RACING: A 19 AÑOS DE COMERSE DOS PENALES EN CUATRO MINUTOS

Foto: @DiarioOle

Había una vez un Racing Negativo. Sí, completamente distinto al actual. Tal vez muchos adolescentes de hoy en día no lo vivieron y sólo lo escucharon en boca de sus padres, pero se trataba de un club hipertenso al que lo condimentaban cada fin de semana vaciándole un salero. Dentro de sus explosiones cerebrales, hace exactamente 19 años, tuvo un capítulo de esos infartantes en su propia cancha.

Fue un viernes de otoño y por la noche en el coqueto Cilindro de Avellaneda. La Academia ya deambulaba por su trigésimo quinto año sin títulos locales y, para colmo de males, lo apremiaban los promedios. Épocas de gerenciamiento, post quiebra, de dudas, de sinsabores. Como para ejemplificar el panorama, torneos donde en condición de local Almagro lo goleaba por 4 a 0 al elenco que por ese entonces conducía un cuestionado Reinaldo Carlos Merlo.

Necesitado de puntos, los de «Mostaza» pasaron de perder con el Tricolor a empatar con Huracán y a cinco jornadas del final soñaban con vencer a Lanús en casa. Cada partido era un parto. Los juveniles se ponían al hombro el futuro en Primera División. Pero ese arranque de la fecha catorce del Apertura 2001 tuvo a un apagado Diego Loscri y a un deficiente Diego Milito entre otros.

La noche empezó oscura para la Academia. El «Capé», Claudio Sarría, definía con clase ante Gastón Pezzuti y ponía el 1 a 0 que llevaba a los hincha a sacar la calculadora y empezar con las divisiones sabiendo que quedaban entre quince y dieciocho unidades por delante. El entretiempo era un océano de dudas y, cuando parecía que se disipaban las nubes, el panorama se puso más negro aún.

Al minuto de la complementaria Lucas Alessandria cometió un penal que Horacio Elizondo no dudó en sancionar. José Manuel Chatruc, uno de los más experimentados en ese plantel se hizo cargo de la pena máxima pero fue al «Pepe». El ex Platense la mandó por arriba del travesaño dilapidando lo que podía ser el empate. Sin embargo el destino tenía guardado un perdigón más para el dueño de casa.

Iban 4 del segundo tiempo cuando Alessandria repitió la infracción dentro del área y el juez de la contienda volvió a pitar señalando el puntito blanco a once metros del putísimo rectángulo donde tenía que entrar la envenenada pelota. Y si bien la gente de la Academia ya estaba nerviosa, el zapatazo de Milito que contuvo el uruguayo Claudio Flores terminó subiéndole la «Mostaza».

Lo que podía ser un 2 a 1 favorable al dueño de casa en 240 segundos continuaba siendo una victoria parcial para la visita. Dos penales errados en un parpadeo pusieron contra las cuerdas a la Academia que logró igualarle a Lanús sobre el epílogo gracias a Osvaldo Canobbio y al desvío en el ex Instituto y Borussia Dortmund, Diego Klimowicz.

Fue hace exactamente 19 años, por el Apertura 2001, sin saber que el torneo siguiente cortaría esa racha nefasta de 35 años sin títulos locales. Ese 1 a 1 ante el Granate se sufrió y padeció como cada fin de semana. Eran otras épocas, negativas pero dignas de ser recordadas. Ahora más que nunca que el club debe sostener ese lema del Racing Positivo.

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