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RACING: A DIEZ AÑOS DE LA NOCHE EN QUE MILITO CONQUISTÓ EUROPA

Foto: @Inter

El Inter de José Mourinho quedó en la historia por su juego, por sus ideas, por sus hombres y por su gloria. Hace exactamente una década, el elenco de Milán, se consagraba campeón de la Champions League, en España, tras vencer al Bayern Múnich por 2 a 0 con un doblete del hijo pródigo de la Academia, Diego Milito.

Se acercaba el Mundial de Sudáfrica y Diego Maradona ya tenía al «Príncipe» entre sus convocados. Podía cuidarse, no arriesgar, se trataba de la primera Copa del Mundo para el emblema del Racing Club de Avellaneda que ya llevaba varios años en el viejo continente. Pero nunca fue su esencia y lo dejó demostrado en la casa del Real Madrid frente al poderoso equipo de Alemania.

Esa noche en el Santiago Bernabéu también fueron campeones otros compañeros suyos nacidos en Argentina. Esteban Cambiasso, Walter Samuel, y el ex Banfield, Javier Zanetti, también alzaron la orejona en un equipo que tenía monstruos de la talla de Samuel Eto´o, o la joya de Holanda, Wesley Sneijder. Sin embargo, la figura de la final fue el gran Diego Alberto.

Oriundo de Bernal y campeón con Racing en 2001, Milito siguió en el club de sus amores hasta el 2003. De allí pasó al Genoa de Italia, al Zaragoza de España, y finalmente recaló en el Inter donde volvería a reencontrarse con la gloria, los festejos y los títulos.

Un 22 de mayo, pero del 2010, hace exactamente 10 años, la Champions League esperaba por un campeón. Tres temporadas atrás se la había llevado el otro equipo de la ciudad de Milán pero, esta vez, había sabor a revancha. El Inter no alcanzaba semejante partido decisivo desde 1972 y sentía que era hora de volver a las primeras planas en el viejo continente.

Un gol del «Príncipe» a los 35 del primer tiempo, y otro para liquidar el asunto a los 25 del segundo, bastaron para que el conjunto italiano despache al gigante de la Baviera. Así el elenco Neriazzurri deliró con el festejo para luego ganar también el Mundial de Clubes ese mismo año. La figura de la cancha sonreía y su corazón académico le latía bien fuerte.

Milito quedó para siempre en la historia del Inter, de la Champions League y del fútbol europeo. Sus dos goles se repetirán por los siglos de los siglos. Pero así también, su gloria le perteneció un poco al club de Avellaneda sabiendo que Racing tenía entre las filas del conjunto milanés a un embajador que lo dejaría siempre bien parado.

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