FÚTBOL DE LUTO: MATARON AL «TRINCHE» CARLOVICH

Por: Marcelo Patroncini

«Al Trinche, que fue mejor que yo» le firmó una camiseta un tal Diego Maradona a Tomás Felipe Carlovich en febrero de este fatídico, y ya para nada gracioso, año 2020. Cosas del destino, el rosarino que cumplió 74 hace algunas semanas, había afirmado en aquél encuentro con el Diez que ya podía morir tranquilo. Era en broma pero fue verdad. Nos dejó esta mañana del 8 de mayo.

Los amantes del fútbol hubiésemos soñado con que la noticia se trataba de otro desplante, de otra escapada de esas que él solía tener cuando iban a buscarlo de la Selección Argentina pero no había caso. Carlovich le esquivaba a la fama, a los flashes, al lujo del dinero. El Trinche quería ir a pescar, estar con sus amigos, y defender la camiseta de su amadísimo Central Córdoba.

Admirado por dos entrenadores de supremo nivel como José Pekerman y Marcelo Bielsa, la leyenda hecha verdad contaba que cada vez que jugaba el mediocampista en el Gabino Sosa, la ciudad se paralizaba. No importaba ni el día, ni el horario, sólo ver su destreza en el mediocampo y esperar que fabrique algún «doble caño» que, por esa humilidad que lo caracterizaba, nunca patentó y jamás llevó su nombre.

Previo al Mundial de 1974, Argentina se midió con «un mix de jugadores rosarinos» en cancha de Newell´s. Los santafesinos se impusieron por 3 a 1 y, esa noche, Carlovich la rompió a punto tal que el DT de la Albiceleste le pidió a su colega que sacara al ´Trinche´ en la complementaria para evitar un papelón mayor. Años más tarde, algo parecido iba a suceder en un entrenamiento del Seleccionado cuando se midió con El Porvenir de un tal «Garrafa» Sánchez. Tipos con talento innato, con potrero, con amor a la pelota.

Le hicieron notas desde Francia y desde España. En un documental, el mediocampista de pocas palabras, lagrimeó al imaginarse que volvía a jugar. Su vida estaba adentro de una cancha donde se sentía completamente seguro. Fue la inseguridad de la vía pública la que lo mató en su Rosario natal tras un robo que sufrió el pasado jueves 7 de mayo. Los golpes lo llevaron a batallar en un hospital pero, claramente, ahí no había una pelota para pisar.

Jugó en Rosario Central, Flandria, Independiente Rivadavia, Colón de Santa Fe, Deportivo Maipú de Mendoza, Andes Talleres de dicha provincia, y fue ídolo indiscutido de Central Córdoba. La inseguridad que reina en la República Argentina hace décadas se llevó a uno de los máximos exponentes del fútbol mundial. No murió, porque los grandes viven para siempre. Pero las noticias dirán que mataron a Tomás Felipe Carlovich. Qué en paz descanses, Trinche.