BOCA: A TRECE AÑOS DE LA PATADA DE SESSA A PALACIO

Foto: @NAagencia

Por: Marcelo Patroncini

Éran épocas de pierna fuerte en Copa Libertadores. En la edición 2006, River se complicaba la vida con Libertad de Paraguay y Lucas Pusineri le clavó los tapones en la cara a Raúl Bobadilla. Un año más tarde, y hace exactamente trece, una jugada similar se dio en La Bombonera, intercambiando roles, entre Vélez y Boca Juniors.

La noche del 2 de mayo de 2007 abrían la serie de octavos de final el Xeneize y el Fortín. Los de la ribera habían acabado en segundo lugar del grupo siete por debajo del Toluca de México y por encima del Cienciano de Perú y el Bolívar de Bolivia. La historia para los de la V Azulada era distinta pues finalizaba al tope de la zona cuatro liderando ante Nacional de Montevideo, Inter de Brasil, y el Emelec de Ecuador.

Para Vélez era seguir midiéndose con viejos campeones de este certamen mientras que para Boca se trataba del primer cruce realmente bravo. Entre los mejores dieciséis, ellos dos eran los únicos argentinos con vida puesto a que Gimnasia La Plata, Banfield y River habían sido eliminados en la ronda previa.

La noche del 2 de mayo de 2007 arrancó de maravillas para el elenco de Miguel Ángel Russo. A los 9 minutos, Juan Román Riquelme estampaba el 1 a 0 sin imaginarse que, antes de la media hora inicial todo se inclinaría en favor de la escuadra Azul y Oro. Iban 25 minutos y Palacio fue a buscar una pelota que no revestía peligro para Sessa.

El ex guardameta de Racing y River saltó para adelantarse al otrora Huracán de Tres Arroyos pero, innecesariamente, levantó su pierna para impactarle una patada karateca en el rostro del delantero local. No sólo Héctor Baldassi sancionó el infantil y correspondiente penal sino que le mostró la roja directa al «Gato» que no podía comprender lo que estaba pasando.

Más allá que Martín Palermo falló la pena máxima, el máximo artillero de la historia del Xeneize se desquitó en la complementaria anotando el 2 a 0. Luego, Clemente Rodríguez puso cifras definitivas y ese 3 a 0 le valió no sólo para aguantar en la revancha disputada en Liniers sino para seguir con vida en una nueva Copa Libertadores que se quedó en Brandsen 805.

Tras aquél episodio, el guardameta tuvo que abandonar la institución velezana por reiterados desmanejos. Su futuro estuvo en el Barcelona de Guayaquil. Boca continuó su marcha, Palacio anotó un gol clave para avanzar a semifinales en Paraguay, y el primero en el partido decisivo ante el Gremio. Pero para lograr todo eso, tuvo que comerse semejante patada, a 13 años de la violenta reacción del «Gato» Sessa.