SPORTIVO ITALIANO: A ONCE AÑOS DE UN ASCENSO INOLVIDABLE

Foto: @SpItaliano

Fue la última gran fiesta del ACIA, el último equipo que le bailó la tarantela a todos los rivales. Un 16 de mayo de 2009, hace exactamente once años, el Azzurro volvía a la segunda división del fútbol argentino de la mano del «Cachín», Oscar Blanco.

A finales de los ochenta, Italiano se dio el lujo de subir a la elite con un elenco inolvidable. Su vida en el Nacional B fue dignísima y hasta se convirtió en muchos campeonatos como serio animador cuando aún no era Sportivo y se lo conocía como el Deportivo. Pero ya en el nuevo milenio, aquella temporada 2008/09 de la B Metropolitana fue la que más quedó grabada en el «colectivo de la colectividad».

Arrasó en un torneo larguísimo de cuarenta fechas. Salió campeón con sólo cuatro derrotas y, una de ellas, fue ya habiéndose consagrado. Con Víctor Meza intratable pero también con dos hombres que fueron figuras indiscutidas como Gustavo Brito y el «Lobo», Mario Saccone, la diversión ofensiva estaba asegurada.

En el arco, un «Tano», Albano Anconetani. La defensa con pilares como Ariel Martínez, Ezequiel Molina, Leonardo Gómez, Maximiliano Blanco, Gastón Schmidt. Y en el mediocampo con profesionales de la talla de Gabriel Velázquez, Juan Heredia, César Acosta, Sebastián Gómez, y el ex Huracán de Tres Arroyos y Atlético Rafaela, Manuel Rodas.

El mediodía del 16 de mayo de 2009, Sportivo Italiano dio la vuelta olímpica consagrándose campeón con holgura y dos fechas antes del epílogo. Aquél 2 a 1 contra Flandira quedará en el recuerdo. No cabía un alma más en Ciudad Evita, el colorido mezclado entre el blanco, verde y rojo de la bandera de Italia con el azul del emblema institucional fueron imágenes que se repiteieron todo ese domingo en la Autopista Riccheri camino al aeropuerto internacional de Ezeiza.

La fiesta fue completa. Once años atrás, el ACIA lograba su último ascenso a la segunda división del fútbol argentino con un condimento extra. Su gente no lo olvidará jamás pero, el futbolero también recordará siempre al inolvidable ballet de «Cachín» Blanco que le hacía bailar la tarantela a sus rivales.

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