DEL SEGUNDO, ¿ALGUIEN SE ACUERDA?

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Por: Administrador

Por Ariel Rotbard – @ArielRotbard

El mundo del deporte nos demuestra que hay equipos y/o deportistas que lograron hacer historia a pesar de no haber alcanzado la gloria máxima.

“Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia”, decía en sus letras Lito Nebbia. En un ámbito ferozmente competitivo y profesional como los deportes de elite existen ejemplos que demuestran que no siempre quedan olvidados aquellos que no logran acceder a la gloria máxima de la obtención de un título.

El ejemplo más gráfico de un equipo “perdedor” cuya obra quedo inmortalizada fue la Holanda del 74 de Johan Cruyff. Ese conjunto quedó en la historia como el exponente del denominado “fútbol total”, y quedó grabado en la memoria general aún por encima de  Alemania, que fue quien pudo alzar la Copa al vencer a la Naranja Mecánica por 2 a 1 en la Final disputada en el Olímpico de Múnich.

Más atrás aun en el tiempo, en el Mundial Suiza 1954, aconteció algo parecido. Allí los alemanes lograron su primer título mundial, sin embargo la historia recordará por siempre a la Hungria de Puskas y Kocsis.

Ese equipo Magyar era una autentica máquina de ganar. Llegó a mantener un  invicto de 4 años en los cuales despachó a sus rivales en forma muy fácil y con abultadas goleadas. Los húngaros habían sido campeones olímpicos en Helsinsky 52 y en la fase previa de ese Mundial habían derrotado a los alemanes por ¡8 a 3!

En la Final ante los germanos se pusieron muy rápidamente en ventaja por 2 a 0, pero sin embargo en un auténtico milagro alemán los teutones lograron dar vuelta el partido 3 a 2 y se llevaron el torneo. Pese a ello fue el conjunto húngaro el que quedo instalado en la memoria colectiva.

En nuestro país el Huracán subcampeón con Angel Cappa en el 2009 trascendió al paso del tiempo. El equipo de Parque de los Patricios demostró a través del paso de las fechas un futbol virtuoso y efectivo; el Tiki Tiki que salía de los pies de Pastore, Bolatti, Defederico y compañía maravilló al futbolero argentino.

Sin embargo, fue el Vélez de Ricardo Gareca quien lo derrotó en la última fecha y se quedó con el título con un cuestionado arbitraje de Gabriel Brazenas, quien no volvería a dirigir nunca más tras ese partido.

En otros deportes también encontramos figuras que, sin lograr la gloria máxima, quedaron inmortalizados en la historia. En el tenis Guillermo Vilas, por capricho de la forma de puntuación que manejaba la FIT en esos tiempos, jamás pudo llegar a ser el Número 1 del ranking mundial a pesar que en 1977 fue claramente el mejor tenista del planeta.

Más acá en el tiempo Gabriela Sabatini tampoco logró ser la número uno del circuito femenino. Gaby fue contemporánea de figuras de la talla de Steffi Graff y Mónica Seles, y a casi un cuarto de siglo de su retiro sigue siendo una figura muy recordada y querida por los amantes del tenis mundial.

En el automovilismo sucedió algo muy parecido con Carlos Reutemann. El “Lole” estuvo muy cerca de lograr el campeonato de la F1 en 1981, quedando a las puertas de la consagración.

Pese a que en esos momentos fue muy castigado y tildado de “segundón”, con la perspectiva que da el paso de los años el santafecino tuvo un merecido reconocimiento de los fanas del deporte automotor. Tanto así que desde su retiro nuestro país no volvió a tener un piloto de elite en la categoría.

El transcurso del tiempo termina siendo el mejor aliado de estos “perdedores” y logra instalarlos en un lugar de merecido privilegio dentro de la historia grande del deporte.