MARADONA: HACE 40 AÑOS «AFA» Y EL GOBIERNO NEGABAN SU VENTA AL BARCELONA

Foto: @clarincom

Se trató de una historia desopilante y poco contada en la vida futbolística de Diego Armando Maradona. No obstante, 2 un de mayo de 1980, hace exactamente cuarenta años, los principales diarios de Argentina y España daban por hecha una venta millonaria de «Pelusa» al Barcelona que recién se concretó un par de años más tarde.

El traspaso del ´Diez´ tuvo capítulos dignos de película de terror, algo de western, suspenso y, con el paso del tiempo, mucho de comedia. Posiblemente, si algún director de arte tomase la decisión de llevar dicho periplo al cine, tendría muchas chances de ganar un Óscar. Y todo comenzó cuatro décadas atrás.

Hubo un principio de acuerdo aquél viernes 2 de mayo de 1980 entre Próspero Cónsoli, presidente de Argentinos Juniors, y Josep María Minguella quién actuaba como intermediario entre el Barcelona y el club de La Paternal. Seis millones de dólares para el Tifón de Boyacá era una suma extremadamente jugosa a cambio del «Pelusa» y el ´sí, quiero´ no tardó en salir de la boca del dirigente porteño.

El Clarín del día siguiente le dedicó la portada al pibe de Villa Fiorito que aún tenía 19 años y venía de ser campeón mundial sub 20 con la Selección. «Fabulosa oferta por Maradona» tituló el tabloide sudamericano. Del otro lado del océano, otra publicación de gran nivel como El País, redactó: «El Barcelona y Maradona, pendientes de la AFA». Y es que atrás de los fajos de billetes gringos faltaba el visto bueno de Julio Humberto Grondona.

Eran épocas doradas para la Albiceleste comandada por César Luis Menotti. Ganadores de la Copa del Mundo en 1978, y del ya mencionado juvenil en 1979, había un artículo donde se pedía que ningún jugador menor de 23 pudiese se transferido al exterior. Una especie de cepo para trabajarlo mejor fronteras adentro y también para que el fútbol local pudiese disfrutar de sus estrellas un poco más antes de verlos migrar a Europa.

Pero más allá de eso, también había un motivo extra por el cual Maradona era «intransferible». El elenco blaugrana lo quería a como dé lugar y por eso mismo, en un enésimo viaje de Minguella a Buenos Aires, comenzó una historieta descomunal a pesar de tener el visto bueno de Jorge Cyszterpiller, respresentante del «Pelusa», Don Diego, padre del astro, y los presidentes de ambas instituciones desde aquél 2 de mayo de 1980.

AFA, apoyándose en la clásula de los menores de 23, tenía un motivo extra por el cual negrase a la venta del jugador estrella. Y por eso mismo, Grondona convocó de urgencia al insistente intermediario para darle una pista. El mandamás nacional del deporte más apasionante del mundo le dijo al español que aguarde una llamada en el Hotel Sheraton. No era la Guerra Fría pero sin dudas podía tratarse de un capítulo de espionaje que ni a Maxwell Smart se le hubiese ocurrido.

Sonó finalmente ese teléfono y quién quería conversar era, nada más y nada menos, que Carlos Lacoste. El vicealmirante que supo ser titular del ´Ente Autárquico Mundial 78´ y seguía formando parte de la cruel dictadura militar que atravesaba el país por ese entonces lo esperaba a Minguella quien no dudó en acercarse al domicilio en cuestión ofrendado por el militar.

La primera persona que recibió al representante fue un soldado con un fusil pero, esa no sería la única oportunidad en la cual vería un arma en las negociaciones por «Pelusa». Minguella, después de recorrer todo un túnel llegó a Lacoste e intentó persuadirlo con los derechos del trabajador pero desde un sofá, y tal como lo redactó el colega Sergio Levinsky, el ´milico´ le disparó verbalmente una frase que fue un balazo al corazón: «olvídese de los derechos del trabajador, la Patria lo necesita».

La historieta continuó en los años siguientes pero la transferencia continuaba sin concretarse. El número diez pasó del Bicho a Boca Juniors donde logró el título del Metropolitano de 1981. En Catalunya no comprendían cómo no podía abrocharse la negociación y hasta Coca Cola tenía un vínculo con el atacante de Fiorito que empezaba a codearse con el buen vivir.

La fama del ´Diego´ crecía astronómicamente y desde Barcelona no quisieron esperar a que el bonaerense cumpliese 23 años. El temor del conjunto Culé también pasaba porque se aproximaba el Mundial de España y otros países con otro poder económico podían ver en acción al ex Cebollitas y seducirlo con otro importe. Por eso mismo, en febrero de 1982 volvieron a reunirse en Argentina pero con una cifra aún mayor y más protagonistas en la negociación.

Minguella reconoció el gran gesto constante de Grondona a pesar de no poder realizar la transferencia en una primera instancia. El representante fue a conversar con el presidente de Argentinos Juniors que, por ese entonces, ya no era Cónsoli sino el comisario Domingo Tesone quien recibió al europeo sacándose del saco una pistola y disculpándose al son del: «no es nada, lo que pasa es que me pesa mucho».

Finalmente, previo al Mundial, Maradona estampó la rúbrica que lo vinculó al Barcelona. La cifra final fue de ocho millones de dólares de los cuales seis le correspondieron al Tifón de Boyacá y dos al Xeneize. Sin embargo, lo cierto es que esta historia interminable comenzó hace exactamente 40 años cuando estaba todo listo para concretarse y acabó con final feliz 763 días más tarde.

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