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ARGENTINA: A 18 AÑOS DEL 9 DE BATI Y EL 19 DE CRESPO

Foto: @diarioole

Fue, es, y será tema de debate por los siglos de los siglos. Argentina había arrasado en las eliminatorias y Marcelo Bielsa tuvo que entregar la lista de buena fe para el Mundial de Corea del Sur y Japón que se disputó en 2002. Hace exactamente 18 años, el «Loco», empezó con un tema que hasta el día de hoy sigue siendo motivo de discusión en las charlas futboleras.

Gabriel Batistuta era el máximo anotador de la Albiceleste pero, para esa Copa del Mundo, su rendimiento en la Roma había decaído bastante en relación a lo que supo mostrar no sólo en el elenco capitalino sino también tiempo atrás en la Fiorentina. En contrapartida, Hernán Crespo venía más fino, pero la pulseada por el nueve en la espalda la perdió «Valdanito».

Bielsa habrá tenido sus motivos. Pesó la historia. Pero a partir de ese entonces nació un dilema bien «Loco» que justificaba con largas horas de charla. Él no podía, ni quería, ni soñaba, ni aceptaba tener dos centrodelanteros en cancha. Por más desparramo que pudieran hacer. Ni siquiera para intimidar. Para el DT era un no rotundo con sus fundamentos, claro está.

Como Batistuta tuvo la nueve en la espalda, fue titular en el debut con Nigeria. El santafesino hizo el gol de la victoria y, diez minutos antes del final, fue reemplazado por Crespo. En la derrota contra Inglaterra el cambio fue el mismo pero la diferencia fue que el otrora Newell´s no mojó y el hoy técnico de Defensa y Justicia tuvo media hora donde poco pudo hacer.

Fiel a su libreto. Bielsa puso al «Bati» en el partido clave contra Suecia pero lo sacó antes del cuarto de hora de la complementaria. Y sí, en su lugar ingresó «Valdanito» que anotó el empate transitorio para despedirse de la máxima cita que se hacía, por primera vez, en el continente asiático. En los 270 minutos de aquél Mundial, el «Loco» jamás jugó con los dos nueve juntos.

La lista de buena fe le dio el número deseado a Batistuta. Crespo tuvo que conformarse con agregarle un uno a su camiseta. Eran épocas donde el santafesino había jugado con la 18 en Roma porque la suma de dichos dígitos también daba nueve. O, para peor, Iván Zamorano, el chileno, que para evitar problemas le puso 1 + 8 a su dorsal en el Inter. Cuestiones matemáticas de una convocatoria en la cual los dos atacantes terminaron igualados en cantidad de tantos, los únicos dos que hizo Argentina en Corea – Japón 2002.

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