EL FÚTBOL EN EL BÁSQUET: “MI PAPÁ ME HIZO DEL GLOBO”

En Vermouth Deportivo queremos que sigas conociendo el lado futbolero de los jugadores de básquet. En esta nueva entrega, Iván Antoniuk, jugador de Vélez Sarsfield, nos habla de su pasión por Huracán.

Los jugadores de nuestro básquet se siguen sumando a nuestra sección #ElFútbolEnElBásquet. Ya conoces las pasiones de Leonardo La Bella, Alejandro Diez, Pablo Fernández, Cristian Cadillac, Agustín Brocal y Nicolás Paletta, entre otros. Ahora es el turno del ala pivot del Fortín de Liniers, Iván Antoniuk.

Vermouth Deportivo: -¿Cómo nació tu amor por Huracán?

Iván Antoniuk: –Nació por mí papá. Desde que tengo memoria que veo todos los partidos con él, me llevó muchísimo a la cancha de chico y me ‘pegó’ el fanatismo muy rápido.

V.D.: -¿Cómo haces en el momento en el que Huracán está jugando y vos también?

I.A.: –Me suele pasar bastante seguido (risas), jugando o entrenando. Quizás, cuando estás entrenando, podés preguntarle a alguien cómo va. Por ejemplo, ahora en Vélez, el preparador físico también es de Huracán y le pregunto; pero cuando tengo que jugar, me olvido. Lo pongo a grabar y me entero cuando termina el partido. Antes trataba de no enterarme, llegar a casa y verlo; pero ahora, con las redes sociales es imposible, en cuanto agarras el celular ya sabes cómo salió.

V.D.: -En febrero del 2016, el plantel del Globo tuvo ese accidente en Venezuela. Como hincha del club y como fanático del fútbol ¿cómo viviste ese día y los días posteriores con las cosas que se dijeron?

I.A.: –Fue una situación muy rara, me acuerdo que habíamos ganado bien en Venezuela y, cuando me desperté al otro día, escuché lo del accidente y no lo podía creer. Fue triste porque varios jugadores tuvieron lesiones graves, como el ‘Pato’ Toranzo o Diego Mendoza. Pero, dentro de lo malo, tuvimos la suerte de que no pasó a mayores. Por unos metros el micro no cayó por un precipicio, podría haber sido mucho peor.

V.D.: -¿Cómo vivís los clásicos con San Lorenzo? ¿Tenés amigos del Ciclón? ¿Existe la típica cargada al rival cuando ganan? ¿Cuándo pierden, contestás o te bancás la cargada?

I.A.: –Los clásicos son un partido aparte, se esperan y se viven diferente. Por suerte, en mi grupo de mejores amigos no tengo a ninguno de San Lorenzo; pero si tengo muchos conocidos y existen las cargadas. De hecho, suelen durar hasta el clásico siguiente (risas).

V.D.: -¿Cuál clásico recordás más?

I.A.: –El clásico del 2009, el Huracán de Ángel Cappa. Estábamos peleando el torneo y quedaban pocas fechas, jugamos en cancha de Boca un domingo a la mañana. Ése Huracán jugaba hermoso, pero ése partido fue muy trabado, como casi todo clásico. Y en el final del primer tiempo, en un córner, Paolo Goltz, de cabeza, metió el 1-0 y fue, sin dudas, uno de los goles que más grite en mí vida. El partido terminó así y seguimos peleando arriba.

V.D.: -¿Qué fue lo más loco que hiciste por Huracán?

I.A.: –Lo más loco fue ese mismo torneo del 2009, en la última fecha jugábamos con Vélez en su cancha; el que ganaba, era campeón. Cuando sacaron las entradas para visitantes, eran tan pocas que se vendieron en un rato y con mí viejo no conseguimos. Como, claramente, no nos podíamos perder ese partido, empezamos a buscar por todos lados como ir. Me acuerdo que terminamos consiguiendo un amigo de un amigo de mí papá que iba a trabajar en el control policial y nos dijo que la única chance que tenía de hacernos pasar era que estemos en la cancha antes de que arranque el control. El partido era a las 15.30 y el control arrancaba a las diez de la mañana, así que a las nueve y media llegamos con mi viejo al Amalfitani y a las diez estábamos ya adentro de la cancha, absolutamente solos, y faltaban más de cinco horas para el partido. Encima, hacía frío, llovió desde el mediodía y cuando por fin arranco el partido, al ratito se suspendió por granizo y demoró como veinte minutos en volver a arrancar. Terminamos volviendo de noche, empapados y, para colmo, perdimos, pero son recuerdos lindos que los volvería a hacer.

V.D.: -Estaba arrancando la Copa de la Superliga ¿Crees que el parate benefició o perjudicó a su equipo?

I.A.: –Creo que lo benefició, porque, si bien, el equipo había agarrado cierta identidad de juego en las últimas fechas, no dejaba de ser un cuerpo técnico nuevo y, quizás no ahora, pero cuando se retome todo van a tener un tiempo para trabajar todos juntos que puede ser beneficioso.

V.D.: -¿Cómo viviste la salida de Alfaro? ¿Era de esperar o te sorprendió?

I.A.: –Era de esperar que lo vengan a buscar, porque estaba haciendo un trabajo bárbaro en Huracán y ya lo había hecho en otros clubes; pero si sorprendió un poco y hasta le dolió al hincha, quizás, la forma en la que se fue, de un día para otro. Pero también creo que no soy quien para criticarlo, porque debe ser difícil decirle que no a Boca.

V.D.: -¿Cómo ves La Era de Damonte como DT?

I.A.: –La verdad es que, cuando llegó, tenía muchas expectativas. Si bien era su primera experiencia, ya lo habíamos tenido como jugador y se sabía que dedicación y ganas no iban a faltar. Lamentablemente, le tocó arrancar muy mal, con algo de mala suerte y acompañado de la sanción de no poder incorporar que tenía Huracán. Pero en los últimos partidos, el equipo jugó mejor, se ganaron un par de partidos y se lo ve mejor parado para lo que viene.

V.D.: -¿Jugaste al fútbol en serio alguna vez? Cuando digo en serio es compitiendo con algún equipo, por la Coca o el asado.

I.A.: –Aunque ahora esté más equiparado, siempre me gustó más el fútbol que el básquet (risas). Cuando era chico, fui a fútbol a un club en Lanús que se llama La Roma, pero habré ido a cinco o seis entrenamientos y dejé. Y tanto en la primaria como en la secundaria, nos juntábamos varias veces por semana a jugar al fútbol después del colegio y jugábamos por ver quién pagaba la cancha o por algo. Pero cuando ya llegué a una edad semi profesional, dejé de ir porque alguna patada o golpe podía repercutir en el básquet. Y desde ahí lo abandoné bastante, hace muchísimo que no juego.

V.D.: -¿Cuál crees que es la diferencia entre la selección de fútbol y la de básquet en cuanto a la llegada con la gente?

I.A.: –Creo que es diferente la exigencia de la gente en cuanto a los resultados. La selección de básquet perdió bien la final del Mundial con España y la gente les valora el haber llegado hasta ahí; y está perfecto, es un orgullo y yo también lo valoro. En cambio, en el fútbol se llegó a tres finales en pocos años, y por haberlas perdido, mucha gente cree que son ‘fracasados’, ‘pechos fríos’, etc.; algo que nunca voy a entender.

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