EUROPA: ANIVERSARIO DEL HISTÓRICO REAL MADRID-EINTRACHT FRANKFURT

El primer tanto de Di Stéfano Foto: @As

Un día como hoy, hace 60 años, tenía lugar en el estadio Hampden Park de Glasgow una legendaria final entre el campeón de las cuatro primeras ediciones de la Copa de Europa, el Real Madrid, y el vigente campeón de Alemania, el Eintracht Frankfurt. El favoritismo madridista era claro, pero no era óbice para que la expectación fuera máxima, dándose cita más de 127.000 espectadores en el coliseo escocés (máxima asistencia histórica en una final de la máxima competición europea).

Los blancos que entraron directamente en competición en octavos de final, se plantaron en la final con una superioridad manifiesta eliminando sucesivamente al Jeunesse Esch luxemburgúes, al Niza y al Barcelona (con victoria en ambos partidos por 3 tantos a 1). Por el contrario, las águilas dejaron por el camino al Kuopion Palloseura finlandés por incomparecencia, al Young Boys suizo, al Wiener Sportclub austríaco y, en semifinales, arrasó por un global de 12-4 al Glasgow Rangers.

En la época en la que, todavía, la disposición táctica más habitual era el 3-2-5, el arsenal ofensivo de ambos equipos era temible. Los merengues tenían una delantera mítica con Di Stéfano, Puskás, Gento, Del Sol y el brasileño Canário; mientras los teutones presentaban un equipo completamente alemán en el que destacaban Lindner, Stein, Pfaff y Meier.

Aunque el partido fue en todo momento dominado por el Real Madrid, los germanos hicieron saltar la sorpresa con el 1-0 anotado por Kress en el minuto 18. Pero, a partir de ahí, fue cuando los ataques de la máquina blanca se volvieron efectivos, para alcanzar el intermedio con un marcador de 3-1 (dos tantos de Di Stéfano y, el tercero, un zurdazo de Puskás).

Tras el descanso, se sancionó penalti tras una jugada en la que el defensor alemán le ganaba muy limpiamente la posición a Gento (que ni caía al suelo). Puskás no falló desde el punto fatídico. A continuación, dos nuevos goles del magiar supusieron el 6-1. El resultado se maquilló con un doblete de Stein (el primero exquisito y, el segundo, tras un obsequio de la relajada zaga blanca). Entre medias, se pudo disfrutar de una fantástica cabalgada de ´Don Alfredo´ culminada con un derechazo raso desde fuera del área. En definitiva, un marcador final de 7-3 con 4 dianas del ´Cañoncito Pum´ y 3 de la ´Saeta Rubia´, que suponía la quinta Copa de Europa (en otras tantas ediciones) para el club madrileño.

Ha habido finales europeas mucho más emocionantes y, otras también, de excelsa calidad. Pero no podemos dejar de recordar esta exuberante final que además, nos dejó varias plusmarcas goleadoras que seis décadas después todavía siguen vigentes.

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