» y al arquero. Locuras que sólo podrían comprenderse al estudiar el cerebro del «Doctor».

Frente a los asiáticos, Argentina puso en cancha a Pumpido y Batista con sus dorsales que vestirían en Italia 90. Y después mezcló todo. A Juan Simón que llevaría la 20 en la Copa del Mundo, le dio la 3 para enfrentar a los de Azul y Blanco. A Oscar Ruggeri le calzaron la número 5 en ese amistoso para luego ser titular en la cita máxima con la 19. Y no se trataba de un orden ascendente ni nada por el estilo ya que, en dicho cotejo, Gustavo Dezotti, usó la 20 que justamente después sería de Simón. Un trabalenguas, un laberinto.

Los locos dígitos que Bilardo repartió contra Israel tal vez jamás volvieron a verse en las espaldas de muchos futbolistas. Roberto Sensini jugó más adelantado que otras veces y tuvo la 8. Abel Balbo se puso la 9 para luego jugar el Mundial con la 3. Al «Pepe», José Horacio Basualdo, le tiraron la 11. Y hasta llamó poderosamente la atención ver a Claudio Paul Caniggia con la 14.

Así, como si se tratase de un juego (que, en definitiva, lo es). Nadie supo si lo hizo para confundir al rival, si tuvo algún motivo extra, o si solamente se trató de una de las tantas locuras que desvelaban a Bilardo. Ese encuentro en Tel-Aviv dejó un recuerdo imborrable de ver a muchos grandes hombres de la Albiceleste transpirando un número que, posiblemente, nunca más en sus vidas volvieron a utilizar.

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