CHACARITA JUNIORS: ¡FELICES 114 AÑOS, FUNEBRERO!

Foto: @Lagloriosatv

«Ser de Boca, ser de River es cualquiera, ser de Chaca no se puede explicar» dice una de las canciones más fantásticas no sólo del Funebrero sino también de todo el glorioso fútbol argentino. Y entre esa magnificencia inexplicable, el Tricolor de Villa Maipú celebra hoy sus primeros 114 años de vida.

Primero de mayo, día del trabajador. Año 1906. En la esquina de Dorrego y Córdoba, al límite con el barrio de Palermo, un grupo de amigos se reunió para fundar el Club Atlético Chacarita Juniors. El nacimiento se dio en un local socialista en épocas donde dicha corriente política cobraba esplendor y, por ejemplo, Alfredo Palacios, se convertía en el primer diputado en toda América de ocupar una banca representando a dicho partido.

Tricolor desde sus inicios, el colorado le perteneció en alusión a sus vínculos con la izquierda. El blanco de la casaca fue escogido en representación a la pureza. Y el negro, claramente, por la cercanía con el cementerio más grande de toda la Capital Federal. Sus primeras andanzas rondaban la zona y allí se explican los dos apodos que quedaron firmes desde el día en que nacieron.

Tuvo su estadio bien pegado al de Atlanta, su eterno rival. Por cosas del destino, el Funebrero debió abandonar dicho predio en 1944 pero no tardó en construir su nueva casa. En 1945 ya estaba asentado en el partido de San Martín donde reside hace siete décadas y media. Allí forjó una de las historias más lindas de la institución, el título de campeón de Primera División con el inolvidable equipo del Metropolitano de 1969.

Dueño de una hinchada seguidora, genuina, fiel. Tal como sigue esa canción que se diferencia del Xeneize y el Millonario, «de pendejo me enseñaron a quererte y a seguirte donde vayas a jugar». Así es Chacarita Juniors, un emblema nacional, el club de Carlitos Balá, una referencia icónica para demostrar grandeza con escuetas herramientas. Y vaya si es grande que un día como hoy cumple 114 años de vida aún inflando el pecho y sintiéndose orgulloso de todo lo conseguido. ¡Feliz cumple, Chaca! ¡Salud!

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