EDITORIAL: HOMBRES DE ASCENSO

Por: Pablo Despósito

Solo los que entienden de asimilar el fracaso son aquellos que consiguen una ruta para llegar al éxito. Así es la vida de nosotros, los jugadores del ascenso. No quiero centrarme en lo plenamente deportivo sino mirar la cotidianeidad que atravesamos para no solo engrandecer nuestra profesión sino también destacar a mis colegas que intentan cada día ser un poco mejor en lo profesional y humano.   

El futbolista de Ascenso está hecho de lucha, transmite algo distinto, sabe que el único lema es el saber que está constituido con la fuerza de levantarse mil veces si es necesario. Vive a tope porque sabe que muchas veces le han robado la ilusión o -por autocrítica- intuye que en algo se equivocó.     

Siempre que uno de nosotros tiene la dicha de subir a categorías más altas llega para quedarse y establecerse. Sabe del costo de vida que significó llegar ahí. La experiencia le indica que siempre hay algo más para dar a pesar de las dificultades.

En estos tiempos de individualismo, los futbolistas -sin importar el club que represente- nunca debemos olvidar que la lucha colectiva jamás debe abandonarse. Tengamos presente que uno de nosotros gana más que un médico por eso es nuestra responsabilidad darle contenido consciente a lo que realizamos.     

Es tan hermosa esta profesión que si uno no pelea para que la misma sea feliz, ¿qué sentido tiene? Por eso es necesario el compromiso para las dificultades que se nos avecinan en el futuro.     

Para finalizar, aquellos que pertenecemos al ascenso, que entendemos bien de necesidad y de reinventarnos nos llegó la hora de buscar nuevos argumentos para seguir haciendo de esta profesión la más linda del mundo.