ESCOCIA 1 – POLONIA 1: A TREINTA AÑOS DEL GOL EN CONTRA DE «GILLESPI»

Foto: Imagen de TV

Son homófonos pero se escriben distinto. Uno fue futbolista británico y, el otro, es humorista argentino. Pero lo cierto es que hace exactamente tres décadas, en la tarde del 19 de mayo de 1990, Gillespie (Gary, no el bonaerense de Monte Grande) se metió un gol en contra que fue para descostillarse de la risa. El Ejército de Tartán se preparaba para el Mundial de Italia y, tras perder con Egipto, sumaba otra jaqueca empatando 1 a 1 con las Águilas Blancas.

A Escocia le había ido muy bien en un amistoso con Argentina y aspiraba a dar pelea en un grupo donde el cuco sería Brasil, el partido clave con Suecia, y el accesible con Costa Rica. Sin embargo, no sólos los ticos reaccionaron a tiempo y se convirtieron en sensación, sino que además los hombres de Andy Roxburgh mostraron un nivel bastante opaco en Italia 90.

Para ponerse a punto, los británicos se midieron con Egipo y perdieron en Aberdeen. En pos de mostrar su potencial, que le bastó para dejar en el camino a Francia y Noruega en las eliminatorias de cara a la máxima cita, volvieron a probar suerte pero en Glasgow. Y nuevamente fracasaron ante su propio público en una parda con tintes humorísticos frente a Polonia.

Mo Johnston, el hombre del Rangers, abría la cuenta a los 43 minutos del primer tiempo tras conectar de cabeza a la altura del punto penal y aprovechar una salida en falso de Jaroslaw Bako que recién hacía sus primeras armas en el seleccionado de su país. Con ese tanto, los de Roxburgh se iban al descanso ganando 1 a 0 y dándole una alegría a su gente sin imaginarse que en la complementaria harían lo opuesto para dejar un sabor agridulce en el público local.

Iban 14 de la segunda parte cuando la visita metió un pelotazo sin sentido desde su propio campo al contrario. Gary Gillespie tenía todo controlado, incluso la presión del jugador de las Águilas Blancas que a pura velocidad quería atosigarlo. Sin embargo, el por entonces defensor del Liverpool, no calculó ni dónde estaba su propio arquero ni cuán lejos estaba de cueva y decidió patear para arriba. Si Andy Goram se hubiese quedado firme en el área chica, con algo de esfuerzo, hubiese controlado la pelota. Pero también, si el zaguero tenía mejor puntería, la podía haber mandado al tiro de esquina. Lo cierto es que esa desatención se convirtió en uno de los goles en contra más épicos del fútbol europeo por años.

Polonia no hizo nada para empatar ese partido. El 1 a 1 final fue producto del grosero error de Gillespie que sacó sonrisas por doquier como si se tratase del Gillespi argentino. Los únicos que esbozarnos ni la menor carcajada fueron los de Escocia a quienes se les aproximaba el Mundial de Italia 90 y demostraban que al equipo le faltaba aceite y trabajo para llegar de la mejor manera a la máxima cita del globo terráqueo.

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