ITALIA: LA MALDICIÓN DEL TORINO

Foto Gigi Meroni @Goal

En el extremo noroeste de Italia se sitúa la región del Piamonte, cuya capital es Turín, ciudad señorial que fue la primera capital del país tras su unificación. En ella compiten de manera desigual dos equipos: la todopoderosa e internacional Juventus frente al más popular entre los turineses, el Torino. En este caso, me voy a ocupar del Toro ya que a lo largo de su centenaria historia aun habiendo tenido momentos de gloria, también ha atravesado por momentos trágicos, lo que se conoce como «la maldición del Torino».

Aunque en la década de los 20 conquistó un Scudetto y en el decenio siguiente una Copa de Italia, la increíble historia que nos ocupa comienza con el Grande Torino de los años 40. Un grupo de jugadores extraordinario que conquistó cinco de sus siete títulos ligueros y su único doblete. Cuatro títulos consecutivos y un estilo definido les convirtieron en un equipo de leyenda, que no contó con el escaparate de la Copa de Europa para exhibirse. Camino de su quinto título, los granata viajaron en mayo de 1949 a Lisboa para disputar un partido amistoso ante el Benfica. A su regreso lo inimaginable; el avión en el que viajaban se estrelló contra el muro de contención de la Basílica de Superga en una colina a las afueras de Turín, provocando la muerte de los 31 ocupantes. Entre las víctimas, 18 jugadores del mítico equipo turinés. También Valentino Mazzola, capitán de la selección italiana y símbolo futbolístico de la época.

Como casi siempre ocurre con estas tragedias fue un cúmulo de desgracias las que provocaron el desenlace fatal. Inicialmente, había muchas dudas sobre si disputar el partido de homenaje a Francisco Ferreira (capitán de las águilas), pero el empate el 30 de abril de 1949 en San Siro ante su inmediato perseguidor (el Inter de Milán), les dejó con 4 puntos de ventaja a falta del mismo número de encuentros por jugarse, lo que le hizo decidirse al presidente Ferruccio Novo por disputar el amistoso. El 4 de mayo a la vuelta de Portugal, el cielo estaba muy nublado, lo que hizo alterar los planes iniciales de aterrizar en el aeropuerto milanés de Malpensa para tomar tierra en el aeródromo turinés de Caselle.

Con la certeza de que no había supervivientes, las autoridades citaron a Vittorio Pozzo (ex seleccionador italiano) para identificar a los fallecidos. Este hecho habla de la especial relevancia que tenía ese equipo, ya que la selección italiana estaba compuesta en su gran mayoría por integrantes del cuadro turinés. La figura de Vittorio Pozzo es de vital importancia ya que además de tratarse de un exjugador y exentrenador del Torino, llevó a la azzurra a un bicampeonato mundial y es a día de hoy el técnico con más victorias al frente de la Nazionale. El histórico técnico italiano meses antes había abandonado la selección, para centrarse en exclusiva en la labor que llevaba décadas realizando como periodista. Trabajaba para el diario turinés La Stampa, rotativo que también tenía en nómina a Luigi Cavallero (una de las víctimas). Hay versiones que cuentan que el propio Pozzo estuvo a punto de ocupar el asiento de Cavallero en el avión, pero que el propio club decidió que no fuera así.

La magnitud del suceso se explica con el dato de que más de medio millón de personas asistieron al funeral, celebrado en Turín el 6 de mayo. La actitud de los demás clubes debe ser alabada, ya que otorgaron el título a los granates y los rivales del Toro comparecieron en los 4 partidos restantes con juveniles.

Tras la tragedia, el Torino pasó más de una década sin pena ni gloria, incluyendo un breve paso por la Serie B. Hasta el año 1963 que contrataron los servicios del técnico Nereo Rocco (reciente campeón de la Copa de Europa con el AC Milan), para un año después incorporar a Gigi Meroni, conocido como la mariposa granate. Su actuación más destacada fue en la temporada 64-65 en la que se quedaron a un paso de la final de la Recopa de Europa (cayeron en el partido de desempate contra el Munich 1860, después de haber ganado 2-0 en el encuentro de ida).

Este futbolista esplendoroso tuvo la gran responsabilidad de liderar la resurrección del histórico club piamontés. Pero este extremo diestro era tan exquisito dentro de la cancha como excéntrico fuera. Gigi era un alma bohemia, que parecía más británico que italiano (no era casualidad que le compararan con George Best o que le apodaran «el quinto Beatle» como al propio jugador norirlandés). Hay que destacar su gran pasión por la cultura (pintaba, además de amar la poesía y el jazz) junto con algunas excentricidades como pasear por Turín con una gallina de mascota. Meroni, no había duda, era alguien novedoso para una Italia conservadora y donde el catenaccio (cerrojo en italiano) de Helenio Herrera y Nereo Rocco estaba en su máximo apogeo.

Su rendimiento no pasó desapercibido para Edmondo Fabbri que le hizo debutar en su primer Mundial en Inglaterra 1966 a los 23 años. Sin embargo, en el partido decisivo contra Corea del Norte no contó con él. Tras la sorprendente eliminación de la azzurra se comentó que la exclusión de Meroni de este choque se debió a que a Fabbri no le gustaba el pelo largo del habilidoso extremo. Meses más tarde el técnico contó su versión, afirmando que lo que no le gustaba era su incapacidad de seguir las órdenes tácticas más simples.

Su popularidad y su juego siguen creciendo hasta atraer las miradas del eterno rival ciudadano, la Juventus. Los bianconeri ofrecen una suma astronómica que podría sanear la maltrecha economía del Toro, pero la respuesta de la hinchada granate no se hace esperar, con manifestaciones en las que reivindican que «Meroni es el Toro». Luigi no se mueve.

A poco de comenzar la temporada 67-68, sucede lo impensable. El 15 de octubre, tras una victoria por 4-2 ante la Sampdoria en el Comunale de Turín, Gigi decide ir a comprar un helado y en una calle a oscuras, es atropellado por un joven de 19 años, hincha fanático de los granata, Attilio Romero. Meroni fallece horas más tarde. Dos días después del fatal atropello se celebra el multitudinario último adiós a la farfalla granata. La tragedia sigue persiguiendo al Torino. Sin embargo, el equipo no se viene del todo abajo y concluye la temporada conquistando su tercera Copa de Italia y con un meritorio séptimo puesto en el campeonato liguero.

En la siguiente década vuelven los éxitos con un nuevo campeonato copero y con el título liguero de la campaña 1975-1976. Para mayor deleite de la sufrida afición granate se consigue en la última jornada, merced a la sorprendente derrota de la Juventus en la cancha del Perugia, que evitó el partido de desempate por el campeonato.

Tras nuevos éxitos esporádicos, como la final disputada ante el Ajax en la Copa de la UEFA de 1992 y la victoria un año después en la Copa de Italia, llegamos a un nuevo momento cinematográfico en la historia del Torino.

En el año 2000 el nuevo propietario del Torino, elige como presidente del club a Attilio Romero. Sí, el hombre que mató a Meroni. La presión por devolverle a su club parte de lo que le quitó décadas atrás fue demasiada y a pesar de lograr el ascenso a la Serie A en 2001, regresó a la Serie B dos temporadas después. Finalmente en 2005, tras conseguir en el terreno de juego el regreso a la máxima categoría, un año antes de su centenario, la bancarrota le llevó a la exclusión de la máxima categoría y a la irremediable desaparición. Por otro lado, Attilio Romero fue condenado a dos años y medio de prisión, por malversación de fondos y falsedad documental.

Tras la refundación, en 2007 regresa a la Serie A y tras sufrir un nuevo descenso de categoría, lleva ocho temporadas consecutivas entre los grandes del balompié italiano.

Hasta aquí la historia trágica de un clásico de Italia, que concluyo volviendo al inicio para mencionar que el nombre del piloto del avión que colisionó contra la Basílica de Superga era Pierluigi y de apellido, Meroni.

1 comentario en ITALIA: LA MALDICIÓN DEL TORINO

  1. Excelente artículo.

    Aprovechando el título me suena que hay una maldición acerca del Benfica de Portugal.
    Sería interesante conocer la historia.

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