THUNDER-BASKET: “DECIDÍ QUEDARME EN ITALIA DESDE ANTES DEL CORONAVIRUS”

Gentileza Prensa Thunder Basket Halley Matelica-Fabriano

Por: Walter Silva | @WalFSilva10

Vermouth Deportivo continúa trayendo testimonios de los protagonistas de la pelota naranja, y esta vez cruzamos el charco -precisamente a uno de los países más golpeados por la pandemia del SARS-CoV2, Italia- para hablar con Sofía Aispurúa, integrante de la selección femenina de básquet, Las Gigantes, y recientemente fichada por el Matelica Thunder-Basket de la Serie B, donde no pudo debutar.

Como es de público conocimiento, el básquet mundial se vio pausado por el azote y la rápida diseminación internacional del Nuevo Coronavirus. Italia es uno de los tres países más golpeados por esta situación y ya determinó la cancelación de la temporada 2019/2020 de sus competencias. Así como muchos de nuestros jugadores quedaron en el país europeo, algunos por ya ser residentes permanentes, otros por no poder tomar un vuelo de repatriación y otros tantos por decidir apostar por la continuidad en la próxima temporada, una vez la situación se supere.

Uno de esos jugadores es la Gigante Sofía Aispurúa, ex jugadora de Vélez Sarsfield y Obras Basket -e hija de Sergio El Vasco Aispurúa-, que había decidido continuar su futuro en el viejo continente. Arribó a Italia para probar suerte en el Thunder-Basket Halley, un equipo de la localidad de Matelica, provincia de Macerata, y que milita en la Serie B -equipo donde también estaba jugando otra Gigante, la capitana Débora Pepo González- pero su situación de visado le impidió debutar. Para cuando contó con los papeles en regla, la cuarentena obligatoria fue declarada.

Vermouth Deportivo: -¿Cómo vivís el momento que toca atravesar en el país y el mundo?

Sofía Aispurúa:Me parece que el momento es lamentable para todos, es incómodo, es triste. A veces cuesta caer en la realidad de qué es lo que estamos viviendo. Muchas veces digo ‘esto parece una película o como una serie’, como The Walking Dead, donde mirás por la ventana y nunca hay nadie, silencio total donde pensás ‘vienen los muertos a buscarnos’ (risas). Pero también es parte de eso, si bien es un tema serio, ya te digo, es triste que el mundo esté atravesando por algo así, creo que no hay que dejar de ponerle un toque gracioso, buscarle un lado positivo, si es que se puede, porque si no, es durísimo. Nosotros, acá en Italia, ya vamos más de un mes de ‘cuarentena’. Creo que no siempre uno está bien ni tiene ganas de ponerle onda ni sabe qué otra cosa más hacer, pero creo que hay que ser fuertes como con cualquier cosa que te puede llegar a presentar la vida, ¿no?

No me dejo de preocupar por mis abuelos en Argentina, porque son gente mayor, gente que considera que, por ahí, esto no es para tanto o que son inmunes o que, ellos sobrevivieron a un montón de cosas. Acá en Italia falleció mucha gente, y sobre todo mayor, entonces eso es lo que no me deja estar tan tranquila por ese lado. Tengo contacto con ellos o con mi papá, que habla con ellos, también con mis primos allá, que me van diciendo que se encuentran bien. Así que una también trata de tranquilizarse porque desde acá es muy difícil hacer algo.

V.D.: -Esta pandemia te agarró en pleno proceso de adaptación y asentamiento en Italia, ¿cómo te estabas sintiendo, deportiva y personalmente, y cómo sentís que te está afectando?

S.A.:La verdad es que en lo único que siento que me está afectando es por el tema físico y en que no es lo mismo entrenar en casa que hacerlo en un gimnasio. Viví dos años sin jugar al básquet y, si bien, no era algo por lo que estaba feliz ya que me sentía muy vacía, sé que al básquet, uno lo tiene, uno no se olvida de cómo jugar al básquet. Pero sí creo, y más en mí debido a mis lesiones, que es importante y es clave poder estar bien físicamente, tener piernas fuertes y todo eso para, el momento en que esto termine y yo pueda jugar, sentirme segura de cómo estoy para poder hacerlo.

En eso solo me afecta. Después, en Italia, lo digo bastante seguido, me encontré con un equipo, a nivel dirigencial tanto como mis compañeras y entrenadores, que me hicieron sentir como en mi casa desde el primer momento, que no me faltara absolutamente nada, no me dejaron sola en ningún momento, ni siquiera ahora. Entonces, la verdad es que estaba muy feliz, estaba disfrutando mucho. No pude jugar, primero, por un tema de papeles, ya que vine a hacer la ciudadanía italiana y no es algo que te salga de un día para el otro, y en el momento que tuve el papel que me permitía jugar, que pedía la federación italiana, se suspendió todo por el Nuevo Coronavirus, así que no pude concretar eso. Más allá de todo, estaba entrenando y disfrutaba de jugar con las chicas, de entrenar, de probarme, de ver el nivel. Y nada, estaba disfrutando mucho y estoy muy feliz igualmente, más allá de lo que estamos viviendo acá, de formar parte del equipo en el que estoy.

Último encuentro disputado por Thunder con victoria ante Libertas Rosa Forlì por 59-57. Sofía Aispurúa y Débora González estuvieron «de civil». Gentileza Centro Pagina | @CentroPagina

V.D.: -¿Cómo viene siendo tu rutina en estas semanas que llevas de aislada?

S.A.:Me propuse no tener una rutina diaria, sino que voy viendo día a día cómo me despierto, qué tengo ganas de hacer y qué no. Creo que una rutina no me ayudaría, psicológicamente hablando. Si trato de, todos los días, hacer algo, algún tipo de ejercicio, por lo que te dije antes, por sentir que estoy haciendo algo por mi cuerpo y mis rodillas; y obviamente por mí, porque es mi trabajo y no puedo descuidarme en ese sentido. Aprovecho para aprender recetas, hablo mucho con mis amigas, miro series, armo rompecabezas, juego ‘sopas de letras’. Me compré una pelota de vóley, porque no había de básquet en el supermercado, me pongo a hacer cosas con la pelota. Básicamente eso es lo que hago, pero no es una rutina, es cómo me levanto ese día y qué es lo que tengo ganas de hacer y lo que no.

V.D.: -¿Sos optimista de lo que pueda llegar a pasar tanto en lo social como en lo deportivo?

S.A.:Sí. No sé si es ser optimista ni pesimista, esto es día a día y ver cómo va avanzando la cosa, y si va mejorando, y si no. Es muy difícil ver el día de mañana. Me parece que esto está afectando demasiado a todo el mundo, económicamente, socialmente. Los seres humanos nacimos para estar en sociedad, para ser parte de una sociedad, y estar acompañados de nuestro círculo cercano donde más cómodos nos sentimos. Creo que eso es lo que más cuesta, el estar aislado porque te lo imponen, porque es nuestro propio bien, por nuestra salud y la salud del otro.

Entonces, creo que, por ese lado, es duro. No creo que, apenas se levanten las ‘cuarentenas’ en el mundo, se pueda ir, no sé, a un bar, a un boliche; ni hablar de las escuelas y universidades, creo que los lugares tienen que estar preparados y listos para este metro y medio de distancia, que esté bien higienizado todo. Lo mismo a nivel deportivo, que se sepa que en las canchas va a haber una higiene para evitar algo así como un nuevo contagio de todo; yo creo que nunca vamos a estar seguros de si el virus sigue estando o no, si seguimos corriendo algún tipo de peligro o no. Pero bueno, no quiero pensar en que va a pasar algo malo porque lo malo ya está pasando, y creo que todos vamos a aprender de esto y valorar realmente lo que tenemos, ahora que no podemos hacerlo.

V.D.: -Según tus redes, tu confinamiento está siendo bastante creativo, ¿en qué momento de la cuarentena empezaste y cuál fue la primera acción/reto que te sumergió en esto contenidos?

S.A.:No (risas). En realidad, siempre fui una chica bastante creativa, que le divierte generar cosas, ya sea con la aplicación Tik Tok o jugar mucho con las redes sociales, que la gente me conozca a mí, a los equipos que integro o conozca a mi familia. Siempre fui así, no es que sea algo de la ‘cuarentena’, obviamente que ahora tengo más tiempo y la gente está más atenta porque también tiene más tiempo para mirar esas cosas. Y nada, lo tomo como una distracción y no como un reto, yo soy así, muy social, muy sociable, muy trasparente. No me interesa si hago el ridículo, soy así y disfruto ser así, y creo que a la gente que tengo a mí alrededor le gusta que yo sea así, entonces no tengo problema en mostrarme.

V.D.: -Tu carrera se vio pausada varias veces por lesiones pero siempre tuviste el apoyo de los tuyos, estando muy cerca tuyo, ¿Cómo vivís esta nueva pausa, estando sana y en plena forma pero con tu círculo cercano del otro lado de una pantalla?

S.A.:Quizás parezca duro y desapegado lo que voy a decir. Soy alguien bastante desapegada, no es que no sienta cariño y amor por la gente, pero no soy una chica que necesite tanto del contacto personal con la gente. Por el estilo de vida que llevo ahora y que llevo desde que nací, por mi papá y su carrera, siempre estuve alejada de alguien a quien yo quiero y a quien amo; entonces creo que estoy como acostumbrada a ese distanciamiento. Está bien que, ahora, las circunstancias son diferentes, ahora esto es una ‘cuarentena’ por una pandemia que no sabemos cuándo va a terminar; pero no soy de pasarla mal por no ver a los que amo. Sí los extraño mucho y me encantaría volver a verlos, pero también pienso en que, bueno, no se puede y que generar el encuentro sería ponerme en riesgo a mí y, sobre todo, a ellos y eso sería algo que no me lo perdonaría. O sea, si me dicen que, por ejemplo, “te damos cinco horas para que viajes a Latina”, que es donde están mi mamá, mi hermana (Natalia, voleibolista ex ‘Pantera’) y mi cuñado (Ezequiel Palacios, voleibolista del Top Volley Latina y de la Selección Argentina) para poder estar con ellos lo que queda de ‘cuarentena’ para que no esté sola, pero sin saber si tengo el virus o no o pueda llegar a contagiarlos o no. Elegiría seguir acá sola y cuidando a las otras personas. Entonces, lo vivo así; también es una nueva prueba para mí misma, de fortaleza, de tener que aguantar lo que se venga. De esto vamos a salir fortalecidos, ni que hablar del amor triplicado que voy a tener hacia mi familia o hacia mis amigos el día que los vuelva a ver.

V.D.: -Más allá de que no salís de tu casa ¿Cuál es el ánimo que percibís del sitio donde vivís? ¿Qué te cuentan tus compañeras de equipo y los dirigentes?

S.A.:Estoy en una ciudad donde son muy pocos los casos y donde la gente no pierde el buen humor, no pierde la tranquilidad; entonces eso también me deja tranquila. Voy al súper y, no sé, las chicas de la caja te atienden de la mejor manera, así como el carnicero, el verdulero, el que atiende la pescadería, quien te cruces en el súper. Tengo la suerte de vivir en una casa que es de un dirigente, y él vive arriba de mi casa, entonces también él pasa todos los días, me pregunta cómo estoy y si necesito algo; cada vez que cocina algo me trae un poco para que pruebe. Así que, por ese lado, también no me siento tan sola o desamparada. Hablo con mis compañeras de equipo todo el tiempo, la semana pasada hice Skype con una de ellas y entrenamos por esa vía. Como que tratamos de buscar sentirnos juntas aunque estemos distanciadas por esto.

V.D.: -Manifestaste tus ganas de volver a Argentina una vez que todo esto pase. Siendo que la temporada en Italia fue cancelada ¿Ves la posibilidad de fichar para un equipo de la Liga Femenina, en caso de que esta sí arranque? ¿Ya hubo algún contacto en esos términos?

S.A.:Obvio que la idea de volver a Argentina siempre está, porque es donde está mi familia, mis amigos, mi pareja y todo. Pero también hay que analizar lo que le conviene a uno, y yo no llegué a un acuerdo con el club del que soy parte, económicamente hablando. Tampoco tengo la posibilidad de jugar en otro club porque el pase es de ahí, entonces me veía atrapada en algo que, me parece, tenía solución y era quedarme acá. El básquet es mi trabajo y no puedo ir a jugar gratis a otro lugar sabiendo cómo están las cosas en Argentina, es imposible. Y también es muy difícil trabajar, porque uno le dedica mucho tiempo al básquet y no en cualquier lugar te pueden tomar. Y la verdad es que no es la idea, si yo me dedico al básquet ¿por qué tengo que buscar un trabajo por fuera?

Acá en Italia ya manifestaron sus ganas de que me quede, de que ellos me ayudaban económicamente dándome un trabajo o simplemente porque son extraordinariamente buenos y valoran, creo, lo que tienen; y ahí tomé la decisión. Lo hablé con mi familia y me apoyaron, que si era lo que me convenía, entonces que me quede acá. Así que, previo a todo esto del Nuevo Coronavirus, había decidido quedarme en Italia. Si volvería a Argentina un mes para visitar a mis seres queridos, a cargarme de energía buena y, después, volver acá. No creo que vuelva a jugar al básquet en Argentina en el corto plazo, y como de la Selección Nacional tampoco sabemos nada, eso es algo más que no me ataba a Argentina. Ya te digo, la idea de volver está pero sólo a visitar a mi familia y amigos, pero mi vida deportiva, de ahora en más, se va a basar en Italia o donde tenga que ser, pero lamentablemente no en Argentina.

V.D.: -Imagino que serán bastantes cosas, pero ¿Qué es lo que más extrañas?

S.A.:Es muy difícil elegir una sola cosa, porque tal vez sea bastante contradictorio. Soy una chica muy tranquila, no es que hago un millón de cosas por día y que acá no las puedo hacer. Básicamente hago lo mismo, o sea, descanso, entreno, los fines de semana juego. Pero sí extraño el saber que, en algún momento, puedo ver a mis amigas o me voy a Marcos Paz, que es donde vive mi familia, y paso un fin de semana con ellos. Entonces, básicamente creo que es eso, extraño a mi círculo íntimo, los mates, las meriendas, las salidas, acá la música es muy diferente (risas), entonces también extraño eso de bailar cumbia y reggaetón con mis amigas. Me encargué de tener, acá en Italia, cosas que me hagan sentir un poquito como en Argentina, como el mate. Mi mamá vino a visitarme hace un tiempo y me trajo alfajores y dulce de leche, y me hago bastantes comidas que comería en Argentina. A veces mis compañeras me miran con una cara como diciendo ‘¿qué invento estás haciendo?’ porque ellas ni ahí que comerían algo así (risas). Y ahora que decidí quedarme acá, haré más cosas: imprimiré fotos y tendré portarretratos por toda la casa, pero no es que haya algo que extrañe por demás sino que, simplemente, es mi círculo íntimo.

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