INSTITUTO (CÓRDOBA): “LLEGAMOS A UN BUEN ESTADO EN LOS MOMENTOS IMPORTANTES”

Por: Básquet VD

Por: Nicolás Nardi | @NicoNardii

Vermouth Deportivo sigue entrevistando a los protagonistas de nuestro amado básquet para conversar de cómo están resistiendo su aislamiento social y cómo han visto a sus equipos durante la temporada. En esta oportunidad, conversamos con el entrenador de Instituto Atlético Central Córdoba, Sebastián Sepo Ginóbili.

Vermouth Deportivo: -¿Cómo vivís el momento que toca atravesar en el país y el mundo?

Sebastián Ginóbili: Encerrado, en Córdoba, manteniendo y siendo obediente de la cuarentena y demás. Esperando las decisiones que se vayan tomando sobre la marcha, pero estoy un poco preocupado porque es una situación de incertidumbre de no saber hacia dónde va todo esto.

V.D.: -¿Cuáles son tus ocupaciones durante el aislamiento obligatorio?

S.G.:Muchas ocupaciones no tengo (risas). Aprovecho para ver basquet a la mañana, algunos partidos de Euroliga para seguir sumando cosas a nuestro juego, si es que pueden ser llevados a nuestro equipo. Pero también colaboro con los deberes domésticos, que es lo que a uno le toca.

V.D.: -¿Cómo se están manejando entre el cuerpo técnico, con los jugadores y con la dirigencia?

S.G.: Tenemos una comunicación con relación a la dirigencia para ver cómo y qué decisiones se van tomando, ya que ellos van teniendo reuniones semanalmente. Después, con el cuerpo técnico y jugadores, hablo sobre cómo se están sintiendo, cómo están llevando esto, el estado de la familia. Más que nada comunicación, porque otra cosa no podemos hacer.

V.D.: -¿Qué opinas de los nuevos entrenamientos vía videoconferencia? ¿Tenés un seguimiento continuo de los trabajos de los jugadores?

S.G.:Tengo un seguimiento a través del ‘profe’, que es el que recibe videos del trabajo que van haciendo los jugadores, así que tengo una comunicación directa con él. Por videoconferencia, todavía no hicimos nada, sólo he hecho charlas con otros entrenadores y clubes para comunicarnos y para seguir motivando a los jóvenes con el deporte.

V.D.: -¿Sos optimista de lo que pueda llegar a pasar tanto en lo social como en lo deportivo?

S.G.: Sí, soy optimista, si somos respetuosos y tratamos de buscar el bien común. Pero esto es algo que no se termina el día que termine la ‘cuarentena’, hay que tener cuidados durante todo este año y el próximo.  Mucho tiene que ver con la responsabilidad de la gente, y depende de nosotros. No es fácil, pero será clave para volver a la vida normal. En cuanto a lo deportivo, dependemos de lo que diga el gobierno. No lo veo posible en el corto plazo, pero creo que sí en el mediano y poder terminar la competencia que ya empezó.

V.D.: -¿Cómo afecta al equipo el parate?

S.G.: El hecho de estar hace un mes sin tocar la pelota hace que, cuando volvamos, tengamos que volver todo de nuevo, desde la parte física, táctica y lo basquetbolístico. Afecta, y mucho. No es normal frenar durante un mes, una cosa es frenar una semana o diez días, pero un mes es mucho tiempo donde pierdes muchas cosas.

V.D.: -¿Qué análisis haces del funcionamiento del equipo desde el comienzo de la temporada hasta el párate? ¿En qué aspectos creés que mejoraron, qué virtudes y qué falencias ves aún?

S.G.: Creo que hemos ido de menor a mayor. La primera etapa fue de conocimiento, pero encontramos un buen funcionamiento. A partir de diciembre, empezaron a haber unos cambios de jugadores que hizo que la estructura del equipo haya cambiado, pero la mejor parte del juego se vio en enero y febrero, donde se jugó más a lo que uno desea: intensidad, pases y circulación de balón, donde cada jugador se sienta más protagonista. Estoy muy conforme con el rendimiento, sobre todo de la última etapa de la temporada. Habíamos llegado a un buen momento de juego en los momentos importantes, que era la definición ya que quedaban tres o cuatro meses de competencia.

Sobre las virtudes, creo que lo mejor fue el compromiso, ser solidarios, ser intensos y saber a qué jugábamos. Me parece que cada uno entendía lo que teníamos que hacer y tratábamos de llevarlo a la cancha. La falencia más notoria fue la irregularidad, teníamos momentos muy buenos y no tan buenos en un juego. Alguna situación o agresividad defensiva del otro equipo, o tener un bache, hacía que no podíamos levantar la cabeza y hacer un paso adelante. El tema a mejorar es que, cuando las cosas no salgan en el equipo, sigamos intentando y no empezar a cambiar todo.