ITALIA 90: EL MUNDIAL DE LOS CUATRO MELLIZOS Y MEDIO

A lo largo de los veintún Mundiales de fútbol que hubo desde 1930 a esta parte, miles de historias se sucedieron para quedar escritas para siempre en las páginas más ricas de este deporte. Muchas de ellas tuvieron connotaciones familiares y, en Italia 90, se dio algo que hasta el momento jamás volvió a repetirse. Entre los 528 deportistas había dos pares de mellizos y uno que se quedó con las ganas de llevar al suyo.

Hermanos en un mismo plantel hubo desde la edición inaugural. De hecho, el primer gol de una Copa del Mundo fue convertido por Lucien Laurent cuando Francia goleó por 4 a 1 a México. Esa misma tarde, en el elenco galo, también estaba presente la sangre de su sangre, Jean, un año mayor que el delantero del Sochaux. Sin embargo, para encontrar parientes de ese estilo pero, que hayan nacido el mismo día, el calendario tuvo que remontarse hasta 1974.

En el Mundial de Alemania, y luego en Argentina 1978, aparecieron los gemelos René y Willy van der Kerkhof. Uno delantero y el otro mediocampista, ambos llegaron a este globo terráqueo un 16 de septiembre de 1951 para crecer juntos, festejar el cumpleaños compartiendo la torta, y quedar en la historia de Holanda logrando dos subcampeonatos con la mítima y formidable Naranja Mecánica.

Sin embargo, en Italia 90, el asunto de los mellizos se dio por duplicado y no volvió a repetirse hasta el momento. Emiratos Árabes Unidos, debutante absoluto en la cita máxima del fútbol, presentó un plantel conducido por el brasileño Carlos Alberto Parreira que tenía a Ibrahim Meer y a Eissa Meer. El primero, defensor, el otro volante, fueron titulares en el estreno del combinado asiático que perdió aquella tarde de Bologna ante Colombia por 2 a 0.

Los Meer, nacidos el 16 de julio de 1967, llegaban con 22 años al Mundial y compartirían también el once inicial en la estrepitosa caída por 5 a 1 contra Alemania Occidental. El entrenador, claramente, no los iba a separar en lo que sería el último encuentro de los emiratíes. Y, por eso mismo, saltaron a la cancha para otro nuevo tropiezo, frente a Yugoslavia, en el cierre, y por 4 a 1.

Sin embargo, otro par de mellizos jugó aquél Mundial de Italia 90. Egipto, uno de los que volvía a la máxima cita después de varios años, entregó su lista de buena fe con el defensor Ibrahim Hassan y el delantero Hossam Hassan. Estos hermanos nacidos un 10 de agosto de 1966 en El Cairo no sólo compartieron el vestuario en el evento europeo sino que, después, la vida los mantuvo unidos en cuestiones políticas.

Titulares ambos en el fantástico empate 1 a 1 contra Holanda, era obvio que el entrenador los iba a poner nuevamente en cancha contra Irlanda. Ese 0 a 0 ante el Ejército Verde dejaba con vida a Los Faraones que debían toparse con la temible Inglaterra. Mahmoud El-Gohary y su cuerpo técnico no volvieron a dudar y, los hermanitos, fueron de la partida en la derrota frente a los británicos por 1 a 0 en Cagliari.

La historia podría terminar aquí pero hubo un capítulo extra que pudo haber potenciado aún más este asunto. Suecia tenía como arquero y valuarte a Thomas Ravelli. El rubio guardameta compartió plantel defendiendo la pilcha del país nórdico con su gemelo, Andreas, que era defensor. Sin embargo, el zaguero, no fue convocado por Olle Nordin privando así a Italia 90 de no sólo tener el récord de ser el único Mundial con un par de mellizos, sino con un trío de hermanos nacidos el mismo día y el mismo año.

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