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ITUZAINGÓ: «TITO» SCIOLINI, EL HOMBRE SAGRADO DE LA BICICLETA

El nombre de Roberto Sciolini es palabra santa en el estadio Carlos Sacaan. “Tito”, como lo conocen en el barrio, es solo un hincha y socio más de Ituzaingó pero con un agregado especial: hace cualquier cosa por el club de sus amores. Su bicicleta es fundamental en las tareas de este pilar del León Verde. Recorre kilómetros y kilómetros en su humilde medio de transporte desde su casa a la cancha y hasta dentro del escenario del Oeste.

“Yo estoy desde pibe acá. Venía de la mano de mi viejo. Tengo 74 años y mi viejo integraba la Comisión de Fiestas del Club y era socio, nacido acá en el barrio a ocho cuadras. Fui creciendo y en unas vacaciones empezó el proceso del trabajo en esta cancha”, cuenta el simpático protagonista que también es periodista y trabajó en Editorial Abril y Perfil.

Colabora en la cancha. Ayuda en la Ciudad Deportiva. Es un comodín que se mueve como en su propia casa y en una bicicleta. “Soy el primero que abre la cancha. Tardo media hora desde mi casa. Vengo con la bici, limpio los baños, las veredas y los pasillos. Hago de todo. Me falta hacer un gol en Ituzaingó”, describe “Tito” y completa: “La bicicleta me sirve para transportar herramientas como el serrucho, tuercas o llaves. El día del partido debo hacer siete u ocho viajes al buffet. Como vivo en Morón, no me queda otra que venir en la bici y trasladar todos elementos que usaré en la planificación de mi día en el club. Son cuatro kilómetros que me hacen estar en movimiento. Estoy rodeado de jóvenes y eso me hace sentir bien”.

La platea del Carlos Sacaan habla mucho de esta persona tan querida en Ituzaingó.  “Estaba tan abandonada que un día decidí volver a mi casa, traer una pala y comenzar a trabajar. Me uní a un grupo de muchachos y acomodamos todo. Mejoramos la cancha, las veredas, cortábamos el pasto a pesar de no tener tantas herramientas. Así seguimos hasta hoy”, recuerda “Tito”, que fue uno de los artífices del traslado de los tablones del Viejo Gasómetro donados por San Lorenzo a la cancha del León Verde.

“Soy un afortunado que, después de toda la vida, tiene su recompensa con el amor de la gente. Cuando me voy del club, agarro la calle Mariano Acosta, llego a la esquina de la plaza, doblo y me cruzo con veinte o treinta pibes haciendo el post-partido. Cuando me ven, todos empiezan a gritar mi nombre. Me parecía que era mentira cuando cantaban mi nombre”. Esa frase describe exactamente lo que significa Roberto Sciolini para el mundo del Club Atlético Ituzaingó. Una eminencia. Un nombre sagrado en el Sacaan.

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